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Otra diferencia entre introvertidos y extrovertidos: el promedio de relaciones sexuales por mes

Por: pijamasurf - 03/30/2016

Luego de investigar la vida sexual de estudiantes universitarios en Alemania, se encontró que algunos rasgos de la personalidad introvertida se proyectan en la vida sexual

En Pijama Surf hemos dedicado varias notas a explorar el concepto de la personalidad introvertida. No a las personas introvertidas, sino la idea que actualmente se tiene de ellas, esa generalización más o menos teórica que en los últimos años ha ganado interés y curiosidad por razones que también son un tanto misteriosas.

¿Por qué, en efecto, los introvertidos provocan tal fascinación? Una hipótesis podría apuntar a la aparente oposición que, con su personalidad, tienen hacia algunos de los valores y comportamientos dominantes de nuestro tiempo. Su gusto por el silencio, la soledad (o la compañía escasa), la intimidad y la profundidad, entre otros rasgos, contrasta notablemente con una época en que más bien existe una saturación de todo tipo de estímulos sensibles, en que se nos insta a acumular “amigos” en las redes sociales y a establecer vínculos fugaces (“líquidos”, los llama el sociólogo Zygmunt Bauman) y en la cual el "meme" y la ocurrencia han desplazado a la argumentación como forma predominante de “opinión” sobre cualquier asunto de la vida pública.

Es posible, además, que los introvertidos sean distintos en otro ámbito fundamental de la existencia: el sexo.

De acuerdo con el Inventario Eysenck de Personalidad (una investigación amplia realizada entre estudiantes universitarios de Alemania), parece haber una diferencia notable en la cantidad de encuentros sexuales que sostienen los individuos introvertidos en comparación con lo que sucede con su contraparte, los extrovertidos. Según esta data los hombres introvertidos tienen en promedio tres relaciones sexuales por mes, mientras que en los hombres extrovertidos el promedio es de 5.5 encuentros por mes. En cuanto a las mujeres, mientras que las introvertidas tienen en promedio 3.1 relaciones mensuales, en las extrovertidas el número de este rubro asciende a 7.1.

Ahora bien, a la par de que estas cifras deben ponerse en su justo contexto y, por lo mismo, sería delicado trasladarlas a otras condiciones (la vida sexual de estudiantes universitarios de Perú, por ejemplo), otro factor que debe tomarse en cuenta es la tendencia que se observa en la personalidad extrovertida hacia la exageración, sobre todo en lo que concierne a asuntos relacionados con los vínculos personales. Hace poco, por ejemplo, reseñamos un estudio a propósito de la “paradoja de la amistad”, un fenómeno curioso de una red de amigos que, en el caso de las personas extrovertidas, podría resultar en una cantidad menor de vínculos reales en comparación a los que se cree tener.

Las estadísticas, sin embargo, parecen tener coherencia con la caracterización típica de un introvertido, sobre todo en lo que respecta a su inclinación hacia la intimidad y la profundidad. Para alguien introvertido no es sencillo tejer relaciones personales, pues con cierta frecuencia necesitan que éstas sean profundas, trascendentes –y eso requiere tiempo. Esta necesidad, además, se lleva igualmente al terreno sexual, como si cada encuentro tuviera que ser significativo para ocurrir. Caso contrario al de las personas extrovertidas, en quienes la ligereza del lazo no es impedimento para, por ejemplo, terminar en la cama con alguien.

Nosotros, de momento, sólo ofrecemos los datos. Como sugerimos al principio, es posible que estos rasgos de personalidad sean una apariencia, un “parece ser”, y que el núcleo auténtico que distingue a un individuo de otro se encuentre en otro lugar, distante de estos accidentes.

 

También en Pijama Surf: 6 sencillas ilustraciones para navegar la ¿complicada? mente de una persona introvertida

Archivos secretos del Vaticano, ¿la caja de Pandora de la Historia?

Por: pijamasurf - 03/30/2016

La secrecía es una manera que ha encontrado el poder para protegerse del alcance de las leyes, con lo que la "verdad histórica" se construye necesariamente con piezas faltantes

El Archivum Secretum Apostolicum Vaticanum fue creado por el papa Pablo V en 1612 para resguardar los documentos personales de los papas en turno. Muchos de estos documentos tienen valor histórico puesto que son evidencia directa del involucramiento de la Iglesia en cuestiones políticas en todo el mundo, desde la correspondencia con líderes mundiales y los tratados teológicos que han integrado la doctrina que profesan millones de seres humanos hasta curiosidades inclasificables para la ciencia y el arte.

Si quieres entrar a los archivos secretos del Vaticano, primero debes acreditarte como un investigador de primer orden con tremendas cartas de recomendación de publicaciones e instituciones educativas, lo cual te dará una credencial con vigencia de 6 meses (si tu investigación dura más, tendrás que volver a tramitarla). No se tramitan credenciales a periodistas, estudiantes ni historiadores amateurs. Este es el primer filtro.

Una vez con tu acreditación en mano, debes cruzar la Porta Sant'Anna y pasar frente a los guardias suizos hasta llegar al Cortile del Belvedere, donde deberás solicitar documentos específicos que, paradójicamente, podrían o no estar en las carpetas que te extiendan los archivistas. Si esto comienza a parecer una pesadilla kafkiana, es porque lo es: un investigador puede solicitar tres archivos cada día, utilizando catálogos escritos hace siglos en ocasiones, a mano, en su mayoría en latín o italiano. 

Si te encuentras con que el documento que necesitabas no está en el archivo solicitado tendrás que retirarte y volver al día siguiente, lo cual pone en aprietos a investigadores que viajan largas distancias. Puedes introducir computadoras, pero no cámaras fotográficas. Los documentos sólo pueden consultarse en el piso de lectura, y naturalmente no es posible hacer copias de nada. Y suerte tratando de encontrar algo: no es posible "curiosear" en el archivo, que por otra parte cubre una superficie de 85km de estanterías en varios niveles, a los cuales no todos tienen acceso.

Con motivo del 400 aniversario de su fundación, en 2012 se inauguró la exposición Lux in Arcana, que ofrecía un vistazo a 100 de los miles de documentos, entre ellos la última carta de María Antonieta antes de ser guillotinada, el proceso completo de Galileo Galilei y la bula papal Inter Caetera de Alejandro VI, que dividía el Nuevo Mundo entre España y Portugal, además de muchos otros.

La secrecía y celo con la que son custodiados estos documentos no debe sorprendernos; al contrario: el Vaticano es solamente el estándar en la industria del acceso a la información, así como un referente importante para entender el cambio de valor de cierto tipo de data. Muchas leyes y tratados de nuestros días son dejados fuera del escrutinio público por períodos de embargo caprichosos, desde 5 hasta 20 años, dependiendo de lo que se trate; la secrecía es una manera que ha encontrado el poder para protegerse del alcance de las leyes, con lo que la "verdad histórica" se construye necesariamente con piezas faltantes. Probablemente los archivos no tengan nada que no se conozca de una u otra forma, pero el hecho de su permanente secrecía es un indicador de cuán importante sigue siendo la Iglesia como cancerbero de la memoria histórica, cuyos últimos 12 siglos se encuentran en los sótanos del Vaticano.

 

(Imágenes vía Crux)