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Miedo y ruptura social: razones del auge de Donald Trump, según Noam Chomsky

Política

Por: pijamasurf - 03/07/2016

La posible nominación de Donald Trump como candidato republicano para las próximas elecciones en EEUU tiene un matiz siniestro: en tiempos oscuros, cuando falta la esperanza, la gente tiende a pensar como ganado y a enarbolar figuras mediáticas como si fueran grandes renovadores (saludos, EPN)

Donald Trump no es un personaje de su época, sino una consecuencia de ella. En una reciente entrevista a Noam Chomsky, lingüista, comentador político y bandera de la izquierda estadounidense, el también académico señaló algunos de los parámetros bajo los que hay que entender el auge de una figura como la de Trump, y el peligro --muy real, incluso para los republicanos-- de que llegue a la Casa Blanca.

Según Chomsky, "el miedo, junto con la ruptura de la sociedad durante el período liberal" explicarían el ascenso político de Trump, que tomaría el lugar de una figura todopoderosa capaz de resolver los problemas políticos y económicos de la nación más poderosa del mundo como si se tratara de un asunto de negocios. También un poco de perspectiva histórica ayuda: 

La gente se siente aislada, desvalida, víctima de fuerzas poderosas que no comprenden y no pueden influenciar. Es interesante comparar la situación con la de los 30, los cuales soy lo suficientemente viejo para recordar. Objetivamente, la pobreza y el sufrimiento eran mucho mayores. Pero incluso entre los pobres de la gente trabajadora y los desempleados existía un sentimiento de esperanza que está faltando ahora, en gran parte debido al crecimiento de un movimiento laborista militante como también a la existencia de organizaciones políticas fuera del mainstream.

Otro componente de la tormenta electoral de EEUU es una confusión muy frecuente en el ámbito de la información: sabemos que a Chomsky no le simpatizan especialmente las redes sociales, pero tiene un punto cuando afirma que en tanto medio de comunicación "tienden a ser bastante superficiales". Según él, las redes "son útiles para organizarse, pero como fuentes de información ni siquiera comienzan a compararse con medios impresos, en mi opinión. Ni con la TV o la radio".

Esto es relevante especialmente en el contexto de una elección porque, a diferencia de lo ocurrido con Obama, las redes sociales están reproduciendo a otra escala el miedo y la incertidumbre, más que tender a informar y pensar críticamente acerca de la situación. Las redes sociales, más que organizar un electorado o una postura política, están llegando a un punto de vertiginosidad donde las opiniones personales se confunden con los titulares; y es por eso que el sentido de esperanza que Chomsky rescataba de la Gran Depresión puede fortalecerse de la mano de una organización que aproveche las ventajas de la tecnología sin dejar de ser críticos frente a sus limitaciones.

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La cultura islámica definió a Europa política y culturalmente en su origen y puede estar redefiniéndola actualmente

El cáustico conflicto que opone actualmente a lo que ha sido llamada la civilización occidental con la cultura islámica no es en ninguna medida algo nuevo o algo cuya causa principal tenga que ver con la reciente ola de terrorismo (el cual, hemos argumentado antes, no tiene un origen religioso sino político y ha sido cultivado por los mismos poderes occidentales que ahora son el objetivo del mismo). Como argumenta claramente Robert Kaplan en The Atlantic, la fricción (pero también la influencia cultural) entre el Islam y el cristianismo ha sido la relación definitoria del continente europeo en su historia. Y actualmente, de nuevo, el Islam está redefiniendo el continente con la migración.

En la antigüedad, Europa significaba el mundo que rodeaba el Mediterráneo, incluyendo África del Norte, lugar que era en épocas de San Agustín un centro igualmente importante de cristianismo. Con la progresión del Islam en los siglos VII y VIII, Europa fue acotada y las fronteras se fueron fijando como límites que separaban más que como vías de integración. Kaplan recuerda la frase de Ortega y Gasset: "toda la historia europea no es más que una gran migración hacia el norte". Ese norte que actualmente, más que nunca, es un símbolo (blanco) de prosperidad.

Dennis Hay explicó en su libro de 1957 Europe: The Emergence of an Idea, que la unidad de Europa como continente inició con el concepto de un cristianismo en "oposición inevitable" con el Islam, concepto que, como señala Kaplan, "culminó en las Cruzadas". En su clásico Orientalismo, Edward Said dice que el Islam definió a Europa culturalmente, mostrándole contra qué se enfrentaba. La identidad e incluso el nacionalismo (y el fanatismo) suele surgir como una forma de delimitar, de agruparse ante una amenaza real o solamente percibida. Un pueblo o un grupo de pueblos se une definiéndose a partir de aquello que no son y contra aquello que creen que pone en riesgo sus valores e intereses, en este caso el Islam. Europa construyó su identidad "como un sentido de superioridad" sobre el mundo árabe musulmán que rondaba en su periferia: "El imperialismo probó ser la máxima expresión de esta evolución: la Europa moderna, empezando con Napoleón, conquistó el Medio Oriente, envió académicos y diplomáticos a estudiar la civilización islámica, clasificándola como bella fascinante y --sobre todo-- inferior".

La influencia del Islam no puede reducirse solamente al aspecto de la defensa geopolítica que fue instaurando una identidad en Europa; también, de manera a veces olvidada, el Islam fue la gran fuente de las ideas clásicas --de la filosofía, la medicina, la astronomía, las matemáticas y la alquimia-- que se mantuvieron vivas en su seno, cuando Europa atravesaba el llamado oscurantismo de la Edad Media. Más allá de lo disputable que es este término, lo cierto es que desde el final de la antigüedad hasta antes del Renacimiento el Islam llevó claramente la batuta cultural, incorporando y avanzando sobre la filosofía de Aristóteles y otros filósofos y naturalistas griegos. A través de lo que hoy son España y Turquía y mediante el contacto o la introducción de pensadores musulmanes, las grandes ideas de la antigüedad llegaron a Europa, que se encontraba a siglos de distancia intelectualmente de lo que estaban produciendo algunas de las grandes capitales islámicas. Una gran cantidad de textos clásicos se hubieran perdido si no hubieran sido traducidos al árabe, lengua desde la cual luego se tradujeron a diversas lenguas europeas emergentes. Asimismo, en los 2 siglos que antecedieron al Renacimiento muchos de los pensadores más destacados de Europa en ese entonces viajaron a universidades musulmanas para estudiar, lo que de alguna manera contribuyó a forjar las simientes para lo que luego sería el renacimiento cultural europeo. (Este artículo de Wikipedia hace un recuento de las innumerables aportaciones tecnológicas y sapienciales que hizo la cultura islámica a Europa).

Actualmente, con la nueva migración y el conflicto bélico en Medio Oriente se abre la posibilidad de una nueva reconfiguración europea forzada por el empuje islámico. Kaplan advierte que Europa parece estar respondiendo "artificialmente reconstruyendo sus identidades culturales nacionalistas en la extrema derecha o izquierda, para contrarrestar la amenaza de la civilización que antes dominó". Así, podemos estar presenciando una exacerbación de algo que ya ocurrió: la historia se repite, pero nunca de manera idéntica; los mismos patrones recrudecen cuando no logramos aprender la lección.