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Los audífonos Nervana emiten señales eléctricas al ritmo de tu música que estimulan la liberación de dopamina y te elevan a un estado de ingrávida felicidad

La milenaria búsqueda del ser humano por inducirse estados de percepción alterada tiene un nuevo y tecnológico aliado: los audífonos Nervana. Este dispositivo estimula el nervio vago en sincronía con la música que estés escuchando, lo cual provoca una producción excepcional de dopamina en el cerebro.

Al igual que cualquier otro par de audífonos los Nervana llevarán la música a tus oídos, sólo que simultáneamente emiten sutiles señales eléctricas a través de tu canal auditivo y estimulan el nervio vago; éste cumple una función determinante en la liberación de dopamina, el neurotransmisor que ayuda a controlar los centros de placer y recompensa en nuestro cerebro. 

Aparentemente esta liberación inusual de dopamina genera un estado "volátil" similar a ciertas frecuencias psicoactivas, por lo cual miles de personas ansían ya poseer estos audífonos –por lo visto los Nervana no sólo estimulan el nervio vago sino también el consumo y, por ende, el mercado, pero esa es otra historia.

Para escribir una reseña de este peculiar producto en Futurism, Amanda Gutterman probó los audífonos:

Sentía la electricidad viajar por mis brazos, y todo tintineaba ahí, pero el mejor momento para mí ocurrió después, cuando terminé de probarlos y me puse de pie. Sentí que había alcanzado un alto nivel de placer. No podía dejar de reír o sonreír, estaba como "Oh wow". Durante como 5 minutos mi nivel de alegría era 10 de 10. Luego se fue difuminando pero me mantuve aún particularmente alegre durante 1 hora.  

Los Nervana salen a la venta en marzo, a un precio de 299 dólares.

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Las Hermanas del Valle: las monjas que cultivan marihuana con fines terapéuticos (FOTOS)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 03/11/2016

Este ensayo fotográfico es un atisbo a la vida de dos monjas que cultivan marihuana para producir artesanalmente tónicos terapéuticos

Las cualidades terapéuticas de la marihuana se conocen desde hace siglos, en especial como analgésico y, según ciertas investigaciones recientes, posiblemente también como auxiliar en la curación de ciertos tipos de cáncer.

Hasta ahora, sin embargo, debido a las restricciones legales que existen en numerosos países en torno a esta planta, dichas propiedades tienen que aprovecharse en la clandestinidad, salvo por ciertas excepciones. Una de éstas es una organización asentada en Merced, California, integrada y dirigida por mujeres con una característica especial: visten con hábito, a la manera de ciertas congregaciones femeninas católicas.

No obstante, las Hermanas del Valle no son monjas tradicionales, aunque en su origen estuvieron relacionadas con el catolicismo. Ellas se definen como “monjas anárquicas” a la manera de Santa Escolástica, hermana de San Benito de Nurcia (fundador de los monjes benedictinos y de la regla monacal), quien en el siglo VI de nuestra época fue en contra de la tradición patriarcal de la Iglesia Católica y ella misma fundó el primer convento femenino de la historia, Piumarola, inspirado en el modelo de su hermano.

La labor de las Hermanas del Valle es más bien lejana a la institucionalidad, y si se inspira en Santa Escolástica es porque igualmente va en contra de las normas por un propósito noble: llevar alivio a otros, en este caso, bajo la forma de analgésicos a base de marihuana producidos artesanalmente. Las monjas mismas cultivan, cosechan y procesan la planta para elaborar pomadas, tónicos y otros auxiliares terapéuticos.

Por otro lado, las imágenes que compartimos son obra de los fotógrafos Shaughn Crawford y John DuBois, quienes con esta serie nos entregan un atisbo a la vida cotidiana de las Hermanas, rodeada de trabajo, tranquilidad y, claro, marihuana.