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Los audífonos Nervana emiten señales eléctricas al ritmo de tu música que estimulan la liberación de dopamina y te elevan a un estado de ingrávida felicidad

La milenaria búsqueda del ser humano por inducirse estados de percepción alterada tiene un nuevo y tecnológico aliado: los audífonos Nervana. Este dispositivo estimula el nervio vago en sincronía con la música que estés escuchando, lo cual provoca una producción excepcional de dopamina en el cerebro.

Al igual que cualquier otro par de audífonos los Nervana llevarán la música a tus oídos, sólo que simultáneamente emiten sutiles señales eléctricas a través de tu canal auditivo y estimulan el nervio vago; éste cumple una función determinante en la liberación de dopamina, el neurotransmisor que ayuda a controlar los centros de placer y recompensa en nuestro cerebro. 

Aparentemente esta liberación inusual de dopamina genera un estado "volátil" similar a ciertas frecuencias psicoactivas, por lo cual miles de personas ansían ya poseer estos audífonos –por lo visto los Nervana no sólo estimulan el nervio vago sino también el consumo y, por ende, el mercado, pero esa es otra historia.

Para escribir una reseña de este peculiar producto en Futurism, Amanda Gutterman probó los audífonos:

Sentía la electricidad viajar por mis brazos, y todo tintineaba ahí, pero el mejor momento para mí ocurrió después, cuando terminé de probarlos y me puse de pie. Sentí que había alcanzado un alto nivel de placer. No podía dejar de reír o sonreír, estaba como "Oh wow". Durante como 5 minutos mi nivel de alegría era 10 de 10. Luego se fue difuminando pero me mantuve aún particularmente alegre durante 1 hora.  

Los Nervana salen a la venta en marzo, a un precio de 299 dólares.

Medicina onírica: confronta tus mayores pesadillas mediante el sueño lúcido

AlterCultura

Por: pijamasurf - 03/11/2016

Enfrentar lúcidamente tus mayores pesadillas, mientras sueñas, puede ser una de las más valiosas terapias que existen.

We are such stuff

As dreams are made of, and our little life

Is rounded with a sleep.

The Tempest, William Shakespeare

 

Si nuestros miedos y deseos, nuestros traumas y nuestra memoria radican, en buena medida, en el inconsciente, tal vez ahi radica buena parte de nuestra potencial sanación . Ya lo sugieren el psicoanálisis y otras muchas corrientes psicológicas o espirituales, en los sueños yace la oportunidad de conectarnos con lo más íntimo de nuestro registro vivencial y en la medida que entablemos un diálogo, una relación de reconocimiento y exploración, entonces podremos acceder a  la transformación de lo que nos ocurre durante la vigilia.  

Está comprobado que la lucidez onírica, es decir ejercer a voluntad una experiencia dentro de un sueño, puede resultar un instrumento por demás útil. Y aunque pareciera en un principio que alcanzar ese dominio sobre la narrativa onírica es un privilegio de pocos, lo cierto es que con un poco de disciplina en torno a un protocol básico de pasos y recursos es algo bastante sencillo.  

Robert Waggoner, especialista en el tema, advierte que mucho depende del fin que se persiga al momento de hacer conciente nuestro sueño. Es decir, si después de maravillarnos del infinito menu de posibilidades que tenemos delante de nosotros, nos abocamos a intentar sanar aquellos resquicios que previamente hemos detectado dentro de nuestra psique, y que detonan los miedos o traumas que nos aquejan, ensconces será solo cuestión de tiempo y esfuerzo para que podamos resolverlos.

“Lo único que destruye al templo del fuego es el fuego” decía Borges y vale la pena recalcar que en un plano terapéutico o sanador, tendremos que concentrarnos no precisamente en los parajes de flores que sobrevolamos en algún sueño, sino en las pesadillas, en aquellos rincones que alojan los seres y situaciones más amenazantes y escalofriantes que nuestra mente puede concebir (y que por cierto están diseñado por ella misma, por lo que se presentaran como enemigos temibles y, ftente a nosotros, perfectos.