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El renacimiento del sufismo Bektashi en las montañas de Albania (FOTOS)

Por: pijamasurf - 03/07/2016

Un antiguo conjunto de prácticas rituales provenientes de Turquía que marcaron a las religiones de la zona

En la frontera entre Albania y Macedonia, las logias sufíes cobraron nueva vida desde la caída del régimen comunista de Enver Hoxha en 1985. Históricamente se trata de un territorio en disputa: griegos, romanos, comunistas y musulmanes han dejado su impronta en el lugar, volviéndolo una extraña zona de confluencia entre oriente y occidente.

Con la suspensión y persecución de las actividades religiosas por parte del régimen comunista, miembros de todas las confesiones vieron caer sus sitios de oración: las iglesias, las mezquitas, los tekkes sufíes y los panteones quedaron hechos ruinas en muy poco tiempo; según un reportaje de Mehves Lelic para National Geographic, el hijo de Baba Ismaili, el líder religioso de la región, se negó a participar en la destrucción de los tekkes, por lo que desapareció desde entonces.

Pero este episodio que pudo haber marcado el camino de Ismaili por la senda de la venganza más bien lo persuadió de las bondades de la hospitalidad Bektashi, un antiguo conjunto de prácticas rituales provenientes de Turquía que marcaron a las religiones de la zona. El sufismo practicado por Baba Ismaili es una doctrina mística, donde la escritura no prevalece, y que abona de una interpretación figurativa del Islam. Para ellos su profeta, Haci Bektash Velí (1209-1271), es el legítimo sucesor de Mahoma, pero en términos geopolíticos, los sufíes son oprimidos por organizaciones musulmanas más poderosas.

Sin embargo, el poder de los sufíes tiene un matiz político: gracias al auge de los Bektashi, los gobernantes saben que deben ganarse el favor de los religiosos para que la gente los apoye en sus campañas. Esto ha dado la oportunidad de que las condiciones de vida de los pobladores de las montañas prosperen.

 

(Vía NatGeo)

Así se veía Islandia en la década de 1930 (FOTOS)

Por: pijamasurf - 03/07/2016

El país es conocido tanto por sus atractivos geográficos como culturales

Con una población de 330 mil habitantes y una superficie de 103 mil kilómetros cuadrados Islandia es el país con menor densidad de población de toda Europa, lo que contrasta con su tasa de alfabetización, que se encuentra entre las más altas del mundo. La isla, que colinda con el círculo ártico y presenta una de las geografías más peculiares del planeta, comenzó a poblarse en el año 874, cuando el gamonal noruego Ingólfr Arnarson se estableció allí de manera permanente, según consta en el Landnámabók (Libro del asentamiento).

Durante los siguientes siglos la isla estuvo poblada por noruegos y otros grupos escandinavos y gaélicos, pasando del control noruego al danés entre el siglo XIII y el XVIII, adquiriendo su independencia en 1918 y convirtiéndose en república en 1944. El país es conocido tanto por sus atractivos geográficos como culturales pues aunque la capital, Reikiavik, es una de las más pequeñas, tanto la ciudad como las zonas conurbadas concentran 2/3 de la población. Una gélida piedra de hielo y fuego que recibe las cálidas corrientes del Atlántico.

 

(Fotos de Berit Wallenberg)