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El hipnótico encanto de los videos de comida procesada en YouTube

Por: pijamasurf - 03/31/2016

Observar conjuntos y constelaciones de frutas y verduras encierra un disfrute enigmático, probablemente autista, pero en suma distinto a los viejos videos de gatitos

Hace unos días descubrimos este video de Shon Arieh-Lerer acerca de su fascinación por los videos de fábricas de comida en YouTube: lo que empezó como una forma menor de curiosidad se transformó poco a poco en una obsesión, y por qué no, en una estética. No se trata de denunciar las malas prácticas empresariales contra los tomates, el desgaste de los empleados que laboran empacando quesos, ni las condiciones de las mujeres embarazadas en plantas de extracción de leche de vaca en India: se trata de la galvanizante melodía de la máquina, la naturaleza y el absurdo.

Así como existen placeres muy particulares al navegar en YouTube o páginas de videos (desde gatitos hasta récords deportivos, pasando por el ASMR), hay otros de los cuáles es difícil enterarse: los videos de procesamiento de comida están producidos exclusivamente para audiencias corporativas y suelen formar parte del discurso de capacitación, ventas o de identidad corporativa de una empresa. 

Pero aunque no estén hechos para salir al mundo, estos videos tienen un encanto muy especial: no es solamente la música que parece de película porno de los 80 (y que conste que no tenemos nada contra la música del porno, todo lo contrario), sino el radiante placer de la máquina en su hipnotizante función: es un placer semejante a ver un GIF, un jardín zen o el vuelo de las aves en el horizonte.

¿Qué decir de la épica de los tomates?

 

Una sinfonía de quesos:

¿O la extracción de pulpa de mango?

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¿Te atreverías a probar un simulador de realidad aumentada que reproduce efectos de la migraña?

Por: pijamasurf - 03/31/2016

La tecnología puede hacernos empatizar a un nivel emocional con el sufrimiento de los demás (además de ser un inmejorable vehículo publicitario en el comercio de las emociones)

"Ponerse en los zapatos del otro" requiere imaginación y comprensión, pero la tecnología puede ayudar cuando no tenemos ninguna de las dos: la marca de medicamentos para migraña Excedrin reveló esta semana The Migraine Experience, un simulador de realidad aumentada que modifica la percepción del observador hasta hacerla perturbadoramente similar a la de un ataque de migraña.

La migraña es un padecimiento terrible, además de por el dolor físico, porque este dolor es mayormente solitario. Como ha descrito con inigualable maestría el escritor Francisco Hinojosa, cada migrañoso tiene una relación particular con su mal, y ni toda la empatía ni el amor del mundo son capaces de transmitir la soledad en la que se ve envuelta la cabeza afectada por el ataque, que puede repetirse incluso varias veces al día. (El libro que hay que leer es Migraña en racimos, próximamente reeditado por Almadía).

Luces parpadeantes, puntos suspendidos en la nada, pérdida del campo visual, visión borrosa, auras gelatinosas, clavos encendidos incrustándose en el cráneo como mantequilla: la plasticidad del dolor es infinita, por lo que fue necesario crear una experiencia capaz de desorientar físicamente a los amigos de pacientes migrañosos. Según el representante de Excedrin, Scott Yacovino, "simulamos los síntomas de la migraña --con excepción del dolor-- porque experimentar es creer".

Existen intentos similares para hacer que otros experimenten dolores menstruales e incluso dolores de parto; la tecnología funciona como una especie de "magia de contacto", que contagia una percepción o la somatiza, como en la hipnosis. Si esto servirá para lograr una mejor comprensión social de la migraña (que afecta a más de 30 millones de personas solamente en Estados Unidos) además de vender pastillas, es algo que está por verse.