*

X

Arqueólogos descifran el menú de la última cena de Cristo

Por: pijamasurf - 03/26/2016

El episodio conocido como La Última Cena fue en realidad bastante distinto a como lo hemos imaginado, de acuerdo con arqueólogos italianos

La Última Cena es sin duda uno de los episodios más representativos de la historia del catolicismo. Se trata de la última reunión de Jesucristo con sus discípulos, los 12 apóstoles, 1 noche antes de su muerte en la cruz. Sin embargo, más allá de las incontables representaciones artísticas de este suceso y de algunas referencias bíblicas, poco se sabe a "ciencia cierta" de él.

Un estudio realizado por dos arqueólogos italianos, Generoso Urciuoli y Marta Berogno, centrado en las costumbres gastronómicas y la cocina palestina de aquella época, concluyó que es muy probable que el menú que Cristo y sus apóstoles degustaron haya constado de fabada, cordero, aceitunas, hierbas amargas de la región, pan sin levadura, salsa de pescado, dátiles y un poco de vino aromatizado. Además, lejos de la representación habitual que tenemos de este convivio, en aquella época la gente no se sentaba en una mesa rectangular sino que se reunían en el suelo, sobre cojines y alfombras. 

Para extraer estas conclusiones los investigadores cruzaron referencias bíblicas, textos judaicos, antiguos documentos romanos e información arqueológica para determinar los hábitos culinarios que dominaban en Jerusalén en aquellos tiempos. 

Archivos secretos del Vaticano, ¿la caja de Pandora de la Historia?

Por: pijamasurf - 03/26/2016

La secrecía es una manera que ha encontrado el poder para protegerse del alcance de las leyes, con lo que la "verdad histórica" se construye necesariamente con piezas faltantes

El Archivum Secretum Apostolicum Vaticanum fue creado por el papa Pablo V en 1612 para resguardar los documentos personales de los papas en turno. Muchos de estos documentos tienen valor histórico puesto que son evidencia directa del involucramiento de la Iglesia en cuestiones políticas en todo el mundo, desde la correspondencia con líderes mundiales y los tratados teológicos que han integrado la doctrina que profesan millones de seres humanos hasta curiosidades inclasificables para la ciencia y el arte.

Si quieres entrar a los archivos secretos del Vaticano, primero debes acreditarte como un investigador de primer orden con tremendas cartas de recomendación de publicaciones e instituciones educativas, lo cual te dará una credencial con vigencia de 6 meses (si tu investigación dura más, tendrás que volver a tramitarla). No se tramitan credenciales a periodistas, estudiantes ni historiadores amateurs. Este es el primer filtro.

Una vez con tu acreditación en mano, debes cruzar la Porta Sant'Anna y pasar frente a los guardias suizos hasta llegar al Cortile del Belvedere, donde deberás solicitar documentos específicos que, paradójicamente, podrían o no estar en las carpetas que te extiendan los archivistas. Si esto comienza a parecer una pesadilla kafkiana, es porque lo es: un investigador puede solicitar tres archivos cada día, utilizando catálogos escritos hace siglos en ocasiones, a mano, en su mayoría en latín o italiano. 

Si te encuentras con que el documento que necesitabas no está en el archivo solicitado tendrás que retirarte y volver al día siguiente, lo cual pone en aprietos a investigadores que viajan largas distancias. Puedes introducir computadoras, pero no cámaras fotográficas. Los documentos sólo pueden consultarse en el piso de lectura, y naturalmente no es posible hacer copias de nada. Y suerte tratando de encontrar algo: no es posible "curiosear" en el archivo, que por otra parte cubre una superficie de 85km de estanterías en varios niveles, a los cuales no todos tienen acceso.

Con motivo del 400 aniversario de su fundación, en 2012 se inauguró la exposición Lux in Arcana, que ofrecía un vistazo a 100 de los miles de documentos, entre ellos la última carta de María Antonieta antes de ser guillotinada, el proceso completo de Galileo Galilei y la bula papal Inter Caetera de Alejandro VI, que dividía el Nuevo Mundo entre España y Portugal, además de muchos otros.

La secrecía y celo con la que son custodiados estos documentos no debe sorprendernos; al contrario: el Vaticano es solamente el estándar en la industria del acceso a la información, así como un referente importante para entender el cambio de valor de cierto tipo de data. Muchas leyes y tratados de nuestros días son dejados fuera del escrutinio público por períodos de embargo caprichosos, desde 5 hasta 20 años, dependiendo de lo que se trate; la secrecía es una manera que ha encontrado el poder para protegerse del alcance de las leyes, con lo que la "verdad histórica" se construye necesariamente con piezas faltantes. Probablemente los archivos no tengan nada que no se conozca de una u otra forma, pero el hecho de su permanente secrecía es un indicador de cuán importante sigue siendo la Iglesia como cancerbero de la memoria histórica, cuyos últimos 12 siglos se encuentran en los sótanos del Vaticano.

 

(Imágenes vía Crux)