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Si trabajamos nuestros sueños, purificando también nuestra vigilia, podremos tener una visión más clara del alma y así de la divinidad, según sugiere el filósofo neoplatónico Sinesio

En la nueva entrega de Cadena Áurea de Filosofía conversamos sobre uno de los textos más importantes en la historia del estudio de los sueños: "Sobre los sueños", del filósofo neoplatónico Sinesio. Un texto que fue escrito a partir de un sueño revelatorio y hace de la "onirocrítica" una herramienta filosófica. Sinesio nos llama a ser obreros oníricos, a purificar nuestra psique, a limpiar la pantalla de nuestra fantasía para que se refleje la divinidad, para que la materia no oscurezca la luz del alma. Debemos nadar hacia el fondo de nuestro propio océano para entender y ver los sutiles mensajes de los sueños. El sueño, como el universo mismo, es un texto que debemos aprender a leer. Este texto se volverá más claro, dice Sinesio, si purificamos nuestro ser, si obramos con virtud y honestidad. De aquí que los sueños no puedan dividirse de nuestra vida cotidiana y sean un reflejo, un pulso y un marcador de nuestra evolución ética y espiritual. Con Sinesio, invitamos a darle importancia al mundo onírico, a laborar por su pureza y a permitir que los sueños hagan de la existencia un cauce multidimenisonal, lleno de significado.

0-1:00 Intro/ "Sobre los Sueños", el gran texto filosófico sobre los sueños y la fantasía de Sinesio/ Una reflexión sobre por qué los sueños son importantes para nuestra existencia/ Llevar un diario de noche/ Un texto que es un sueño dentro de un sueño: la fractalidad de Sinesio/ La divinidad y los sueños/ Los sueños como herramienta mántica/ Los sueños verdaderos son los proféticos/ ¿Cómo interpretar los sueños? Haciendo un trabajo de percepción del alma/ La divinidad posible que existe en todos los sueños.

5:00-10:00 Debemos evitar una fantasía gorda y terrosa, mantenerla etérea y celeste/ Tener una fantasía esbelta, un alma delgada/ Una nueva dieta onírica y celeste/ Purificación para entender los sueños/ Sample: Waking Life/ Cultivar la virtud para soñar/ Realizar las 12 labores de Hércules para poder ver/ "El sabio es el que descubre los vínculos del cosmos".

10:00-1500 La fuerza descendente y la fuerza ascendente/ Sample: Waking Life: "They Say Dreaming is Dead"/ Decir la verdad nos lleva a lo divino/ La forma más transparente de medir nuestro nivel de conciencia son los sueños/ Los sueños son el pulso de nuestra actualidad.

15:00-20:00 Cita de Sinesio/ "¿Como el agua turbia y la transparente, la estancada y la que está en movimiento podrían comportarse de igual manera al reflejar una misma figura?"/ Una psique pura tiene sueños a su altura y refleja imágenes en correspondencia/ Tener un trabajo onírico/ Sobre la interpretación/ Después de Freud: los sueños ya no ven hacia el futuro, sólo al pasado/ Los sueños siempre tienen algo que decir/ La gramática de los sueños existe sólo en el interior del soñador/ Sample.

20:00-25:00 El sentido práctico de los sueños/ La medicina de los sueños/ Las incubadoras oníricas de Asclepio, el dios que curaba en los sueños/ Curar el cuerpo a través del alma/ Las pesadillas/ Los sueños ponen en escena el estado del alma/ "No tuve un sueño, el sueño me tuvo a mí"/ Hades y el espacio autónomo del sueño/ Los sueños nos acercan a otra realidad que no debemos desestimar/ Sample: Waking Life.

25:00-30:13 ¿Qué son las imágenes, sólo desechos?/ Los sueños revalorizan las imágenes/ Sin sueños la vida es unidimensional/ El mundo como configuración etérea/ El sueño es el arte mántico más sencillo/ La democracia onírica: todos podemos acceder a lo divino/ Una ciencia experimental de los sueños/ Una invitación a soñar/ Sample: Waking Life.

 

CITAS

En el libro Sobre sueños y visiones en la antigüedad cristiana y pagana se introduce el texto de Sinesio:

Escrito en una sola noche o en el final de una noche, e inspirado por Dios en un sueño, si podemos creer al autor (Epist. 154, l. 105), Sinesio pretende en esta obra «estudiar el alma imaginativa, como narra en su epístola 154 dirigida a su maestra Hipatia de Alejandría junto con tres obras para que ella las enjuiciara: "Sobre los sueños", "Dión" y "Sobre el regalo". «La otra (scil. "Sobre los sueños") fue Dios quien la encargó y examinó: es una acción de gracias ofrendada a la sustancia representativa. En ella se ha investigado sobre toda esa alma imaginativa y se han discutido algunas otras doctrinas que aún no habían sido estudiadas por los filósofos griegos (...) La obra en su totalidad fue compuesta en una sola noche, o más bien, en lo que quedaba de aquella noche durante la que tuve el sueño en el que vi que debía escribirla».

El alma contiene en sí misma visiones del futuro, y el sueño abre al alma el camino hacia las visiones más perfectas de los seres. Esto es «lo más sublime para el ser vivo, que trasciende su naturaleza y se une a lo inteligible después de haber vagado tanto, hasta el extremo de no saber de dónde vino».

De "Sobre los sueños", de Sinesio (PDF):

Escuchar con el espíritu entero, llegar a la percepión más próxima al alma, la percepción directa... Los sentidos nos engañan y la fantasía nos engaña si no está purificada por los misterio... si se encuentra en buen estado se vuelve sutil y etérea; si mala engorda y se hace tierra.

En efecto el vasto ámbito de la adivinación y los misterios es consecuencia de la multiplicidad y el vínculo entre todo lo que existe en el cosmos: multiplicidad de cosas distintas, vínculo de las que son una sola... del mismo modo que la lira se basa en un sistema de sonidos disonantes y consonantes: la unidad de contrarios, armonía y lira del cosmos... la enfermedad de un dedo se refleja en la ingle, sin que en absoluto sufran las partes intermedias, que son muchas, pues ambos pertenecen a un mismo ser vivo y entre ellos existe algo que los une más que al resto.

Sería pues necesario que al participar este todo en un mismo sentimiento y un mismo espíritu sus miembros se correspondieran entre sí, como miembros que vienen a ser de una misma totalidad.

Y, si por medio de todo lo indica todo, por existir un hermanamiento de los integrantes del ser vivo, del cosmos en estos casos, todas esas cosas son también para los hombres como letras distintas en un libro, unas fenicias, una egipcias, y otras asirias, y el sabio las lee --sabio es el que ha aprendido por naturaleza.

En efecto este espíritu "el psíquico", al que también llaman "alma espiritual" los bendecidos por el saber, se convierte en un dios, en un demonio multiforme o en una imagen y, en ellos, expía el alma su pena. Los oráculos, pues, están en consonancia con esto al asimilar a las representaciones oníricas el modo de vida del alma en el más allá, y la filosofía conviene en ser la primera preparación para esa segunda vida, porque el estado de las almas, a medida que es mejor, lo hace a aquel más ligero, mientras que el peor le imprime su mancha. Pues bien, o se eleva a las alturas a impulsos de su naturaleza gracias a su calor y sequedad --no otra cosas es lo de "las alas del alma" y, también aquello de Heráclito, "el alma seca es sabia", imaginamos que se refiere a esto mismo-- o, volviéndose grueso y húmedo, se introduce en las guaridas de la tierra y por su propensión natural se agazapa y se precipita en las regiones subterráneas, pues éste es el lugar más apropiado para los espíritus húmedos. Allí es malhadada y penosa la vida, pero es posible emerger una vez que se purifica a fuerza de tiempo, de sufrimiento y de pasar por otras vidas.

Ernesto Priani hace un comentario de la cita anterior de Sinesio sobre la función de la filosofía en la purificación y elevación del alma: 

 Un comentario adicional sobre la frase "El sabio es el que conoce los vínculos del cosmos":

 

Twitter de Ernesto Priani

Twitter de Alejandro Martínez Gallardo

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Cuando nos enfrentamos a un problema o decisión difícil decimos que nos encontramos en una "encrucijada", en una situación donde se abren distintos caminos sin que podamos tomar uno. Aquí revisamos brevemente su simbología
You can run, you can run, tell my friend, Willie Brown
You can run, you can run, tell my friend, Willie Brown
That I got the crossroads blues this mornin',
Lord, babe, I'm sinkin' down
Robert Johnson, "Crossroad blues"

Existen múltiples leyendas e historias con respecto al lugar en que se juntan dos caminos: los senderos se bifurcan, pero también se interrumpen, se interconectan; se parecen a los umbrales en que funcionan como un no-lugar, en el sentido que daba Marc Augé a esos lugares de mero tránsito como las salas de espera de los aeropuertos, un espacio que no es un destino en sí mismo, pero que es preciso atravesar para llegar a él.

En la Edad Media, las encrucijadas eran sitios donde se enterraba a los suicidas y a todos lo que no pudieran ser admitidos en el camposanto. También llegaron a servir como sitio de ejecuciones, y no es extraño a lo largo de la Historia encontrar en los cruces de caminos cabezas o cuerpos para advertir a los viajantes de los peligros de seguir por dicha senda.

Los gitanos, reacios a integrarse a los lugares a donde llegaban, y por otra parte segregados y perseguidos sistemáticamente, solían enterrar a sus muertos en las encrucijadas. La razón mágica era prevenir que los muertos regresaran a aterrorizar a los vivos en forma de brujas o fantasmas, pero una explicación más simbólica puede ser que, debido a sus trayectos migratorios, los gitanos no tuvieran un cementerio fijo o “local” al cual confiar los cuerpos de sus seres queridos, por lo que las encrucijadas marcaban para éstos el fin de un camino, y para los vivos el inicio de otro.

En la religión del candomblé y el vudú (practicada por poblaciones esclavizadas y segregadas en Haití, Cuba y las Antillas, además de Brasil) las encrucijadas son portales para orishas y seres de otras dimensiones, así como para bestias y licántropos que reciben el nombre de besta-fera. Era en esos sitios donde se podía ver llegar al “hombre de negro”, que no era otro que Papa Legba en alguna de sus múltiples formas, todas las cuales el cristianismo de los colonizadores sintetizó en Satanás. Papa Legba es el intermediario entre hombres y dioses, por ello su lugar más propicio son las encrucijadas, un lugar sin lugar.

El folclor de los pueblos antillanos llegados como esclavos desde África resurgió en el sur de Estados Unidos durante los siglos XIX y XX como expresiones autónomas destinadas a reforzar la identidad de los oprimidos frente a sus opresores: la música blues surge como expresión artística de la disconformidad social, pero su mitología está ligada también a un sincretismo entre el vudú y un cristianismo evangélico.

Probablemente la historia más famosa ligada a las encrucijadas sea la del bluesman Robert Johnson, quien, según la leyenda, vendió su alma al Diablo en un cruce de caminos para convertirse en uno de los mejores guitarristas que han existido. La historia ha sido contada en documentales y libros por gente que conoció a Johnson o que eran niños cuando Robert murió a los 27 años en circunstancias misteriosas, legando un puñado de canciones que dejarían una impronta definitiva en el rock, el blues, el funk y la música pop durante el resto del siglo.

La carencia de un territorio propio para una colectividad, así como la falta de libertades para ejercer cultos religiosos y ceremonias civiles, han hecho que poblaciones relegadas del proyecto modernizador como los gitanos o los esclavos hicieran suyos esos lugares-sin-lugar, sitios dotados de una energía muy particular, donde no es extraño encontrar aún hoy en día solitarios adolescentes sosteniendo una guitarra, dispuestos a participar del pacto fáustico (una forma de dotar de trascendencia a la esclavitud en la que vivieron toda su vida). Según la leyenda de Robert Johnson, el hombre de negro vendría a ti a medianoche, tomaría tu guitarra y la afinaría. Luego te la devolvería, y el pacto estaría sellado. Hacerse presente en las encrucijadas durante la noche es un signo de la disponibilidad para transformarse a sí mismo —para cambiar de dirección y replantear el camino.