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Comida adictiva: investigan restaurantes en China por utilizar cápsulas de amapola como condimento

Por: pijamasurf - 02/07/2016

Algunos restaurantes en China condimentan su comida con opio, según investigación

En algunos restaurantes en China la comida está siendo condimentada con opiáceos, según informa el New York Times. Autoridades chinas han encontrado por lo menos 36 establecimientos que emplean cápsulas de amapola  como ingrediente en sus alimentos. Las cápsulas están hechas de pericarpio seco de esta planta y contienen 20 diferentes alcaloides, incluyendo aquellos que se hallan en la morfina y la heroína.

Esta modalidad del opio es utilizado en la medicina china, pero es ilegal en la cocina y tenerla resulta en multas y detenciones para quien sea encontrado portando dichas cápsulas.

El New York Times informa que los restaurantes suelen poner estas cápsulas de amapola en las salsas, camufladas entre los diversos sabores que suelen contener (algunos de los cuales son por sí mismos un poco adictivos). Recientemente, para evitar que ello se descubra, se han empezado a mezclar con glutamato monosódico.

La industria alimenticia china ha vivido recientemente todo tipo de escándalos, luego de que se acusara a diversos restaurantes de reciclar aceites que pueden contener sustancias cancerígenas. 

La relación con el opio es aún más problemática, siendo el tema central de un par de guerras con el Imperio Británico, que exportaba grandes cantidades a China y que la dinastía Qing quería detener.

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El Internet aumenta la brecha entre países ricos y pobres

Por: pijamasurf - 02/07/2016

El acceso a la tecnología abre nuevas oportunidades pero agudiza viejos problemas, especialmente en países en desarrollo

Un reporte del Banco Mundial desalienta el tecnooptimismo generalmente asociado al Internet como herramienta civilizatoria; se trata de una revisión del impacto que tienen las nuevas tecnologías (con especial énfasis en el uso y acceso a Internet y redes sociales) en países pobres y en vías de desarrollo.

El reporte está basado en lo que llaman “dividendos digitales” (si vemos el Internet como una inversión de los países en su propio desarrollo, ¿qué obtenemos?), los cuales se resumen en crecimiento económico para el país y acceso a la educación, especialmente de los más jóvenes.

El problema está en que los dividendos digitales no se reparten equitativamente entre las poblaciones vulnerables de los países en desarrollo, lo cual, a la larga, agudizará la brecha entre ricos y pobres.

A pesar de esfuerzos de compañías como Google y Facebook que han tratado de innovar en cuanto a opciones de cobertura global de Internet, garantizar el acceso a las herramientas digitales, al menos en los jóvenes, genera nuevas disputas y nuevos problemas de reparto de recursos.

brechadigital

Un ejemplo de esta desigualdad podemos verlo a gran escala en países en vías de desarrollo: mientras los países ricos pueden invertir en la educación de los niños incluyendo temas de gran auge económico, como la programación y la robótica (lo que a la larga producirá un proletariado digital con precariedades particulares), la brecha entre este tipo de educación y la que tienen muchos niños en las sierras de México o en las favelas de Brasil conduce a una especie de subordinación tecnológica con respecto a países más desarrollados y con mayor infraestructura digital. Eso sin olvidar lo que podríamos llamar problemas de primer mundo del Internet: la saturación informativa, la sobreexposición a la chatarra consumida y vuelta a consumir de las redes sociales y la participación en un mercado de consumibles abastecidos periódicamente por la industria informática (o síndrome "¿cuándo sale el nuevo iPhone?").

Aunque pudiera parecer que la alarma del Banco Mundial va dirigida a arruinar la fiesta de los nerds de Silicon Valley que tratan de salvar el mundo (y que parece dejar de lado el involucramiento de los gobiernos en los rezagos educativos previos a la “era de la información”), es conveniente recordarnos que el Internet sigue siendo lo que fue al principio: una herramienta, y que el acceso a las herramientas de cada época de desarrollo tecnológico (desde el fuego hasta el bronce) trae consigo nuevos repartos en el esquema de poder, que en nuestros días se juega en una arena global.