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4 ejercicios de Robert Anton Wilson para hackear tu realidad

Por: pijamasurf - 02/12/2016

La obra de Robert Anton Wilson abreva de la literatura, la filosofía, el ocultismo y el humor. Estos ejercicios son invitaciones a ver de otra forma lo que ves todos los días

Robert Anton Wilson logró algo que pocos pensadores hacen: producir una experiencia nueva del mundo en sus lectores a través del contacto con las ideas. Semántica, magia, filosofía y mucho humor son algunos ingredientes de su pensamiento en el clásico Prometeo ascendiendo, que ha sido descrito por algunos fanáticos como un “manual de uso del universo”.

Aquí algunos sencillos ejercicios que flexibilizarán los parámetros de tu mundo:

 

1. El experimento de la moneda

Se trata de visualizar una moneda, cualquiera que sea su denominación, e imaginar que la encuentras tirada en la calle. Parece algo ocioso o místico, pero es un ejercicio de visualización e imaginación que requiere atención y paciencia. ¿Cuánto tardaste en encontrarla? Ahora intenta explicar tu hallazgo utilizando la hipótesis de la “atención selectiva”, la cual consiste en pensar que de todas las monedas que tira la gente por ahí era inevitable que encontraras alguna si ponías suficiente atención. Luego trata de explicar el descubrimiento mediante la hipótesis “mística”: sugestiónate por un momento con la idea de que tu imagen de la moneda hizo que se manifestara en el universo. Lo siguiente es buscar una segunda moneda y ver cuánto tardas usando la hipótesis de “atención selectiva” y cuánto con la “mística.” Más que hacerte rico recogiendo cambio, el experimento pretende hacernos ver el papel del pensamiento, las creencias y la atención en la estructura del universo. En otras palabras, si crees en algo (no importa que sean teorías de conspiración, reptilianos o Dios) encontrarás pruebas de ello a donde vayas.

 

2. ¿Cómo llegué aquí?

Siéntate en un lugar donde nadie te interrumpa durante media hora. Ahora piensa: “Estoy aquí sentadx haciendo este ejercicio porque…” y deja que la línea de pensamiento se desenrolle sola. Intenta llevarlo tan lejos como puedas. Por ejemplo, lo estás haciendo porque lo viste en una página de Internet, o porque alguien que aprecias te lo sugirió y te mandó el link. ¿Cuál es tu relación con esa persona o con el Internet o con las redes sociales? ¿Cómo te interesaste por los hacks de realidad? ¿Piensas que se trata de una estafa o de una estrategia para dar forma a tu mundo? Trata de no utilizar nociones metafísicas o abstractas (i.e. “Estoy aquí sentado porque Dios así lo quiere”), sino observando con tu mente cada uno de los eventos que te llevaron a sentarte justo en ese lugar y en ese momento a pensar en estas cosas. Luego vuelve a intentarlo un par de días después y compara tus respuestas. Puedes llegar tan lejos como quieras, remontando la cadena de eventos hasta cómo se conocieron tus padres, a la invención de la imprenta, a la evolución humana o al Big Bang mismo.

 

3. Aprende a meditar

Mira videos de meditación o toma alguna clase para aprender a meditar, ya sea zen, yoga o cualquier otra. Cultiva el hábito de meditar un par de veces al día, durante unos 15 minutos por vez, durante 1 mes. Luego de eso visita a una persona que te haya molestado en el pasado o con quien no te sientas del todo cómodo. ¿Reaccionas de la misma manera a su presencia?

 

4. Las noticias del otro

Si te consideras de izquierda, consulta durante 1 semana solamente sitios informativos de derecha; si te consideras de derecha, busca sitios de izquierda. Si eres científico consulta algunas páginas sobre noticias de temas como espiritualidad o magia, y si eres más bien espiritual busca semanarios científicos. La idea es que durante 1 semana trates de entender —sin prejuicios— cómo ven el mundo aquellos que consideras diametralmente distintos a ti. Trata de convencerte de las ideas y creencias ajenas como si fueran tuyas para salir de lo que RAW llama “túnel de realidad”, un laberinto de identificaciones que confundimos con nuestra realidad “objetiva”, sin percatarnos de que tal cosa no existe, sino únicamente percepciones y opiniones respecto a experiencias humanas concretas e individuales.

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¿Hasta por cuánto tiempo se pueden detectar estas drogas en sangre, orina y cabello?

Por: pijamasurf - 02/12/2016

Un interesante análisis que nos hace tomar conciencia de cuánto tiempo puede tardar nuestro cuerpo en depurar una sustancia

Todo en nuestro cuerpo deja un rastro cuantificable. Nuestras emociones tienen su propia huella química que puede ser analizada en un laboratorio. Nuestros pensamientos pueden estudiarse como impulsos eléctricos en los aparatos diseñados para tales fines. Nuestros movimientos son fuerza mecánica. Y aun nuestros sueños, acaso la creación más etérea de la que nuestro cuerpo es capaz, ha sido material de investigación y observación. “Habitar significa dejar huellas”, escribió alguna vez Walter Benjamin, y qué es nuestro cuerpo sino el primer y último espacio que habitamos, ese “espacio infinito” al que aludió el príncipe Hamlet en el fingimiento de su locura pero también el inicio de nuestras propias limitaciones.

Al hacer dicha afirmación, Benjamin pensaba en las narraciones del género policíaco que en el mismo momento histórico en que surgió, a mediados del siglo XIX, gozó de un auge inusitado. La frase del filósofo es, por decirlo de alguna manera, el racional del método usualmente sorprendente del detective prototípico de esas historias: si un Sherlock Holmes o un Auguste Dupin eran capaces de resolver un delito enigmático con nada más que un vistazo a la escena del crimen era porque su método conseguía seguir como en retrospectiva dichas huellas dejadas, precisamente, en el acto subjetivo inalienable de habitar, las marcas que surgen inevitablemente de nuestros hábitos, desde la ceniza de un cigarro arrojada con displicencia en el suelo de un cuarto hasta otros más inadvertidos que podrían observarse, digamos, en el libro que más tomamos y leemos de entre los que se encuentran en un estante.

Esta introducción nos sirve ahora para presentar una serie de tres gráficos que muestran por cuánto tiempo permanecen ciertas sustancias en nuestro cuerpo y, en función de esto, hasta por cuánto tiempo después de consumirlas podrían detectarse en un análisis de sangre, orina y cabello, elaborados con data obtenida por el sitio Drugs.ie.

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Entre otras lecturas, estos visuales nos ayudan a tomar conciencia de los períodos que le toma a nuestro cuerpo procesar una sustancia, y cómo ésta puede mantenerse vagabundeando en nuestros sistemas hasta que finalmente se le depura.

Interesante, ¿no?