*

X

3 cosas que se perdieron con Internet (y que sería muy bueno recuperar)

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/26/2016

Así como han llegado incontables delicias con la Red, también se han diluido joyas fundamentales de nuestra existencia

Internet es una herramienta fascinate. El inédito acceso que hoy tenemos a un cúmulo de información que hasta hace poco no podíamos siquiera concebir que existiese o la conectividad inmediata e increíblemente eficiente son sólo algunas de las inabarcables bondades que la revolución digital, con la Red como eje, nos ha traído. Sin embargo, como ocurre con cualquier otra herramienta Internet tiene un doble filo y, dentro de los numerosos aspectos sociales y culturales que ha revolucionado, también hemos visto cómo ciertas prácticas o elementos hasta entonces comunes se han diluido y algunos de ellos se extrañan, en la medida en que aportaban sabor o enriquecían la existencia. 

Tras la reflexión anterior procederemos a enlistar tres cosas invaluables que no soportaron el embate digital y que, lamentablemente, hoy parecen destinadas a formar parte de la memoria humana. Una de ellas es una práctica, materializada en un objeto, y que sin duda aportaba algo de poesía a la vida. Otra tiene que ver con una aptitud cognitiva que ha sido poderosamente amenazada por la Red; y finalmente incluimos una que debiese considerarse como un derecho humano, uno esencial, y que con la era digital se ha debilitado a niveles alarmantes. 

1) La correspondencia tradicional

hand-written-letter
Uno de los actos más estéticos y sensibles que incluía la tradicional interacción entre seres humanos era, sin duda, el intercambio epistolar. Ese apasionante y ceremonial momento de trazar a mano los pensamientos sobre un papel, quizá a media luz y tratando de extraer las hebras más lúcidas de nuestras reflexiones y sentimientos, parece haber quedado ya en el olvido. El ritual, además, incluía ir a depositar la carta al correo y cultivar la paciencia hasta que llegase a su destino y luego regresara una misiva similar a nuestras manos. 

En fin, como tributo a la nostalgia que seguramente much0s compartimos tenemos el proyecto Snail Mail My Email, en el cual el artista estadounidense Ivan Cash convirtió correos electrónicos mandados entre extraños en tradicionales cartas escritas a mano.

 

2) La concentración 

Circle-of-concentration

Si hay algo que distingue a nuestra cotidianidad es el malabar frenético de tareas y labores. No por nada se dice que hoy el capital más cotizado entre la sociedad contemporánea es la atención. Y es que la cantidad de estímulos que Internet provee es tal que los tiempos en los que nos abocábamos a una sola tarea, inmersos en las entrañas de actividad "monogámica", parecen haber terminado para siempre. Si bien la productividad y acumulación de conocimiento (o por lo menos información) fluyen hoy más que nunca, por otro lado la concentración ya no es una herramienta tan común; cada vez es más complicado alcanzar estados en los que estrictamente desplegamos un alto nivel de concentración. 

 

3) La privacidad

obrien-ensuring-online-privacy-01

Ya sea de manera voluntaria (a través de un voyeur en redes sociales) o no (por medio de espionaje legal o ilegal que implementan compañías y gobiernos), lo cierto es que hemos cedido nuestra privacidad a favor del uso de servicios que se concentran en Internet. El problema es que muchos de nosotros ni siquiera hemos hecho esto consciente y, peor aún, estamos lejos de entender las consecuencias implicadas en este fenómeno. La privacidad, que debería ser un derecho garantizado por los actuales gobiernos y entidades regulatorias, es hoy un bien cada vez más ajeno, y esto es algo que tarde o temprano podríamos lamentar enormemente. Entonces no podemos dejar de hacerte la siguiente invitación: si usas Internet, ya es hora de que defiendas tu privacidad

Te podría interesar:

Nushu: la ancestral escritura china exclusiva para mujeres

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/26/2016

En la rígida sociedad china tradicional las mujeres encontraban un espacio de acompañamiento emocional y fidelidad eterna en el nushu, una caligrafía sólo accesible a mujeres que pasaban por un proceso de iniciación

La cultura china permaneció en un aislamiento tal que hasta el siglo XX no se conocían muchos de sus rituales y prácticas ancestrales. La escritora Lisa See se topó con uno de los más fascinantes cuando investigaba uno de los más conocidos: el caso de las niñas con "pies de loto". Esta costumbre consistía en vendar los pies de las niñas desde los 7 años para darles una forma "estética", la cual impedía la movilidad, por lo que las niñas vivían en un ala de las casas desde esa edad hasta que se casaban.

Para paliar la soledad, las niñas de Jiangyong, en la provincia de Hunan, crecían con una "hermana". La función de este binomio femenino no era sólo hacerse compañía sino apoyarse afectivamente, en algunas ocasiones incluso después de que alguna contrajera matrimonio con un hombre.

Sin embargo, entre mujeres existía una curiosa institución llamada laotong, una especie de "matrimonio bostoniano", una amistad férrea y leal que se perpetuaba en cartas cuando una de las hermanas se mudaba a casa de su nuevo esposo.

Hasta la década de los 60 del siglo XX no se tenía noticia del nushu, una forma de escritura específicamente femenina practicada por las jóvenes de Hunan, la cual está vedada a los hombres. En una sociedad sumamente rígida, incluso la libertad emocional de las mujeres está codificada en una forma de escritura completamente aparte, con una función secreta y específica de género.

Lisa See, autora también de la novela Snow Flower and the Secret Fan, explica que "una relación laotong se realiza por elección con el propósito de acompañamiento emocional y fidelidad eterna". Las jóvenes contraían el laotong en una ceremonia paralela a la boda "tradicional" heterosexual, y era requisito que compartieran algún "caracter", como el hecho de haber nacido el mismo día, por poner un ejemplo.

A diferencia del laotong, prosigue See, "el matrimonio no se realiza por elección y tiene un único propósito: tener hijos".

La escritura nushu fue descubierta casi por accidente durante la Revolución Cultural de los 60, cuando una anciana se desmayó en una estación de trenes: "La policía registró sus cosas para saber quién era y encontró un pedazo de papel que parecía un código, por lo que fue arrestada bajo sospecha de ser una espía".

Los investigadores que trabajaban en el nushu fueron enviados a campos de trabajo forzado en esa época, y no se volvió a prestar atención al nushu sino hasta los 80.