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Viajando con un bull terrier a lugares abandonados de Europa (FOTOS)

Por: pijamasurf - 01/06/2016

Una mujer y su bull terrier de 3 años han viajado por varios países de Europa en busca de sitios desgastados por el tiempo; este es el resultado de su travesía

Sin duda alguna, los perros pueden ser los compañeros más entrañables de una persona. La intimidad con otro ser humano es insustituible, eso es cierto, pero la presencia que un perro puede tener en nuestra vida tiene otra dimensión, otro significado, y como prueba de ello podríamos pensar no sólo en todos los siglos que el perro ha pasado junto al hombre (incluso en las versiones ancestrales de ambos), sino también en cómo un perro lo mismo se encuentra entre personas adineradas que pordioseros, con niños y ancianos, en el campo, en las grandes ciudades, entre pastores, artistas, obreros y un cuantioso etcétera que, sin exagerar, parece abarcar todo el universo de lo humano.

Recientemente, el sitio Bored Panda dio cabida a una pieza de contenido en la que Alice van Kempen narra visualmente su paso por lugares abandonados de Europa, documentando la travesía en Instagram, pero con una compañía singular: una bull terrier que responde al nombre de Claire y con quien lleva 3 años. Escribe Alice:

Juntas hemos explorado edificios abandonados desde hace poco más de 2 años. Hemos visitado prisiones, bases militares, minas de carbón, trenes, aviones, monasterios, iglesias, hospitales, granjas y casas particulares. Hemos viajado mucho por numerosos países europeos en busca de estos lugares.

El resultado es conmovedor en al menos un sentido: el de la amistad. Porque aunque para algunos parezca una desmesura o un lugar común, un perro sí puede ser uno de los mejores amigos que podemos encontrar en la vida, lo cual parece resaltar aún más en la desolación de los escenarios elegidos, cuya estética es lo suficientemente poderosa como para ejercer un contraste emotivo lleno de amor.

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Ondalinda x Careyes: el exclusivo festival en un punto paradisíaco del Pacífico mexicano

Arte

Por: pijamasurf - 01/06/2016

Este evento es una celebración de la vida y el espíritu, una congregación de personas afines que buscan encontrar la inspiración, la belleza y la fuerza espiritual para transformar el mundo

El festival Ondalinda x Careyes, apenas en su tercera edición, es sin duda uno de los más exclusivos y atractivos de México. La revista Vogue lo ha llamado el nuevo (y deluxe) Burning Man, pero mientras que la ciudad itinerante de Black Rock ha crecido hasta el punto de albergar unas 70 mil personas en los últimos años, en esta playa del Pacífico mexicano el aforo es limitado y aunque el festival se está expandiendo, se esperan menos de mil personas.

El festival pretende algo mucho más que poner unos DJs en la playa y pasarla bien un rato. Los 4 días del evento, del 8 al 12 de noviembre, son una celebración de la vida y el espíritu, una congregación de personas afines que buscan encontrar la inspiración, la belleza y la fuerza espiritual para transformar el mundo, según las palabras de sus fundadores, Lulu Luchaire y Filippo Brignone. De acuerdo con Luchaire, que trabajó en Apple y luego se retiró a Todos Santos (Baja California), la idea detrás del festival es reconectarse con la cultura ancestral. El festival pone un especial énfasis en el arte indígena y en los conocimientos chamánicos y medicinales de estas culturas. Cada año, se celebra a cierta etnia (el año pasado fueron los purépechas). El festival cuenta con una galería de arte en la que venden pinturas de artistas indígenas. Y las ganancias son donadas a diferentes comunidades indígenas.

Este año el tema del festival son los alebrijes, en el sentido de ser "animales espirituales personales" y de la conexión que tienen diferentes tradiciones con los animales, en los que encuentran sabiduría, guía y una posibilidad simbólica de transformación.

El line up cuenta con artistas como Oceanvs Orientalis, Nick Barbachano, Viken Arman, Goldcap y KMLN, entre otros.

El boleto al festival llega a costar casi mil 400 dólares, los cuales no incluyen el alojamiento. Así que no es barato, pero no hay duda de que los asistentes serán agasajados con música, paisajes, gastronomía, arte, espectáculos de luz y sonido y demás banquetes multisensoriales. El festival está asociado con Mayan Warrior, el famoso carro alegórico fiestero que todos los años acampa en Burning Man. Cuenta además con temazcales, sesiones de yoga y otras bondades.

Para volar alto a este festival de máximo deleite sensorial, las tarjetas American Express te ofrecen la posibilidad de pagarlo de contado o en parcialidades, además de su servicio 24/7, diseñado para resolver imprevistos en viajes. No vivas esta experiencia sin ellas.