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TOP 7: mejores ilusiones ópticas de 2015 (¿NSFW?)

Por: pijamasurf - 01/13/2016

Desafía tu atención y tus sentidos con esta selección de ilusiones ópticas de lo mejor del año pasado

¿Este lindo gatito está bajando la escalera o subiéndola?

cat-stairs

 

¿Podrías decir exactamente qué está sosteniendo la dama en su mano? Probablemente los puritanos (y Twitter) pensarán que esto es NSFW:

 

Los dibujos tridimensionales de Stefan Pabst fueron toda una sensación viral: sin duda se trata de llevar el hiperrealismo a extremos táctiles.

 

Gracias al movimiento y al reflejo es difícil saber qué forma tiene exactamente el techo (¿o debemos decir, el suelo?) de este garage:

 

Y muy a tono con la fiebre por Star Wars, ¿puedes estar seguro de que estos textos NO SON paralelos?

 

Para los fans de Minecraft:

 

Por último, algo muy intrigante: según este estudio, quienes pueden identificar visualmente al bebé en la siguiente imagen son más propensos a la psicosis que quienes no pueden verlo. ¿Será cierto? Observa la imagen original aquí.

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Un beso no es nunca sólo un beso: videoensayo explora 120 años de besos en el cine

Por: pijamasurf - 01/13/2016

El British Film Institute realizó esta compilación del beso en la historia del cine para mostrar todo lo que puede significar ese acto

 

Quizá no muchos sepan que entre las primeras imágenes en movimiento registradas con intenciones cinematográficas están las de una pareja besándose. La grabación se realizó en 1896 a instancias de Thomas Alva Edison, y desde que se mostró al público fue censurada y calificada de obscena.

A partir de entonces, es posible que uno de los actos humanos con mayor presencia en el cine sea el de dos personas reuniendo sus bocas, ya sea en una muestra de amor o de sometimiento, de hipocresía o de pasión desbordada.

De Chaplin a Woody Allen, de Hitchcock a Scorsese, de Max Ophüls a Kurosawa, los besos recorren el cine como un motivo recurrente que, por otro lado, ha establecido una dialéctica entre la imaginación y la realidad, un intenso vaivén simbólico en medio del cual nos encontramos nosotros, los espectadores, las personas reales que no vivimos en las condiciones controladas del plató cinematográfico, que nos besamos pero no con el glamour con que esto ocurre en las cintas hollywoodenses, aunque quizá, en cierta parte de nuestra mente, pensamos que es así.

En parte esa es la premisa de la que parte este videoensayo subido recientemente por el British Film Institute, titulado Lips, Love and Power y el cual compila una buena parte de los besos filmados en estos 120 años de labor fílmica, en la mayoría de sus variantes, en sus irrupciones en contra del statu quo, en su abanderamiento franco por la libertad de los cuerpos y, en suma, en todo aquello que puede estar depositado en un beso.

El número, por otra parte, quizá no sea del todo casual pues, como en Las 120 jornadas de Sodoma, 120 años de besos cinematográficos también pueden ser un amplio muestrario de los límites y alcances de la sexualidad humana.