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Sociología de las élites: las peculiares "kitty parties" de la India

Por: pijamasurf - 01/27/2016

¿Cómo es ser una "esposa trofeo" en la India? En la encrucijada del mundo hipertecnológico y la tradición familiar, las multimillonarias de la India muestran otra acepción de “red social”

Getty Images

Parul Bhandari es un sociólogo que decidió estudiar a las élites de la India, las cuales suponen “un misterio” para él. Al parecer se trata de una categoría “pasada por alto” al pensar una sociedad pujante como es la hindú, cuyo nivel de escolaridad ha crecido rápidamente durante los últimos 50 años, y que además del boom de empresas tecnológicas que ha traído, también supone un cambio en la forma en que la gente se relaciona.

A pesar de las grandes diferencias sociales que existen en un país como la India --que sobrepasa los mil 252 millones de habitantes, muchos de los cuales no cuentan ni siquiera con servicios básicos de salud-- las mujeres más ricas del país organizan “kitty parties”, fiestas informales que funcionan como espacios de terapia y catarsis colectiva respecto a sus agotadores privilegios.

Se trata de reuniones de entre ocho y 40 mujeres, cuyas edades oscilan entre 26 y 35 años, y cuyo punto en común —además de ser esposas de multimillonarios, CEOs o altos directivos de empresas multinacionales— es la alta escolaridad de las asistentes, que a menudo cuentan con licenciaturas en comercio o másters en negocios. Muchas tienen serios proyectos de inversión o se desarrollan profesionalmente como líderes de proyectos sociales, sin que esto interrumpa su gusto por discutir las últimas tendencias europeas en bolsos, zapatos y accesorios de moda.

Lo curioso es que las asistentes a estas “kitty parties” no creen que hacen algo radicalmente distinto a lo que hacían sus madres o abuelas antes de ellas. Sanya (un alias) de 32 años afirma estar segura de que “sus bisabuelas también tenían amigas [con quienes] conversaban, compartían recetas, intercambiaban datos acerca de cómo administrar una casa. Nosotras también…”.

Las formas en que las mujeres forman grupos y se relacionan entre ellas plantea similitudes y diferencias a lo largo de la historia, entre grupos humanos, regiones geográficas y clases sociales. Lo que parece fascinar al sociólogo Bhandari es el hecho de que estas mujeres preparadas académicamente según los canones occidentales se reúnan para hablar del “consumo de comida, artículos de lujo y viajes”.

En una de las conversaciones que pudo presenciar —como si se tratara de un grupo de mujeres de una sociedad antigua o futura, cuyas costumbres sorprendieran al observador contemporáneo— una de ellas, Karishma, felicitó a Veena por su nueva bolsa Chanel.

—A tu esposo debe haberle dado un infarto.

—Oh, sí, es muy costosa, respondió Veena. ¿Pero sabes qué?, la compré en mi viaje a Londres y me devolvieron los impuestos en el aeropuerto… cerca de 12%. Me ahorré bastante.

A lo que Sanya, una tercera conversadora, acota:

—Oh, qué bien. Ahora te puedes comprar un par de [zapatos] Jimmy Choo con lo que ahorraste.

Los artículos de lujo son marcas de estatus de cualquier élite, y el movimiento natural —estacional incluso— de las modas marca la permanencia en la élite a partir del consumo de ciertos bienes o servicios. Analizar el razonamiento de las “nuevas” élites de la India permite no solamente constatar la diferencia clara que divide a estas mujeres de la mayoría de sus compatriotas en el país asiático (incluso en el continente y el mundo), sino que nos permite notar la forma en que se siguen viendo a sí mismas como amas de casa, y cómo incluso las compras de lujo son ponderadas según una lógica de ahorro, que recuerda al papel tradicional del ama de casa heteronormada.

Además, las “kitty parties” son el único contexto —la única red social, propiamente— donde estas mujeres de la élite pueden hablar de la vida en pareja y de la flojera que les da estar casadas con multimillonarios, siempre ocupados, siempre viajando, y con cuentas de banco estratosféricas.

En un mundo que se nos pinta en los medios como un incesante intercambio de información en el que los más pobres no participan salvo como estadística, los más ricos entre los ricos (el famoso 1% que visibilizaron movimientos como Occupy Wall Street en 2012) también parecen tener un lugar aparte, manteniendo comunicaciones en una interfaz real, “1.0”, de persona a persona; sin embargo, las mujeres más privilegiadas de la India solamente pueden ser “libres” durante estos breves períodos de esparcimiento —diversiones triviales en apariencia, verdaderos oasis que rompen la monotonía de vivir en un Taj Majal de oro y plata. Conocer el funcionamiento de las élites, más allá de su lugar en la repartición financiera, nos permitirá también conocer en qué consiste la desigualdad que opera en el mundo. 

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Modelo de Instagram reenvía fotos no solicitadas de genitales a las novias de acosadores

Por: pijamasurf - 01/27/2016

Enviar imágenes de genitales no pedidas no es una forma de ligar, sino una forma de acoso online que poco a poco es castigado socialmente a través de la exposición pública

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Emily Sears es una bella modelo australiana actualmente viviendo en Los Ángeles que se ha enfrentado al acoso virtual de una manera práctica, franca y sin miramientos. Debido a los 2.4 millones de seguidores que Sears ha recabado a través de Instagram (y a su innegable belleza), la joven ha atraído también mucha atención negativa de hombres tratando de ligársela. Cuando Sears recibe una foto de genitales, la reenvía a la novia o familiares del pervertido con mensajes como "las chicas debemos mantenernos unidas" o "lamento ser la portadora de malas noticias".

La estrategia funciona lo mismo para fotos de genitales masculinos como para videos de masturbaciones no solicitados y todo tipo de acoso online: Emily busca a la pareja del susodicho y le escribe una apenada (no pun intended) nota para explicarle la situación, incluyendo capturas de pantalla de las conversaciones, imágenes o videos.

[caption id="attachment_105712" align="aligncenter" width="640"]Emily Sears (Instagram) Emily Sears (Instagram)[/caption]

Junto con su amiga, la modelo Laura Lux, Emily ha llevado a cabo esta estrategia para recordarle a los acosadores online "que deben respetar a las mujeres". Además, piensa que esto "hace responsable a la gente de algo que parece perderse en línea: estar detrás de una pantalla le da a las personas una falsa sensación de anonimato".

Luego de recibir dos o tres fotos de penes al día, Emily comenzó a ponerse en contacto con las familias de los acosadores, además de postear en línea los mensajes para escarmiento de donjuanes indeseados. "He notado que desde que he publicado mis respuestas como advertencia, el número [de fotos no solicitadas] se ha reducido significativamente. Creo que mis seguidores están captando el mensaje lentamente".

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Aunque Emily y Laura no siempre reciben respuesta de las novias o familias de los acosadores, cuando éstos se enteran de la situación generalmente sus impulsos bajan, y les envían "disculpas de pánico". 

No importa si se trata de una celebridad web o de una persona común y corriente: el acoso virtual debe evidenciarse y discutirse abiertamente, y casos como el de Emily Sears y Laura Lux muestran hasta qué grado hemos perdido el respeto por la gente, especialmente por las mujeres, al suponer que sólo por mostrarse en poca ropa o en poses provocativas esperan ser bombardeadas por fotos de genitales. Ojalá que la idea se reproduzca y sean las novias las que lidien con la libido de sus novios acosadores.

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