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Reino Unido aprueba una "estúpida" ley que básicamente prohíbe toda sustancia psicoactiva

Por: pijamasurf - 01/23/2016

Para el Parlamento británico todas las sustancias psicoactivas son iguales

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Pese a enormes críticas, una nueva ley que prohíbe, sin hacer distinción, toda sustancia psicoactiva entrará en vigor abril próximo en el Reino Unido. La Psychoactive Substances Bill busca detener el consumo de sustancias que emulan los efectos de drogas como el éxtasis o la marihuana --conocidas como "legal highs" o "research chemicals", que pueden adquirirse fácilmente en Internet y en algunas tiendas. La prohibición es una respuesta a la "histeria mediática" producida desde hace un par de años por una serie de muertes vinculadas al consumo de la mefedrona ("meow meow"). Sin duda esto es un problema y requiere acción, pero había otras formas de reaccionar.

El Parlamento británico simplemente decidió prohibir todo lo que produce un high. Caso resuelto. El problema es que esto significa que se prohibirán numerosas sustancias que no provocan ningún tipo de daño (mientras que por supuesto el alcohol, otra sustancia psicoactiva, y los antidepresivos, no serán tocados, en un excepción tácita a la regla). Pero lo peor del caso no es eso, sino que la idea de una prohibición indiscriminada históricamente no ha funcionado. Algo similar ocurrió en Irlanda hace un par de años y las estadísticas mantienen que se ha incrementado de 16% a 22% el consumo de drogas. Por otro lado hace que millones de jóvenes que no tenían que lidiar con criminales ahora tengan que recurrir al mercado negro y se vean obligados a tener relaciones con todo tipo de bandidos. Quedan prohibidas entonces numerosas plantas, solventes, cosas como los poppers, y algunas sustancias como la nuez moscada quedan en una laguna, ya que en teoría no se prohiben los alimentos. 

No la llamamos nosotros estúpida: una publicación reconocida en el mundo de la ciencia como es New Scientist la califica así y también de retrógrada, y explica que la legislación es una de las "más peligrosas y poco científicas leyes contra las drogas jamás concebida". La periodista encargada de cubrir el debate parlamentario dice:

claramente malentendieron la evidencia médica, no sabían pronunciar los nombres de las drogas, y realizaron todo tipo de pifias mientras juzgaban las decisiones y estilo de vida de personas que en la mayoría son varias décadas más jóvenes... Habría sido gracioso si no es porque dañará la vida y la libertad de muchas personas.

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¿Por qué escuchar canciones tristes nos hace sentir bien? (Una paradoja del equilibrio emocional)

Por: pijamasurf - 01/23/2016

Contrario a lo previsible, las canciones tristes pueden tener un efecto positivo en nuestro ánimo, una aparente contradicción que ha sido estudiada por la psicología y la neurociencia contemporáneas

Mucha de nuestra relación con la música pasa por la sensación de compañía. En no pocas ocasiones cierta melodía, cierta canción, incluso una tonada apenas, se convierten en algo muy parecido a una presencia, algo que está ahí pero que no viene solo, sino que nos enlaza a otras cosas: emociones, recuerdos, imágenes tomadas de algún lugar y que emergen de pronto.

En este sentido, uno de esos pequeños enigmas que existen en torno a la música es el vínculo que establecemos entre ésta y nuestras emociones, en especial, el extraño efecto de que una pieza musical que podría considerarse “triste” (por su melodía, dominada por notas menores, o por su letra) nos hace sentir bien, incluso puede llegar a alegrarnos. ¿Por qué sucede esto?

La psicología y la neurociencia contemporáneas han ofrecido varias respuestas al respecto. En Japón, por ejemplo, a mediados del año pasado se realizó un estudio en el que se concluyó que las canciones tristes propician las llamadas “emociones vicarias”, que en el caso específico de las emociones poco agradables o negativas, nos permiten sentir que las experimentamos pero “a distancia”. Escuchar una canción de dolor, de nostalgia o de tristeza cuando no nos sentimos especialmente dolidos, nostálgicos o tristes es, de acuerdo con esta investigación dirigida por Ai Kawakami, tener de cerca dichas emociones pero sin la amenaza que a veces representan a nuestro estado de ánimo.

Otro estudio plantea una interesante hipótesis respecto a dicho efecto, apuntando hacia la noción de equilibrio emocional. De acuerdo con la investigación del doctor Matthew E. Sachs y otros, algunos escuchan canciones tristes con el propósito un tanto inconsciente de mantenerse emocionalmente equilibrados, como si de cuando en cuando una dosis de tristeza actuara como contrapeso de otras emociones experimentadas en el día a día. El estudio destaca además por reconocer que si bien en la vida contemporánea la tristeza se vive más bien desde la negatividad, estéticamente su recepción y percepción pueden virar hacia el placer y la satisfacción. Aunque suene contradictorio, al menos en la experiencia estética es posible que sentirnos mal nos hace sentirnos bien.

Curiosamente, esa misma búsqueda de equilibrio emocional también parece extenderse hacia el disfrute de lo nuevo y lo desconocido, lo cual no necesariamente se refiere a las canciones tristes sino más bien a las caóticas. Hay quien se siente bien escuchando géneros experimentales (como el jazz), ruidosos (como el metal), disonantes (como ciertas composiciones de la música académica) o francamente cacofónicos. De nuevo esto puede parecer incomprensible, pero según esta investigación parece ser que en algunas personas ocurre un efecto positivo, de recompensa, en la escucha de música que desafía las estructuras habituales.

El enigma, en resumen, no tiene una sola respuesta, y en todo caso nos hace ver no sólo que la mente humana es contradictoria, sino también compleja, y quizá por encima de todo, que en la música, como en otras cosas de la vida, el disfrute es más importante que la explicación.

 

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