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¿Qué libro sagrado es el más violento? (¿pero no es la religión esencialmente violenta?)

Por: pijamasurf - 01/02/2016

Aunque a veces lo olvidamos, las religiones también están fundadas en la violencia
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Caravaggio, "Sacrificio di Isacco" (1603; detalle)

 

En meses anteriores y sobre todo a raíz de los ataques ocurridos en París en noviembre pasado, algunas de las grandes religiones se pusieron bajo la lente del análisis y la crítica respecto a su contenido violento. En efecto, dado que, como en otras ocasiones, los autores intelectuales y materiales del atentado reivindicaron la fe musulmana (algo que, aunque quizá debería tomarse con reservas, los medios de propaganda de Occidente se complacen en retomar y difundir), la opinión pública a la que estamos expuestos de nuevo se enardeció en debates sobre la supuesta violencia originaria del Islam, en contraste con la supuesta intención civilizatoria de las otras religiones que si bien no se mencionó, quedaba implícita por oposición. En esa lógica tan occidental en la que el Otro es el enemigo, la influencia perniciosa, el agente dañino, el Islam se presenta como el bárbaro que con su cosmogonía y su visión de mundo amenaza los avances de nuestra civilización, una falacia que es muy sencilla de desmantelar:

 

Además, como reseñamos en esta nota, su punto de origen es francamente erróneo, pues ese carácter violento que se imputa al Islam (y específicamente al Corán), fácilmente puede encontrarse en otro de los libros fundamentales de Occidente, la Biblia:

 

Sobre este tema, hace unos días Derek Beres publicó en el sitio Big Think un interesante texto en el que se pregunta qué libro sagrado es el más violento. Para sacudirse un poco el prejuicio ideológico de Occidente, Beres retoma un fragmento del Libro de los Jueces en que los benjamitas, una de las 12 tribus de Israel, violan a una buena cantidad de mujeres jóvenes, apenas núbiles, so pretexto de que así la sangre de Israel se conservará entre su estirpe, un acto que aunque es castigado de inicio, después de algunas deliberaciones se sanciona como permitido en el futuro. Apenas un ejemplo de los muchos que pueden encontrarse en el Antiguo Testamento a propósito de cómo tratar a las mujeres o a las personas homosexuales o, en otro sentido, sobre cómo comportarse ante los impulsos naturales de la sexualidad (como las emisiones nocturnas masculinas, que se entienden como una especie de impureza).

El autor, sin embargo, tiene el criterio suficiente como para colocar dichas situaciones y recomendaciones en su propio contexto, tanto histórico como social. Como se ve en el video anterior, ahora esto nos parece anacrónico e incluso inviable. Lo extraño, sin embargo, es que nosotros, occidentales, seamos capaces de leer racionalmente dichos fragmentos de la Biblia pero, cuando se trata del Corán (o, dicho de otra manera, cuando se trata de la cultura de los otros), entonces de pronto perdamos mágicamente esa habilidad y tomemos todo al pie de la letra, como si el Antiguo Testamento admitiera matices pero el Corán expresara únicamente claroscuros radicales.

Asimismo, aunque lo menciona sólo de paso, Beres señala la fundación violenta que tienen una buena parte de las religiones que alguna vez surgieron en la historia. En La ruina de Kasch y Ka, Roberto Calasso examina con riqueza el concepto de sacrificio como punto originario de las religiones y, en general, de la vida social. Aunque a veces queramos olvidarlo, todas nuestras sociedades están cimentadas en la violencia, ese acto originario que es el punto ciego de la civilización (según lo explicó Claude Lévi-Strauss) y del cual las religiones tampoco están exentas.

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Pinturas en cavernas asiáticas de más de 30 mil años son contemporáneas de las europeas

Por: pijamasurf - 01/02/2016

Al datar las imágenes de cavernas en Indonesia, los investigadores apuntan a un desarrollo común de las habilidades de representación simbólica en nuestra especie

 

[caption id="attachment_104795" align="aligncenter" width="640"]Imagen: revista Nature Imagen: revista Nature[/caption]

 

Cuando nuestra especie salió de África y comenzó su migración incesante hacia todos los extremos del planeta (hace unos 200 mil años) llevó una suma de conocimientos y habilidades comunes que se desarrollaron con rasgos particulares; así, por ejemplo, los arqueólogos habían remarcado las similitudes entre las pinturas de las cuevas europeas y otras encontradas en Indonesia, pero nunca se les había ocurrido datarlas, por lo que pensaban que eran recientes.

Una investigación realizada por científicos de Indonesia y Australia ha mostrado, sin embago, que las pinturas asiáticas son contemporáneas de las europeas, sugiriendo una evolución paralela y común.

Los rinocerontes de la famosa caverna de Chauvet, en Francia, han sido datados entre 35 mil 300 y 38 mil 827 años de antigüedad, mientras las pinturas de Altamira, en España, tienen al menos 40 mil 800 años y se consideran las más antiguas. Por su parte, los esténciles de mano y los "babirusa" (cerdo-venado) hallados en la isla de Sulawesi, Indonesia, tienen entre 35 mil 400 y 39 mil 900 años, pero por mucho tiempo se pensó que tenían menos de 10 mil años, asumiendo erróneamente que el clima tropical hubiera devastado cualquier producción simbólica más vieja.

También es posible que nuestros ancestros hayan comenzado a pintar mucho antes de estas fechas, pero los registros que poseemos sólo nos permiten regresar hasta ese período. Alison Brooks, arqueóloga de la Universidad George Washington, sugiere que "la habilidad de hacer estas cosas y posiblemente la tradición de hacerlas es parte del repertorio cultural de la gente que salió de África", señalando incluso las similitudes entre la representación en perfil del peludo babirusa y sus símiles europeos, los mamuts.

La investigación puede consultarse en el último número de la revista Nature.