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Lluvia de estrellas de las cuadrántidas el 4 de enero de 2016

Por: pijamasurf - 01/01/2016

Te decimos aquí todo lo necesario para observar los meteoros de las Cuadrántidas este 3 y 4 de enero de 2016

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Como suele ocurrir cada año, la fiesta astronómica da inicio con el heraldo luminoso de las cuadrántidas. Estos meteoros podrán ser vistos mayormente desde el hemisferio norte este 4 de enero en la madrugada.  

Normalmente las lluvias de estrellas duran varios días, pero en el caso de las cuadrántidas la ventana de intensidad que hace a este espectáculo memorable es más reducida y sólo tiene una noche de duración; específicamente, se recomienda mucho observarlas 1 hora antes del amanecer del 4 de enero, momento de máxima intensidad, y compararlas con otras lluvias de meteoros más conocidas como las perseidas o las gemínidas. Este año, con una luna menguante, el cielo estará atestado de entre 50 y 100 meteoros por hora durante el pico. La lluvia de estrellas comenzará desde la noche del 3 de enero, aunque en menor medida. El radial aparente (desde donde parecen caer las estrellas fugaces) es al norte de la bóveda celeste.

La cuadrántidas llevan el nombre de una constelación hoy obsoleta, Quadrans Muralis (Cuadrante Mural), considerada oficialmente desde 1930 parte de la constelación de Boötes, también conocida como “el pastor de bueyes o “el boyero”.

Para complementar el espectáculo de la lluvia de estrellas en una noche de avistamiento celeste, el siguiente mapa te ayudará a identificar las posiciones de los planetas esa noche.

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¿Qué libro sagrado es el más violento? (¿pero no es la religión esencialmente violenta?)

Por: pijamasurf - 01/01/2016

Aunque a veces lo olvidamos, las religiones también están fundadas en la violencia
[caption id="attachment_104641" align="aligncenter" width="528"]623px-Sacrifice_of_Isaac-Caravaggio_(Uffizi) Caravaggio, "Sacrificio di Isacco" (1603; detalle)[/caption]

 

En meses anteriores y sobre todo a raíz de los ataques ocurridos en París en noviembre pasado, algunas de las grandes religiones se pusieron bajo la lente del análisis y la crítica respecto a su contenido violento. En efecto, dado que, como en otras ocasiones, los autores intelectuales y materiales del atentado reivindicaron la fe musulmana (algo que, aunque quizá debería tomarse con reservas, los medios de propaganda de Occidente se complacen en retomar y difundir), la opinión pública a la que estamos expuestos de nuevo se enardeció en debates sobre la supuesta violencia originaria del Islam, en contraste con la supuesta intención civilizatoria de las otras religiones que si bien no se mencionó, quedaba implícita por oposición. En esa lógica tan occidental en la que el Otro es el enemigo, la influencia perniciosa, el agente dañino, el Islam se presenta como el bárbaro que con su cosmogonía y su visión de mundo amenaza los avances de nuestra civilización, una falacia que es muy sencilla de desmantelar:

 

Además, como reseñamos en esta nota, su punto de origen es francamente erróneo, pues ese carácter violento que se imputa al Islam (y específicamente al Corán), fácilmente puede encontrarse en otro de los libros fundamentales de Occidente, la Biblia:

 

Sobre este tema, hace unos días Derek Beres publicó en el sitio Big Think un interesante texto en el que se pregunta qué libro sagrado es el más violento. Para sacudirse un poco el prejuicio ideológico de Occidente, Beres retoma un fragmento del Libro de los Jueces en que los benjamitas, una de las 12 tribus de Israel, violan a una buena cantidad de mujeres jóvenes, apenas núbiles, so pretexto de que así la sangre de Israel se conservará entre su estirpe, un acto que aunque es castigado de inicio, después de algunas deliberaciones se sanciona como permitido en el futuro. Apenas un ejemplo de los muchos que pueden encontrarse en el Antiguo Testamento a propósito de cómo tratar a las mujeres o a las personas homosexuales o, en otro sentido, sobre cómo comportarse ante los impulsos naturales de la sexualidad (como las emisiones nocturnas masculinas, que se entienden como una especie de impureza).

El autor, sin embargo, tiene el criterio suficiente como para colocar dichas situaciones y recomendaciones en su propio contexto, tanto histórico como social. Como se ve en el video anterior, ahora esto nos parece anacrónico e incluso inviable. Lo extraño, sin embargo, es que nosotros, occidentales, seamos capaces de leer racionalmente dichos fragmentos de la Biblia pero, cuando se trata del Corán (o, dicho de otra manera, cuando se trata de la cultura de los otros), entonces de pronto perdamos mágicamente esa habilidad y tomemos todo al pie de la letra, como si el Antiguo Testamento admitiera matices pero el Corán expresara únicamente claroscuros radicales.

Asimismo, aunque lo menciona sólo de paso, Beres señala la fundación violenta que tienen una buena parte de las religiones que alguna vez surgieron en la historia. En La ruina de Kasch y Ka, Roberto Calasso examina con riqueza el concepto de sacrificio como punto originario de las religiones y, en general, de la vida social. Aunque a veces queramos olvidarlo, todas nuestras sociedades están cimentadas en la violencia, ese acto originario que es el punto ciego de la civilización (según lo explicó Claude Lévi-Strauss) y del cual las religiones tampoco están exentas.