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Lista de los mejores 10 libros para niños del 2015 (atención Reyes Magos)

Libros

Por: Adolfo Cordova - 01/06/2016

Libros audaces, inteligentes, originales, confrontadores; un montón de criaturas extrañas que respetan a sus lectores

Detrás de esta lista no hay una metodología compleja, sólo un cuaderno. En él registro y comento los libros que leo cada año. Comparto aquí los títulos más singulares de ese cuaderno, los que, publicados en 2015, me sorprendieron más. El tiempo para leer, el acceso a las publicaciones y mi interés personal en ciertos temas condicionan la selección.

Son los mejores libros que leí ¿para niños? Para todos, igual que Alicia en el país de las maravillas o El principito, como la buena literatura. Audaces, inteligentes, originales, confrontadores; un montón de criaturas extrañas que respetan a sus lectores. Para mí han sido unas linternas en el 2015: alumbran el denso, fértil y disparejo bosque de las publicaciones infantiles y juveniles. 

 

1. Antes no había nada, Chiara Carrer. Petra Ediciones.

Un libro-jardín abierto a cualquier lector curioso de las formas y de los colores, que le guste contemplar y cambiar de perspectiva: Lo que es musgo para nuestros ojos/Es un bosque/Para los de una hormiga.

Antes no había nada 

2. Cuentos populares mexicanos, Fabio Morábito. FCE.

Titánica labor de recuperación y reescritura de 125 relatos de la tradición oral mexicana mixe, totonaca, ñuhu, maya, zoque, tzeltal, chole, náhuatl, mixteca y española.

Cuentos populares mexicanos

3. Bárbaro, Renato Moriconi. FCE.

Este libro sin palabras es una joya, una muy alargada, con un protagonista bárbaro que, montado en su corcel negro, libra mares de serpientes y tropas de cíclopes. Bárbaro

4. Nada detiene a las golondrinas, Carlos Marianidis/Ilustraciones de Adriana Campos. El Naranjo Ediciones.

Una voz franca y compleja. Miguel nos cuenta en primera persona sus días de juegos, muchos juegos, su primer enamoramiento y un evento que cambiará la vida de todo el pueblo.

Nada detiene a las golondrinas 

5. Antes, mucho antes..., Antonio Ramos Revillas/Ilustrado por Armando Fonseca. Editorial 3 Abejas.

Una voz cuenta su vida antes de la llegada de otra vida. Prosa e ilustraciones poéticas que se quedan grabadas e invitan a repetir la lectura. Antes, mucho antes

6. Mar, Ricardo Henriques y André Letria. Ekaré.

Para los lectores que quieran navegar por un diccionario lleno de palabras relacionadas con los océanos. Incluye muchas propuestas de experimentos.

Mar ekaré 

7. El menino, Isol. Océano.

Isol ataca de nuevo con su humor e inteligencia todavía más afilada. Esta vez con un libro informativo que relata la vida de una familia con la llegada de un bebé.

el menino isol 

8. Mil hogares, Carson Ellis. Alfaguara.

Cuánta gente y cuántas casas distintas. Con ilustraciones bellísimas y textos breves, Ellis propone un tour para acercarse a una variedad de vidas.

Mil hogares 

9. Cuentos de Shakespeare, Charles y Mary Lamb/Ilustraciones de Jesús Cisneros, Manuel Monroy y Javier Zabala. Ediciones Castillo.

Un rescate histórico valiosísimo de las versiones de cuentos que se harían de las obras de Shakespeare. Están las principales y escritas de forma accesible para lectores infantiles.

Cuentos de shakespeare 

10. Cuentos de hadas, Hans Christian Andersen/Ilustraciones de Harry Clarke. Libros del Zorro Rojo.

Otro rescate, pero de las ilustraciones de Clarke, uno de los primeros artistas en ilustrar a Andersen, y una traducción actualizada de una buena selección de cuentos.

Cuentos de hadas Hans Christian Andersen 

*Adolfo Córdova es periodista y escritor. Maestro en Libros y Literatura Infantil y Juvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona. En 2015 ganó el Premio Nacional de Cuento Infantil Juan de la Cabada del INBA. Si quieres saber más de esta selección de libros y de algunos más entra a su blog: http://linternasybosques.com

Twitter: @cordovadolfo

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Borges, neurocientífico: el gran lector argentino al parecer estaba en lo cierto: somos lo que leemos, y nuestro cerebro se transforma literalmente a través de los textos que introducimos a nuestra mente

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Tempranamente condenado a una progresiva ceguera, el escritor argentino Jorge Luis Borges se asumió poéticamente como parte de una tradición literaria de eminentes escritores ciegos. En el "Poema de los dones", escribió: "Nadie rebaje a lágrima o reproche/ esta declaración de la maestría/ de Dios, que con magnífica ironía/ me dio a la vez los libros y la noche". Ciego, a Borges le estaba destinado un mundo interior de sueños y versos; velado el mundo de la sangre, la espada y la rosa (para él sólo la rosa del poema). Quizás por esto nadie ha mistificado la literatura tanto como Borges, el hombre que hizo de la biblioteca una imagen del paraíso, el único paraíso al que podía acceder, aunque al final de su vida sólo en sueños podía vislumbrar las páginas de los libros.

Lo de Borges y la literatura no fue una glorificación del escritor, como ocurre con otras figuras más viriles; fue una más humilde y entusiasta elevación de la lectura a una dimensión numinosa. Como buen hombre de letras --aunque en sus letras envidió a los hombres de acción, como un dejo o quizás más como un recurso narrativo-- Borges eligió moverse solamente por un laberinto de bloques mentales, de palabras que reflejaban antiguas luces como espejos, de los escritores que leyó como los fantasmas que se adhieren a los muebles de una casa. En otro poema Borges escribió: "Qué otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído". Recorriendo las páginas que había leído, Borges notó que las palabras, las ideas y las imágenes que había encontrado en los libros eran parte ya de su rostro, de su álgebra más íntima. La literatura, podemos decir en términos más actuales, siguiendo a Borges, es una forma de modificar nuestra estructura cerebral.

Todo esto a colación de un artículo reciente compartido por el sitio de tecnología del MIT donde se cita a Borges como precursor de una propiedad de la neuroficción. Leemos una cita de otra famosa frase de Borges en su defensa de la lectura por sobre la escritura, la cual es una disciplina menor: "Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído". Luego se nos explica que el escritor argentino tenía razón, ya que ciertas estructuras cerebrales se modifican cuando se lee ficción, según un estudio científico. Investigadores, publicando en Brain Connectivity, observaron efectos duraderos en el lóbulo temporal y otras estructuras ligadas al lenguaje en personas que leyeron algunas novelas. Otro estudio citado sugiere que leer fomenta la neurogénesis o la sinaptogénesis, nuevas neuronas y nuevas conexiones. Otro estudio reveló un incremento en la capacidad de sentir empatía, esa emoción eminentemente humana, luego de leer ciertas novelas. El psicólogo Steven Pinker definió hace unos meses la literatura como la forma en la que una mente entra en otra, una fantasmagoría literal: Borges llevaba cientos de fantasmas en su mente. 

Borges no es el primer escritor que es visto como un antecedente de un descubrimiento neurocientífico. Proust, por ejemplo, ha sido citado como un precursor del funcionamiento de la memoria involuntaria: cómo una percepción sensorial puede detonar todo un continente de memoria. Los neurocientíficos, de la misma manera que los escritores (transformando en su lectura la forma en la que nos acercamos a un texto), también crean sus precursores, lo cual era una de las ideas preferidas de Borges.

 

Twitter del autor:@alepholo