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La muerte te llegará de está forma (al menos estadísticamente)

Por: pijamasurf - 01/11/2016

Esta brillante pieza de visualización de data nos permite dimensional cuál es la forma más probable que adoptará nuestra muerte según nuestro género o edad

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La muerte es un hecho contundente en nuestra vida; tal vez se trata del fenómeno más democrático que existe después del nacimiento. Sin embargo, existen incontables formas de que nos alcance. Y si lo vemos de manera panorámica, las causas de muerte, ya en un plano demográfico, también nos sugieren indicadores importantes en cuanto a su relación con condiciones fisiológicas, socioeconómicas y otras características que como seres humanos nos agrupan.

Todos moriremos (incluso David Bowie), pero el cómo es una interrogante que a muchos nos parecerá fundamental, quizá por morbo, tal vez por simple poesía fatalista. Gracias a las estadísticas, un campo que ha evolucionado aceleradamente debido a la explosión de data que se liberó con la revolución digital, hoy podemos detectar patrones bastante precisos en cuanto a tendencias de mortalidad y segmentarlos de acuerdo a tu edad, género o perfil étnico.

Aunque quizá abusando un poco de los alcances de la ciencia estadística, hasta cierto punto la siguiente pieza infográfica, creada por Nathan Yau y publicada en su sitio Flowing Data, logra fijarle el rostro más probable a tu muerte, de acuerdo con las condiciones mencionadas. 

A pesar de que las estadísticas aquí abordadas refieren específicamente a la población estadounidense, al repasar brevemente las gráficas que conforman esta brillante visualización de data podemos obtener múltiples conclusiones que nos ayudan a delinear la figura de nuestra muerte. A continuación algunas de estas:

  • Si eres hombre tienes el doble de probabilidades de morir de una causa externa (por ejemplo un accidente o un homicidio), con 10% contra 5%. Sí, muchachos, la primitividad tiene su precio. Pero además, si eres hombre y tienes entre 17 y 25 años, entonces existe 80% de posibilidades de que si mueres en esta etapa lo hagas por esta razón. 
  • Independientemente de tu género, si mueres a los 60 años, entonces existe 40% de probabilidades de que tu fin sea cortesía del cáncer. Ahora que si todavía disfrutas de las mieles de la juventud tampoco te sientas exento por completo de las sombras de esta nefasta enfermedad, ya que tendrías 10% de chances de que te cerrara la ventana aún estando en tus 20s. 
  • Si eres mujer tienes 33% de probabilidades de morir de una enfermedad respiratoria y 6% de que tus días terminen víctima de un desorden mental. 

Te invitamos a que navegues la versión interactiva de este infográfico aquí. Recuerda que la altura de los colores que corresponden a una causa de muerte determinada te indican la propensión en porcentaje, mientras que el eje horizontal refiere a la relación entre posibilidad de muerte y edad. En las pestañas de arriba puedes cambiar de acuerdo a segmentos demográficos (mujeres, hombres, nativo americano, asiático, afroamericano o caucásico).

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*Clic en la imagen para agrandar

Un beso no es nunca sólo un beso: videoensayo explora 120 años de besos en el cine

Por: pijamasurf - 01/11/2016

El British Film Institute realizó esta compilación del beso en la historia del cine para mostrar todo lo que puede significar ese acto

 

Quizá no muchos sepan que entre las primeras imágenes en movimiento registradas con intenciones cinematográficas están las de una pareja besándose. La grabación se realizó en 1896 a instancias de Thomas Alva Edison, y desde que se mostró al público fue censurada y calificada de obscena.

A partir de entonces, es posible que uno de los actos humanos con mayor presencia en el cine sea el de dos personas reuniendo sus bocas, ya sea en una muestra de amor o de sometimiento, de hipocresía o de pasión desbordada.

De Chaplin a Woody Allen, de Hitchcock a Scorsese, de Max Ophüls a Kurosawa, los besos recorren el cine como un motivo recurrente que, por otro lado, ha establecido una dialéctica entre la imaginación y la realidad, un intenso vaivén simbólico en medio del cual nos encontramos nosotros, los espectadores, las personas reales que no vivimos en las condiciones controladas del plató cinematográfico, que nos besamos pero no con el glamour con que esto ocurre en las cintas hollywoodenses, aunque quizá, en cierta parte de nuestra mente, pensamos que es así.

En parte esa es la premisa de la que parte este videoensayo subido recientemente por el British Film Institute, titulado Lips, Love and Power y el cual compila una buena parte de los besos filmados en estos 120 años de labor fílmica, en la mayoría de sus variantes, en sus irrupciones en contra del statu quo, en su abanderamiento franco por la libertad de los cuerpos y, en suma, en todo aquello que puede estar depositado en un beso.

El número, por otra parte, quizá no sea del todo casual pues, como en Las 120 jornadas de Sodoma, 120 años de besos cinematográficos también pueden ser un amplio muestrario de los límites y alcances de la sexualidad humana.