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Al parecer, Instagram se ha convertido en uno de los espacios en donde el cliché se siente más cómodo que nunca

instagram cliche

Es interesante reflexionar sobre hasta qué punto las redes sociales que hoy utilizamos reflejan la actualidad de la mente colectiva, es decir fungen como simple vehículo de algo que ya está, y hasta qué punto influyen en la definición de esa cultura contemporánea –son huevo o son gallina. Por un lado son, en principio, herramientas que pueden utilizarse de diferentes formas, lo cual de hecho ocurre, pero también son plataformas orientadas a incentivar ciertos comportamientos y conductas. En pocas palabras podríamos concluir que la dinámica entre redes y cultura es una de influencia bidireccional, ambas están permanentemente moldeándose de manera mutua.

Lo anterior lo pongo en consideración pues recién encontré un video sobre Instagram que, mediante el montaje de cientos de fotografías extraídas de ahí, pone en evidencia los lugares comunes en los que caemos los usuarios de esta red social. Y esto se ha vuelto algo tan común que al parecer es ya incluso un sello distintivo de esta "comunidad". Desde la clásica selfie capturada contra el espejo, con el dispositivo siempre antecediendo al cuerpo del protagonista, hasta la supuesta sensualidad de la niña que, estando en la tina, retrata sus piernas (y digo supuesta porque es un encuadre que históricamente fue sensual, pero con Instagram tal vez consumió ya su ero-aura).

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Sobra decir que hay muchas formas en las que nos relacionamos con Instagram. Dentro de esta fauna obviamente tenemos una gran masa de personas que se adhirieron a la red para extender el mismo lenguaje que utilizan en Facebook: imágenes de sus encuentros sociales, de sus viajes y de momentos de semipoesía pop que consideran dignos de incluir en la proyección de sus personalidades; tenemos también a los "fotógrafos" que aprovechan la vitrina para materializar sus aspiraciones artísticas o profesionales mientras reciben el aplauso, vía likes, de un público igualmente amateur; están aquellos que optan por la irrelevancia, y que eligen fotos de situaciones u objetos radicalmente simples, casi como inescrutables koans; otros optamos por privilegiar la naturaleza, con imágenes de árboles, nubes y patrones, como si eso implicara un diálogo genuino con los númenes de la natura.

En fin, sin importar la identidad instagramera que hayamos elegido, los lugares comunes terminan por prevalecer. Y esto nos sugiere no sólo la posibilidad de que esta herramienta esté realmente programada para incentivar o predefinir cierto acercamiento y uso, también el hecho de que la generalmente celebrada "hiperconectividad" que nos trajo Internet posee, además de sus bondades tradicionalmente señaladas, una facilidad para construir clichés a una velocidad hasta ahora inédita. Esta propensión a la viralidad, a contagiar mensajes e ideas, hoy se muestra como un alimento inmejorable para la uniformidad y la "predictibilidad" de las personas.   

Acá les comparto un video creado por Hiérophante, titulado Clichés, que condensa en 2 minutos una evidencia de este fenómeno que recién reflexionamos.

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

La galaxia más luminosa del universo se encuentra en un proceso de autodestrucción

Por: pijamasurf - 01/17/2016

La galaxia W2246-0526, la más brillante de todas, se encuentra sumergida en una caótica efervescencia que la está literalmente consumiendo

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El cosmos (su observación y estudio) es una arena particularmente propensa a la poesía. La facilidad para detonar analogías, metáforas y generar escenas semánticamente encantadoras no dejará jamás de asombrarnos. Por ejemplo, recién nos encontramos con una sentencia de un investigador chileno de la Universidad Diego Portales, Tanio Díaz-Santo, quien dice que la galaxia más luminosa del universo "se está autodestruyendo".

Al parecer este fenómeno se debe a que la actividad al interior de esta galaxia tiene tal algidez, "es tan caótica", que la turbulencia resultante está simplemente consumiendo a la galaxia W2246-0526. Ahora, más allá de entender cabalmente las causas e implicaciones de este evento, lo cierto es que la posibilidad de imaginar un cumulo luminoso, el más brillante de todos, inmerso en un proceso de autodestrucción incita por sí sola una imagen hermosa y, a la vez, una especie de impactante metáfora: la paradoja propia de la belleza que se autoconsume. 

W2246-0526 se ubica a 12 mil 400 millones de años luz de la Tierra y su comportamiento lleva tiempo siendo analizado por el satélite Widefield Infrared Survey Explorer (WISE) de la NASA. Para dimensionar su potencial lumínico basta un dato: su brillo equivale a 350 millones de millones de soles...

 

Imagen vía Universidad Diego Portales