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Inspirada en Islandia, Suiza declara la guerra contra los banqueros corruptos

Por: pijamasurf - 01/31/2016

Hacer responsable a individuos concretos de los desastres financieros que producen las corporaciones es el primer paso para sanear la economía mundial, según demuestra de forma elocuente el caso de Islandia

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Islandia es el único país que se ha recuperado de la crisis financiera de 2008. ¿Cómo? Una de las estrategias fue vender uno de los tres bancos más grandes del país, Íslandsbanki, cuyo importe será repartido entre todos los ciudadanos islandeses. ¿Cuánto le toca a cada uno, preguntan ustedes? Probablemente 30 mil coronas (unos 240 dólares) no parezca una fortuna, pero el impacto es mayor si consideramos que gracias a movimientos de este tipo Islandia logró pagar (por adelantado) su deuda con el Fondo Monetario Internacional.

La crisis financiera global de 2008 creó un movimiento popular islandés que encarceló a una veintena de banqueros, vendió uno de los bancos más grandes del país y saneó las finanzas públicas en menos de 1 década. Inspirado por ellos, un movimiento en Suiza llamado Swiss Sovereign Money (SSM) busca limitar la especulación monetaria de los grandes bancos que han dado fama de paraíso financiero al país.

La premisa es sencilla: 90% de las transacciones en Suiza se realizan con dinero electrónico. Lo que el SSM buscará es obligar a los bancos a respaldar todo el dinero electrónico con reservas de oro y plata, de modo que dejen de producir dinero "de la nada". Hasta el momento se han recabado más de 110 mil firmas para llevar a plebiscito la propuesta del SSM.

Uno de los blancos prioritarios del SSM es reducir el poder del Banco de Pagos Internacionales (BPI), con sede en Basilea. Se trata de una compañía privada operada por algunos de los bancos más grandes del mundo, prestándoles dinero que de hecho no está respaldado físicamente (i.e.: dinero electrónico que no existe); cuando un banco crea una línea de crédito, el BPI produce dinero electrónico para respaldarlo, cobrando los intereses respectivos. Limitar esta práctica prevendría que la burbuja de especulación financiera vuelva a estallar, como en 2008, hundiendo muchas economías internacionales y dejando a miles en la calle.

De aprobarse, se trataría de un golpe poderoso contra la élite de banqueros a nivel mundial, a menudo descrita por los medios como un “cártel” capaz de crear deuda a voluntad. Como en la teoría del caos (donde, a grosso modo, el aleteo de una mariposa en California produce un huracán en Japón), la especulación financiera de los grandes mercados afecta globalmente el movimiento de capital. 

Se trata también de recordarnos que el dinero es un consenso de colaboración pública y que como tal, puede ser modificado. A menudo pensamos que el dinero es una especie de fuerza natural, pues hemos fetichizado a tal grado su supuesto poder que dejamos que las élites corruptas administren los recursos a su antojo. En la medida en que la gente logre organizarse y tipificar como crimen la creación de deuda (cuyos únicos beneficiados son los bancos y sus dueños, el 1% del que nos alertara Occupy Wall Street en 2012), el dinero podrá convertirse en energía materializada para hacer cosas en favor de todos, y no en una fuente irrefrenable de acumulación y especulación.

 

(Waking Times)

¿Los estudiantes de filosofía son los que más drogas toman?

Por: pijamasurf - 01/31/2016

Un sondeo británico sugiere que los estudiantes de filosofía son los que más experimentan con las drogas recreacionales

Según  publicó The Guardian, en Gran Bretaña los estudiantes de filosofía son los que más drogas consumen. Los filósofos, sugiere una encuesta realizada entre más de 5 mil estudiantes en 21 universidades, son los que más experimentan con sustancias psicoactivas, con un 87% de ellos habiendo tomado alguna de ellas. El sondeo, realizado por el sitio de la Universidad de Cambridge, The Tab, muestra que  los filósofos toman casi 30% más que los estudiantes de medicina, quienes tienen acceso a las drogas de manera más directa. Sin embargo, la encuesta parece sólo tomar en cuenta sustancias psicoactivas recreacionales, no farmacéuticos controlados, los cuales ciertamente son "drogas duras" (y de haberlo hecho, los resultados serían probablemente muy distintos).  

Evidentemente hay que tomar el sondeo con un (gran) grano de sal, pero quizás sí revele una tendencia extrapolable también a otros países. The Guardian lo explica así: "una teoría es que la filosofía --más que cualquier otra disciplina-- requiere que uno recalibre los portales de la propia conciencia para activar los aspectos no ordinarios de la inteligencia... Por ejemplo, el gran filósofo Thomas Nagel escribió: 'Quiero saber lo que es ser un murciélago para un un murciélago. Sin embargo, si trato de imaginar esto, estoy limitado por mi propia mente, y esos recursos son inadecuados para la tarea propuesta'". Así que las drogas serían la forma en la que los filósofos intentan ir más allá de su conciencia personal para conocer el mundo. Esto dentro de los ambientes llenos de experimentación de las universidades y el abundante flujo de sustancias. Algo quizás en ese temprano fervor nubla la conciencia y no permite ver que existen otras formas de expandirla, sin sustancias psicoactivas, para investigar con mayor precisión la naturaleza de la realidad. 

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Existe claramente una tradición de pensadores, no necesariamente filósofos, que han utilizado las drogas para profundizar en su campo de estudio... y de alguna manera todos ellos han acabado haciendo filosofía. Por ejemplo el psicólogo William James con su gas de la risa investigando la variedad de las experiencias religiosas (como tituló uno de sus grandes libros), Aldous Huxley con la mescalina y sus "puertas de la percepción" o Tim Leary, otro psicólogo de Harvard que se convirtió en filósofo luego de experimentar con los hongos y el LSD.

En una nota más moderada publicada en The Guardian, Stuart Jeffries recuerda que Epicuro experimentó con una droga llamada tetrapharmakos y escribió bajo su influencia un tratado sobre los cuatro principios para llevar una existencia feliz o conseguir la ataraxia, el estado de menor perturbación posible, por lo que de alguna manera habría usado una droga para sugerir que las drogas deben evitarse (y todo lo que inquieta y perturba la conciencia y la vida misma), ya que si bien es apropiado buscar el placer, es aún más importante evitar el dolor y los excesos que traen luego sufrimiento. Claro que esto es una lectura a la distancia que hace muchas interpretaciones libres, pero podríamos sugerir con Epicuro que las drogas no son muy sostenibles dentro de la labor filosófica puesto que producen una racionalidad distorsionada o un subibaja difícil de conciliar con un sistema sólido y constante de conocimiento. Ahora bien, si lo que uno quiere saber es cómo se siente ser un murciélago o incluso un Centauro, quizás sea necesario tomar una droga.