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"Animalia" en Tenochtitlán: el bestiario fantástico de Rafael Toriz llega a la gran ciudad

Arte

Por: pijamasurf - 01/21/2016

Rafael Toriz nos comparte un extracto de su libro "Animalia", a presentarse este sábado 23 de enero en la Ciudad de México

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El intermitente y espiritoso tour literario de Rafael Toriz llega a la Ciudad de México con la presentación de la nueva edición de Animalia, de la editorial Vanilla Planifolia. El libro seminal de Rafael Toriz, colaborador de Pijama Surf, Clarín, Letras Libres, Perfil y otros medios, es una mezcla de zoología fantástica, poesía y furor precoz que ahora cuenta con las ilustraciones de Édgar Cano.

La cita es el próximo sábado 23 de enero a las 16:00 en el centro de la Ciudad de México. La presentación estará a cargo del poeta Fabio Morábito y se llevará a cabo en Casa de El Hijo del Ahuizote, un edificio histórico donde tuvo su redacción el diario antiporfirista El Hijo del Ahuizote, la célebre publicación de la que se hicieron cargo los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón, órgano que criticaba al régimen del dictador a través de la sátira humorística, esencialmente con la caricatura.

Animalia es un fresco testimonio de una voz mercurial y lúcidamente tropical, un bestiario de la escuela de Arreola y Borges, de una ebriedad fantástica en contacto con los seres esenciales de la imaginaria mexicana.

Como regalo para los lectores compartimos el Ahuizotl, animal contenido en el bestiario y símbolo de la casa donde se presentará el libro e iniciará el guateque:

 

AHUIZOTL

Nací viejo, bajo cielos muy antiguos, como el último de mi raza. Mi tierra era Tlatilco, que en lengua natural significa “el lugar de las cosas escondidas”, pero en aquellas leguas nunca fui bueno, ni justo ni bien querido: los hombres rojos me odiaban por engañarlos como a niños. Y por ahogarlos a las orillas de los lagos.

Al tercer día –y sólo hasta al tercer día– volvían sus cuerpos rotos por el agua. Sin dientes, sin carne y sin ojos, como balsas maldecidas por mi aliento para el estudio de sus profetas.

Pero nada fueron mis tormentos comparados con lo que habría de venir: vi arder a manos de rufianes a la civilización más pura, la de la ciudad flotante; vi las violaciones con la espada con que partieron a las mujeres y vi también cómo la enfermedad de la piel acabó con hombres recios, ancianos y niños, profanando sus despojos más allá de la muerte.

Todo lo que trajo el hombre blanco fue una ruina sanguinaria; acabó con los señores de esta tierra y anegó de sangre enferma los altares de los templos.

Soy el último de mi especie, ya nadie nunca dirá mi nombre ni sabrá que yo era el coyote del agua con los pies de mono. Por eso, antes de que mis ojos salgan de sus cuencas y atestigüen los horrores del Mictlán, muero bebiéndome este lago envenenado, junto con la pesadilla de lumbre de lo que supo ser Tenochtitlán.

 

Puedes leer aquí también la entrada del jaguar

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Cartero pasó 33 años construyendo este templo con piedras que encontró en su ruta (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 01/21/2016

Ferdinand Cheval pasó 33 años recogiendo un cierto tipo de piedras "esculpidas por la naturaleza" para construir un intrincado templo que hoy es testimonio de la dedicación y el esfuerzo humano


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El cartero Ferdinand Cheval construyó este templo entre 1879 y 1912, un lapso que significó más de 93 mil horas de trabajo y que constituye un monumento a la paciencia y a la consecución de una visión.

Todo comenzó cuando Cheval tenía 43 años y encontró en una de sus rutas diarias, que abarcaban casi 30km, una serie de piedras que le llamaron mucho la atención. Cheval se vio intrigado por cómo la naturaleza las había esculpido. Tomando estas inusuales rocas se dedicó a hacer la masonería para la escultura de la naturaleza y llamó inicialmente a su construcción el Palacio de la Naturaleza, un templo construido por el ahínco de un solo hombre, que recuerda a una de las majestuosas construcciones de la India.

Cheval veía el templo como una constancia del "sueño, la visión y la energía", los cuales, con una enorme paciencia, logró plasmar para la posteridad. Actualmente, su obra arquitectónica completamente autodidacta es patrimonio nacional en Francia. La construcción es una catedral de piedra caliza con pilares, grottos y jardines de una intrincada belleza.

 

Puedes visitar el sitio oficial del templo de Cheval y conocer más de su historia

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