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La pornstar y ex de Berlusconi, Sara Tommasi, es nombrada directora de equipo italiano de futbol

Por: pijamasurf - 12/15/2015

De manera polémica y probablemente con fines publicitarios, la modelo se convirtió en la directora del Marruvium

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En una decisión que parece estar inspirada por el deseo de notoriedad, fusionando el futbol, la política, el sexo y el marketing en espeso y confuso merengue, el club de la serie B italiana Marruvium anunció que su nueva directora será Sara Tommasi. Tommasi es una célebre personalidad de la TV italiana que ha tenido famosas relaciones con Silvio Berlusconi (el premier de Italia, también dueño del AC Milan) y con Mario Balotelli, entre otras personalidades. La actriz ha aparecido en películas para adultos, como velina en la TV y, de cara a las investigaciones sobre estupro en las que se ha visto involucrado el magnate, aceptó haber tenido sexo bajo consentimiento con Berlusconi.

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Sólo por esta decisión, el Marruvium ha pasado de ser virtualmente desconocido a ser el equipo más conocido de su liga en el mundo. Sin embargo, más allá de que el mundo parece regido por el marketing y que ahora los fanáticos podrán buscar en los palcos a la sexy Sara, seguramente no es por cosas así --por su pan y circo-- que los integrantes del equipo quisieran ser conocidos, sino por su desempeño en la cancha. No sabemos qué tanto conocimiento de futbol ha apilado la bella Sara saliendo con diferentes jugadores (¿tal vez un poco de ósmosis sexual?), pero en primera instancia no parece tener experiencia para tomar decisiones de gestión de un club futbolístico, aunque claro, tampoco parece que esa sea realmente su labor.

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Investigador explica cómo la ciencia ha tratado de menoscabar el deseo sexual femenino

Por: pijamasurf - 12/15/2015

La forma en que nos hacemos preguntas sobre el mundo viene previamente determinada por el tipo de prejuicios y "sentido común" con los que fuimos educados (nota libre de referencias bíblicas)

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Daniel Bergner es un periodista que ha dedicado las últimas décadas a analizar las raíces de ciertos hábitos mentales de la cultura popular que dictan ciertas normas esperables de comportamiento con respecto al deseo femenino; los ejemplos pueden multiplicarse, pero bastan unos pocos para ilustrar: las mujeres tienden a no ser directas en sus intenciones sexuales, su deseo y su comportamiento suelen ser pasivos con respecto a los avances de los hombres que, al igual que ocurre en la naturaleza con otras especies, dominan el panorama sexual con su vigor y generosidad polígama para diseminar la semilla. El trabajo de Bergner ha consistido en desmontar estos supuestos y presentar una imagen del deseo femenino más cercana a la realidad del deseo y no a la de la publicidad.

Según Bergner, la investigación científica del deseo femenino, incluyendo los factores anatómicos y fisiológicos que uno podría creer rebasados, tiene aún varias décadas de retraso en relación con lo que salta a la vista. Por ejemplo, hasta 2005 no se contaba con una descripción fisiológica exhaustiva del clítoris ni de su funcionamiento "tras bambalinas". 

El problema es que la gente de Occidente se ve muy bien en redes sociales alarmándose por los ritos de ablación del clítoris que aún se practican en muchos lugares de África, pero no ven cómo la ciencia occidental juega un papel preponderante en mantener la sexualidad femenina en un virtual subdesarrollo. Bergner incluso ha dicho en una charla TED que la ciencia ha cortado el clítoris al negar --primero-- la existencia y complejidad del deseo femenino.

Parece increíble, pero los científicos que realizan estudios también son humanos y también están motivados por expectativas ideológicas y sociales. Esto, por desgracia, puede traducirse en marcos metodológicos que tratan de seguir reforzando lo que ya saben. Bergner habla de las falacias según las cuales los hombres son polígamos "por naturaleza" y nuestras abuelas cavernícolas se quedaban cuidando a las crías mientras los machos conquistaban el fuego. De acuerdo con observaciones de primatólogos, las hembras chimpancé tienen una especie de código morse para indicar que desean ser satisfechas sexualmente por cualquier macho disponible; la jerga científica suele relegar el papel de la hembra a condiciones cosméticas como supurar feromonas o algo así, pero las hembras de las especies genéticamente más cercanas al hombre también dirigen guerras y comienzan escarceos sexuales no con fines reproductivos, sino meramente "deportivos". 

Mientras Freud y Lacan condenaron al deseo femenino --ese "agujero negro"-- a la incomprensión y explicación teórica, la ignorancia y el prejuicio se sostienen científicamente en nombre de preconcepciones rebasadas sobre nuestra condición de especie dividida: la única donde la especie está puesta en contra de sí misma a partir del género.