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La mística de la ginebra: 6 figuras históricas aficionadas a esta bebida

Por: pijamasurf - 12/18/2015

Con el tiempo la ginebra se convirtió en una bebida de culto, en parte gracias a la afición de grandes figuras como Sinatra o Hemingway

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Un vehículo de estilo y una fuente de inspiración. Así podríamos definir a grandes rasgos el papel histórico de esta bebida que a través del tiempo ha acompañado de cerca a figuras legendarias de la música, la política y el cine, entre otros tantos rubros.

Los orígenes de esta preciada pócima nos remiten al Medievo y su nombre proviene del término junípero (en francés genievre), árbol del cual se extraen las moras que se utilizan como base para su elaboración. Ya en el siglo XVIII la ginebra era bastante popular en Europa y a partir de ahí se convertiría en una de las bebidas predilectas de numerosos personajes, entre ellos reyes, célebres escritores, cineastas y otros.

A continuación te compartimos una breve selección de siete figuras destacadas cuyo común denominador es su pasión por la ginebra, bebida que eligieron como aliada en noches de creatividad, diversión y reflexión.

Frank Sinatra: el gran Sinatra aportó un espíritu indeleble de miles de noches inolvidables en la segunda mitad del siglo XX. Francesco Albertino Sinatra Agravantes, su nombre completo de pila, entabló una apasionada amistad con la ginebra (en especial con la Tanqueray, su favorita), bebida que le acompañó durante muchos años y seguramente le inspiró en momentos cruciales de su brillante carrera.

 

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Ernest Hemingway: el polémico y genial novelista estadounidense, premio Nobel de Literatura en 1954, deslumbró a lectores alrededor del mundo desde los años 20, cuando comenzó su carrera como periodista. De férreo carácter, la imagen de Hemingway con un buen trago, en particular de ginebra, está inmortalizada en la memoria histórica.

 

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Winston Churchill: lúcido estratega y hombre de política, este caballero británico disfrutaba del buen comer y beber. Tal vez a ello se debía su afición por la ginebra, una bebida sugerente y elegante que empalmaba a la perfección con su personalidad. Churchill afirmaba que él disfrutaba de beber su martini sólo con ginebra helada y mirando, al otro lado del cuarto, el vermut (de ahí la receta del legendario martini Churchill). 

 

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Charles Dickens: hay quien afirma que este inglés cambió o al menos incidió de forma significativa en la historia de la literatura. Autor de célebres obras como Oliver TwistA Christmas Carol, Dickens era un asiduo bebedor de ginebra, en particular bajo la forma de Gin Punch, bebida que disfrutaba mientras plasmaba algunas de las más fantásticas novelas que hayan sido jamás escritas.

 

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Dean Martin: actor y cantante estadounidense que en la década de los 60 protagonizó uno de los shows más populares. También actuó en decenas de películas y su carisma, mismo que le permitía navegar con envidiable destreza las más cotizadas fiestas de su época (acompañado de su ginebra), hizo de él uno de los consentidos del público. Pocos saben que antes de llegar a la fama Martin tuvo que ser croupier, ayudante en una gasolinera, peón e incluso boxeador bajo el pseudónimo de Kid Crocetti.

 

 

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Rat Pack: así se conocía a un grupo conformado por actores y músicos que, encabezados por Humphrey Bogart y luego por Frank Sinatra, formaron parte de la élite social de Estados Unidos durante varios años. Entre las filas del Rat Pack se encontraba también el propio Dean Martin, así como Sammy Davis Jr., entre otros. Su magnetismo era tal (por cierto, proporcional a su gusto por la ginebra) que en sus fiestas desfilaban felices personalidades de la época, de la talla de Marilyn Monroe y Judy Garland.    

¿Puede la música estimular tu inconsciente? ¿Y con qué efectos?

Por: pijamasurf - 12/18/2015

Una niña que despertó del coma en que se encontraba luego de que su canción favorita sonara en la radio, y un grupo de médicos que decidió estudiar los efectos de la música en el cerebro a nivel inconsciente

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Sabemos bien que la música tiene efectos sobre nuestro ánimo, que una canción puede ponernos de buenas o entristecernos, que la música barroca nos concentra o que, quizá, el reggaetón nos exaspera. ¿Pero qué sucede a nivel inconsciente? ¿Será que también una melodía puede impactar sobre nuestra mente sin que lo advirtamos?

En un caso que podría parecer sorprendente, la escritora y divulgadora de la investigación Alexandra Ossola dio a conocer recientemente la historia de Charlotte Neve, una niña que en 2012, a los 7 años de edad, sufrió una hemorragia cerebral mientras dormía, lo cual la llevó a un coma a pesar de la intervención médica que recibió.

Su recuperación, sin embargo, llegó pronto y a partir de una afortunada casualidad. Un día que su madre estaba con ella en el hospital sonó en la radio que llevaba para acompañar su estancia la canción “Rolling In The Deep” de Adele, una de las favoritas de su Charlotte y con quien la había cantado en varias ocasiones. Y esa vez no fue la excepción: a pesar de estar inconsciente, la madre le cantó a su hija, y para sorpresa suya ¡ella sonrió! Los médicos no lo creyeron, pero quedaron convencidos cuando, un par de días después, la niña salió del coma y comenzó a recuperar casi todas sus habilidades, desde el habla hasta las capacidades motrices.

A partir de este suceso, los médicos comenzaron a investigar al respecto. Por estudios previos se sabe que la música libera dopamina, uno de los químicos más importantes y poderosos tanto para el cerebro como para el sistema nervioso en general, asociado con el buen humor, el bienestar y la sensación de placer. En este caso, la experiencia de Charlotte suscitó un experimento en que los médicos pusieron música a 13 pacientes en coma divididos en dos grupos: con la mitad de ellos se utilizó su música preferida y con el resto un sonido continuo y neutral que permitiera hacerlo un grupo de control. En ambos casos, sus reacciones cerebrales fueron registradas con un encefalograma mientras sonaba la música y alguien decía el nombre del paciente.

De acuerdo con los resultados reportados, la combinación música preferida y nombre propio provocó mayor respuesta cerebral que el nombre con una música sin significado personal para el paciente. En su artículo, los médicos relacionan “las características autobiográficas de la música, esto es, su relevancia emocional y personal” con un incremento en su percepción a nivel inconsciente.

Investigaciones como esta todavía son incipientes y sus resultados podrían parecer elementales, pero sin duda son intentos interesantes por aclarar el misterio del inconsciente y quizá incluso invitaciones a que uno mismo experimente con su propia mente. Si después de todo el inconsciente es subjetivo por antonomasia, quizá nosotros mismos podríamos programar al dormir una canción que nos plazca y otra noche una cualquiera, y notar si acaso algo sucede.

 

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