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La lluvia de estrellas Gemínidas llega hoy a su máxima intensidad

Por: pijamasurf - 12/13/2015

La noche de este domingo 13 de diciembre, la lluvia de estrellas correspondiente a las Gemínidas alcanza su clímax

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Las lluvias de estrellas son espectáculos capaces de conmover a cualquiera. La posibilidad de ver dibujarse el cielo con súbitas pinceladas de luz es un fenómeno simplemente fastuoso. A cambio de disfrutar una experiencia memorable los únicos requisitos son salir de tu casa, mirar hacia el cielo y ser paciente. En esta ocasión, las Gemínidas son las encargadas de proveernos con la última coreografía astral de este 2015.

Durante 11 días, entre el 4 y el 17 de diciembre de este 2015, las Gemínidas estarán en acción, siendo hoy 13 su clímax, con hasta 120 metéoros visibles por hora. Además, el hecho de que la Luna esté en su fase nueva contribuirá de forma importante a la visibilidad de la lluvia de estrellas. Sin importar dónde te encuentres, la mejor hora para disfrutar este espectáculo será alrededor de las 2am, ya que es entonces cuando la constelación de Géminis, foco radial de este fenómeno, alcanza su punto más alto.

Las Gemínidas se registran anualmente debido a que cada diciembre la Tierra cruza la trayectoria orbital del asteroide número 3200, Faetón, un misterioso cuerpo que es el encargado de liberar las centellas. 

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Investigador explica cómo la ciencia ha tratado de menoscabar el deseo sexual femenino

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La forma en que nos hacemos preguntas sobre el mundo viene previamente determinada por el tipo de prejuicios y "sentido común" con los que fuimos educados (nota libre de referencias bíblicas)

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Daniel Bergner es un periodista que ha dedicado las últimas décadas a analizar las raíces de ciertos hábitos mentales de la cultura popular que dictan ciertas normas esperables de comportamiento con respecto al deseo femenino; los ejemplos pueden multiplicarse, pero bastan unos pocos para ilustrar: las mujeres tienden a no ser directas en sus intenciones sexuales, su deseo y su comportamiento suelen ser pasivos con respecto a los avances de los hombres que, al igual que ocurre en la naturaleza con otras especies, dominan el panorama sexual con su vigor y generosidad polígama para diseminar la semilla. El trabajo de Bergner ha consistido en desmontar estos supuestos y presentar una imagen del deseo femenino más cercana a la realidad del deseo y no a la de la publicidad.

Según Bergner, la investigación científica del deseo femenino, incluyendo los factores anatómicos y fisiológicos que uno podría creer rebasados, tiene aún varias décadas de retraso en relación con lo que salta a la vista. Por ejemplo, hasta 2005 no se contaba con una descripción fisiológica exhaustiva del clítoris ni de su funcionamiento "tras bambalinas". 

El problema es que la gente de Occidente se ve muy bien en redes sociales alarmándose por los ritos de ablación del clítoris que aún se practican en muchos lugares de África, pero no ven cómo la ciencia occidental juega un papel preponderante en mantener la sexualidad femenina en un virtual subdesarrollo. Bergner incluso ha dicho en una charla TED que la ciencia ha cortado el clítoris al negar --primero-- la existencia y complejidad del deseo femenino.

Parece increíble, pero los científicos que realizan estudios también son humanos y también están motivados por expectativas ideológicas y sociales. Esto, por desgracia, puede traducirse en marcos metodológicos que tratan de seguir reforzando lo que ya saben. Bergner habla de las falacias según las cuales los hombres son polígamos "por naturaleza" y nuestras abuelas cavernícolas se quedaban cuidando a las crías mientras los machos conquistaban el fuego. De acuerdo con observaciones de primatólogos, las hembras chimpancé tienen una especie de código morse para indicar que desean ser satisfechas sexualmente por cualquier macho disponible; la jerga científica suele relegar el papel de la hembra a condiciones cosméticas como supurar feromonas o algo así, pero las hembras de las especies genéticamente más cercanas al hombre también dirigen guerras y comienzan escarceos sexuales no con fines reproductivos, sino meramente "deportivos". 

Mientras Freud y Lacan condenaron al deseo femenino --ese "agujero negro"-- a la incomprensión y explicación teórica, la ignorancia y el prejuicio se sostienen científicamente en nombre de preconcepciones rebasadas sobre nuestra condición de especie dividida: la única donde la especie está puesta en contra de sí misma a partir del género.