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La llave secreta de la productividad: vacaciona, descansa y relájate, mucho

Por: pijamasurf - 12/19/2015

Contrario a lo que nos enseñaron en la escuela o a lo que nos advierten en el trabajo, la productividad tiene poco que ver con la enajenación laboral

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Solemos pensar que trabajar más y dedicarle una mayor cantidad de tiempo a algo nos permitiría terminar lo que hacemos antes –es decir, que la productividad va ligada a la cantidad de tiempo. Pero si analizamos un poco más a fondo el escenario, entonces nos encontramos con otra latente posibilidad: que en realidad las cosas sean al menos parcialmente opuestas,  sobre todo si consideramos que nuestro cuerpo necesita, más allá de dormir lo necesario, descansar y renovar su energía.

Perseguir la productividad es algo ya de por sí bastante cuestionable. pero incluso si asumiéramos que es algo pertinente o benéfico para nosotros, tanto en lo individual como en lo colectivo, entonces hay suficientes indicadores para afirmar que quienes tradicionalmente nos han guiado en busca de ser más productivos bien podrían estar completamente equivocados. Como advierte el especialista Tony Shwartz en un artículo para el New York Times:

Un nuevo y creciente grupo de estudios multidisciplinarios advierte que la renovación estratégica –ejercicio, siestas, más horas de sueño, más tiempo lejos de la oficina y vacacionar con más frecuencia– detona la productividad, el desempeño laboral y, claro está, la salud. 

Al parecer tres de los elementos fundamentales para garantizar una alta productividad son descansar, relajarse y vacacionar. 

DESCANSAR

La importancia de descansar es evidente. Un estudio de Harvard mostró que en Estados Unidos se perdieron 63 mil millones de dólares en costos de pérdida de productividad debido a la privación de sueño –los empleados que durmieron menos de 6 horas al día bajaron notablemente su desempeño. Por otro lado, un estudio de la Universidad de Stanford  hizo que los jugadores del equipo de baloncesto durmieran 10 horas al día y luego se probó su desempeño disparando tiros libres: el porcentaje de efectividad aumento 9%.

RELAJARSE

Relajarte no sólo está asociado con poder descansar más (o desgastarte menos), también tiene mucho que ver con alcanzar estados de claridad mental y disfrutar de más momentos de inspiración; ambos son cualidades que pueden influir de manera determinante en tu desempeño laboral y, por lo tanto, en tu productividad. Así que diseñarte una rutina cotidiana que favorezca la relajación no sólo te permitirá disfrutar más de la vida sino ofrecer mejores resultados a nivel profesional. 

VACACIONAR

Sí, a pesar de que las vacaciones más largas o frecuentes suelen relacionarse con menor productividad, al parecer ocurre justo lo contrario. La firma Ernst & Young detectó que por cada 10 horas adicionales de vacaciones que recibieron sus empleados las evaluaciones de los supervisores aumentaron 8%, además de que esto hizo que tuvieran menos deseos de renunciar. Vacacionar no sólo facilita el descanso y la relajación; también te permite romper la rutina, algo psicológicamente muy saludable, y particularmente te ayuda a reinventarte (uno de los ejercicios más sanos que tenemos a nuestra disposición como seres humanos y que acarrea incontables beneficios en todas las áreas de nuestra vida, incluida obviamente la laboral).

EL ARTE DEL NO HACER

Y ya si quieres profundizar en las finas artes de la contracultura operativa, entonces te sugerimos que eches un vistazo a una posibilidad aún más ambiciosa y benéfica: el no hacer.

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¿Qué es exactamente "el sistema"? No lo sabemos, probablemente porque seguimos atrapados en él. Pero estas personas lograron encontrar una brecha donde la individualidad e incluso algunas ventajas del mundo moderno pueden desarrollarse lejos del consumismo y el caos de las ciudades
[caption id="attachment_104009" align="aligncenter" width="614"]Fotografía de Eric Valli Foto: Eric Valli[/caption]

Walter Benjamin escribió en sus famosas tesis sobre la historia que "no hay afuera del capitalismo": todo lo que hagamos, incluso el acto de nacer, moviliza el aparato social en forma de productos y servicios de los que alguien siempre sale beneficiado. Pero cuando observamos la naturaleza (digamos, como la veían los pensadores anteriores a la Ilustración, no como algo a superar o dominar, sino algo precedente, probablemente más armónico que lo social, pero con su caos particular) vemos que la forma "dinero" no existe de ninguna manera: las relaciones de dominación y dependencia entre los miembros de una especie, entre clanes o entre las especies mismas de un ecosistema no se rigen por un "significante neutro" que materializa virtualmente a todos los demás; en otras palabras, el dinero es una convención; o en términos un poco más místicos, una ilusión.

Estas personas nacieron en el seno de grupos sociales desarrollados y tal vez por ello su búsqueda de la distancia con la sociedad tuvo que partir de romper lazos con ella: en ocasiones estas historias de exclusión voluntaria del mundo parten de una tragedia, pero para la mayoría se trata de encontrar una forma de vida que simplemente no existe en las comunidades humanas.

 

La familia que vive de lo que los alemanes no consumen

Raphael Fellmer, de 28, y su mujer española Nieves Palmer, de 26, viven sin dinero, alimentándose exclusivamente de productos “rescatados” que la sociedad alemana desecha. Son veganos y a pesar de haber tenido una hija viviendo únicamente de lo que producen en su jardín, gozan de buen estado de salud y mucho tiempo libre para dedicar a sus intereses. “Unas cuatro veces por semana, voy a inspeccionar, con la mochila, los contenedores de los supermercados biológicos; encuentro de todo, jabones, chocolates, cosméticos, además de lácteos, frutas y verduras que todavía se pueden consumir", afirma Fellmer.

 

El DJ y escritor vagabundo

Este joven inglés no tiene casa, pero cuando fue entrevistado por Gizmodo afirmó que un techo sobre su cabeza es simplemente algo prescindible, pero carecer de señal Wi-Fi no. No se trata de un "simple" homeless, pues a menudo hace de DJ en fiestas mezclando música electrónica o colaborando con medios digitales desde su laptop. Es lo más parecido a estar desconectado del mundo sin salir completamente de él.

 

El Robinson Crusoe australiano

David Glasheen era un magnate australiano que perdió su fortuna en 1987, por lo que decidió irse a vivir a una isla solitaria junto con su perro. Desde entonces, a pesar de los intentos de desalojo, David se mantiene cultivando su propia comida, pescando e incluso preparando su propia cerveza en la comodidad de su mundo, el cual seguramente es más pequeño en extensión que la calle donde vives, pero donde el único rey es él.

 

Daniel Suelo, el famoso Dharma blogger

Luego de un viaje a la India, Daniel Suelo decidió que su misión era vivir sin ilusiones en el lugar más peligroso para hacerlo: Estados Unidos. Se "mudó" a una cueva hace más de 14 años, desde donde vive una vida similar a la de los monjes mendicantes que conoció en sus viajes, de los que incluso ha extraído algo de su retórica, la cual, además de su particular estilo de vida, lo ha hecho una celebridad virtual:

¿Qué es más adictivo? ¿El dinero o el crystal meth? El apego a una ilusión te hace ilusorio, te hace irreal. El apego a una ilusión se llama idolatría, se llama adicción. El dinero es una de esas cosas intrigantes que parece real y funcional porque dos o más personas creen que es real y funcional.

 

Benjamin Lesage y el viaje de la compasión

Un testimonio recibido directamente en la bandeja de contacto de Pijama Surf fue la historia de Benjamin Lesage, un joven francés que había recorrido gran parte del mundo gracias a la generosidad de la gente que encontraba en su camino; a través de fronteras y océanos, Lesage (¿"el sabio"?) redescubrió que "la Tierra, la naturaleza, el Sol, nos regalan sus frutos sin esperar nada a cambio. Todo nos fue regalado y lo injusto es acaparar recursos y venderlos como si fueran nuestros".

 

Los 100 objetos de Dave Bruno

El emprendedor web Dave Bruno decidió en 2008 que tenía demasiados objetos innecesarios en su vida, por lo que ideó algo llamado "100 things challenge", como un ejercicio de posesión consciente según el cual en el plazo de 1 solamente conservaría los 100 objetos que le parecieran absolutamente indispensables para la supervivencia. Tal vez su caso no sea el de una desconexión tan extrema del mundo social, pero nos lleva a reflexionar (como escribe Chuck Palahniuk en Fight Club) sobre que los objetos que posees terminan por poseerte a ti tarde o temprano; si nos liberamos de los objetos innecesarios, las ideas innecesarias también se higienizan.

 

Alek Lisefski construye su propia casa

Revisando el panorama inmobiliario, este diseñador freelance de California decidió seguir las instrucciones de tutoriales en línea y construir su propia casa. Para ello juntó sus ahorros y los de su novia, unos 30 mil dólares, y fabricó una diminuta y acogedora casa móvil, liberándose así de rentas, hipotecas y todas las sujeciones asociadas a la posesión de la tierra. "Al no tener que pagar una renta", dice Lisefski, "entonces ahorraré dinero, lo cual me permitirá una vida laboral menos acelerada, y así tener más tiempo para dedicar a mi salud, a mis otros intereses y a viajar".

 

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