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Jimmy Page y el arte de la composición musical

Por: pijamasurf - 12/12/2015

Led Zeppelin fue una de las agrupaciones más influyentes de los 70, en gran parte debido a la pasión y cuidado que su guitarrista, Jimmy Page, ponía en cada proceso de composición

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Cada canción es un lugar diferente al que se llega de manera distinta cada vez. En el proceso de composición musical de Jimmy Page, el carácter de cada lugar al que quiere llevar al escucha es muy diferente de todos los demás –o al menos ese es el ideal de la variedad de estados emocionales a los cuales logra transportarnos la música de Led Zeppelin.

Desde la obertura orquestal de “The Rain Song” hasta el imaginario céltico de “Stairway to Heaven”, pasando por los rápidos ataques de “Rock and Roll”, cada pieza de Zeppelin es una pequeña arquitectura, una casa en el bosque, una invocación a la lluvia, un frenético baile tribal, en fin; porque a decir de Page “cada una tiene su propio carácter, tanto musicalmente como líricamente”, pues cada canción se crea “de tal manera que la música sea de importancia capital para montar la escena”.

Según afirma el guistarrista en una entrevista con Daniel Rachel, los títulos eran una buena pista: un mapa del lugar al que en ocasiones quería llevar musicalmente a los demás miembros de la banda, además de que en ocasiones servían como recordatorios del proceso mismo. “The Song Remains the Same”, con la cual se abre el álbum Houses of Holy, era en un principio la obertura que desencadenaría “la parte orquestal de ‘The Rain Song’”, pero durante los ensayos Robert Plant comenzó a cantar antes de lo esperado, por lo que se permitieron jugar con la idea y desarrollarla hasta volverla una canción que “se queda como está”, formando una pieza separada.

Page solía trabajar en pequeñas ideas musicales cuando no estaba en el estudio, de manera que al juntarse con el resto de la banda “pudiera pensar, ‘Oh, ya sé qué voy a tocar aquí’, si es que no lo habías tocado ya. Algunas cosas las tenía muy claras, y otras cosas –a medida que avanzaba el grupo-- se hacían en el momento. ‘Ramble On’ y ‘What Is And What Should Never Be’ ya tenían estructuras completas” cuando se las presentó al grupo.

Sin embargo, Page no confiaba demasiado en su capacidad como letrista, por lo que contaba con que “cualquiera con el que fuera a trabajar aportara las letras. No pienso que mis letras fueran suficientemente buenas. Tal vez lo fueron en algunos casos, pero prefería una relación cercana de trabajo con quien fuera que cantara, ya se tratara de Robert Plant, Paul Rodgers o David Coverdale”.

Aunque las letras (y en el caso de Led Zeppelin, el registro vocal de Robert Plant) jugaran un rol importante en la canción, Page prefería que “el punto de inicio siempre viniera de la música, no importando si lo había escrito acústica o eléctricamente.”

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En dos cuentos este escritor teje descripciones largas y sólo aparentemente complicadas, y al mismo tiempo agradables y elocuentes

port-BEyPIES-lo_355Cuando un escritor arriesga, su apuesta bien podría caer en un autosabotaje. En la experimentación con el lenguaje es difícil que el autor no caiga en una dinámica obsesiva y protagonistoide y que la historia sea injustificadamente relegada a un segundo plano.  

En el caso del autor mexicano oriundo de Puebla, Gabriel Wolfson, en su libro Be y Pies, la experimentación narrativa se logra con creces. Este texto relata dos cuentos que coinciden en dos situaciones por demás sencillas: ambos protagonistas hacen una visita a alguien y encuentran una oportunidad de negocio. 

Es curioso porque pareciera como si los dos personajes nos mantuvieran en una conversación con ellos mismos, y sin importancia aparente. Nos llevan a un mundo descriptivo alargado en enormes líneas y casi sólo separadas con comas en párrafos enteros. Lo curioso es que aunque pudiese ser una lectura densa Wolfson consigue, paradójicamente, que su lectura sea fluida. Y aunque los personajes se narran “cosas” aparentemente banales, éstas adquieren una dimensión familiar.

Las comas que separan la descripción en los párrafos son como aclaraciones del personaje que parecieran descontentar la historia, o al menos llevarla hacia espirales, siempre desde una elocuencia agradable.  

"El pensamiento y la voz del personaje se confunden y le permiten ponerse a hablar. La anécdota queda desdibujada por ella (…) No sé si eso sea algo bueno o no, no me lo planteo como escritor aunque no me niego en absoluto esa posibilidad. No me espanta la experimentación pues supongo que algo tiene que ver”, advierte Wolfson, también profesor del Departamento de Letras de la Universidad de las Américas Puebla.

“Laberinto sembrado de desviaciones cuyo propósito es retrasar (hasta el absurdo o la locura) la llegada a un centro que se ha perdido”, apunta una reseña de Tumbona Ediciones.

Así como quizá muchos de nosotros vivimos dentro de una historia observando de pronto un mantel sucio y especulando sobre la procedencia de su mancha y mil cosas más aparentemente desconectadas, ambos cuentos de este libro nos llevan a un túnel de conclusiones; acaso todos hacemos permanentemente conclusiones momentáneas –solo momentáneas, pues la historia tal vez nunca termina. 

Puedes encontrar aquí este libro editado por Tumbona. 

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd