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Japoneses logran capturar el peculiar olor de la frente de un gato y lo venden como fragancia

Por: pijamasurf - 12/14/2015

Compañía japonesa satisface el extraño deseo de amantes de gatos

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Los gatos han conquistado el mundo, pero su reino ciertamente es todavía más poderoso en Internet y en el espacio físico en Japón.

Uno pensaría que se trata de una broma elaborada pero, al parecer, una compañía japonesa de moda y parafernalia relacionada con los gatos realmente vende un perfume de olor de frente o ceño de gato. Felissimo ha anunciado que, después de 4 meses de desarrollo, finalmente han capturado este peculiar olor y lo ofrecen como un perfume o un spray con el que los clientes pueden revivir esa sensación hogareña y quizás peculiar que es la esencia de un gato.

Según el sitio japonés Rocket News, esta compañía ya había complacido antes a los amantes de los gatos con una colección de lencería y futones felinos. En este caso, la botella de fragancia de eau (peluda) de gato parece haber superado todos sus productos.

El perfume fue desarrollado bajo el concepto de intentar captar las descripciones que fueron recabadas en un sondeo entre amantes de gatos: un olor descrito como "a la luz del Sol", "un colchón que se ha secado en el Sol" y también "pan dulce". Aparentemente, los fabricantes pasaron meses tomando muestras de felinos en cafés para gatos en Japón. Ofrecen además cojines de gatos, ideales para espolvorear la fragancia y tener un kit perfecto que sustituya la ausencia de un pequeño felino.

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En dos cuentos este escritor teje descripciones largas y sólo aparentemente complicadas, y al mismo tiempo agradables y elocuentes

port-BEyPIES-lo_355Cuando un escritor arriesga, su apuesta bien podría caer en un autosabotaje. En la experimentación con el lenguaje es difícil que el autor no caiga en una dinámica obsesiva y protagonistoide y que la historia sea injustificadamente relegada a un segundo plano.  

En el caso del autor mexicano oriundo de Puebla, Gabriel Wolfson, en su libro Be y Pies, la experimentación narrativa se logra con creces. Este texto relata dos cuentos que coinciden en dos situaciones por demás sencillas: ambos protagonistas hacen una visita a alguien y encuentran una oportunidad de negocio. 

Es curioso porque pareciera como si los dos personajes nos mantuvieran en una conversación con ellos mismos, y sin importancia aparente. Nos llevan a un mundo descriptivo alargado en enormes líneas y casi sólo separadas con comas en párrafos enteros. Lo curioso es que aunque pudiese ser una lectura densa Wolfson consigue, paradójicamente, que su lectura sea fluida. Y aunque los personajes se narran “cosas” aparentemente banales, éstas adquieren una dimensión familiar.

Las comas que separan la descripción en los párrafos son como aclaraciones del personaje que parecieran descontentar la historia, o al menos llevarla hacia espirales, siempre desde una elocuencia agradable.  

"El pensamiento y la voz del personaje se confunden y le permiten ponerse a hablar. La anécdota queda desdibujada por ella (…) No sé si eso sea algo bueno o no, no me lo planteo como escritor aunque no me niego en absoluto esa posibilidad. No me espanta la experimentación pues supongo que algo tiene que ver”, advierte Wolfson, también profesor del Departamento de Letras de la Universidad de las Américas Puebla.

“Laberinto sembrado de desviaciones cuyo propósito es retrasar (hasta el absurdo o la locura) la llegada a un centro que se ha perdido”, apunta una reseña de Tumbona Ediciones.

Así como quizá muchos de nosotros vivimos dentro de una historia observando de pronto un mantel sucio y especulando sobre la procedencia de su mancha y mil cosas más aparentemente desconectadas, ambos cuentos de este libro nos llevan a un túnel de conclusiones; acaso todos hacemos permanentemente conclusiones momentáneas –solo momentáneas, pues la historia tal vez nunca termina. 

Puedes encontrar aquí este libro editado por Tumbona. 

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd