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Facebook arruinó las funciones evolutivas de la depresión

Por: pijamasurf - 12/20/2015

La depresión tiene una función natural en el gran esquema de las cosas, pero fomentarla en nuestras redes sociales la despoja completamente de sentido

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Comprender desde una perspectiva psicológica la relación entre los usuarios y la tecnología ha sido fuente de numerosos malentendidos y de polémicas no siempre productivas con respecto a nuestro entorno personal-social-laboral en su versión web. Concretamente, al hablar de redes sociales, se tiende a tomar partido por sus ventajas (compartir, la creación de lazos, el desarrollo conjunto, etc.) o a concentrarse en las desventajas (fomentan el bullying, destruyen la autoestima y los matrimonios, son juegos de espejos de una cultura narcisista). Pero más allá de las opiniones, es interesante observar cómo se miden estas interacciones que nos parecen tan cotidianas en un entorno clínico.

Sven Laumer es profesor asistente en la universidad alemana Otto-Friedrich, y lleva muchos años analizando las consecuencias del uso de redes. A diferencia del "tecnoestrés", derivado en las prácticas laborales de procesos demasiado difíciles o dificultad para operar máquinas, lo que Laumer y sus compañeros observaron en Facebook fue un fenómeno muy distinto: los usuarios están estresados --eso lo sabe luego de numerosas encuestas-- pero la red es relativamente fácil de utilizar. 

Para Laumer, revisar nuestro Facebook nos coloca frente a una interminable cadena de demandas: felicitar a nuestros contactos por su cumpleaños, dar like a páginas de amigos, ajustar la agenda a los nuevos eventos a los que hemos sido invitados, firmar peticiones, compartir fotos de gatitos perdidos, escuchar el nuevo disco de tal banda o involucrarse en alguna discusión relacionada con las noticias, o simplemente cuando la gente escribe estados devastadores sobre lo triste/alegre/inspirado que se siente, entre muchas otras. Luego de un tiempo utilizando la red social, es normal que uno se sienta rebasado por la cantidad de demandas que se nos plantean, lo que incluso puede tener consecuencias en el tipo de empatía que practicamos.

Para el sociólogo Keith Hampton de la Universidad de Rutgers, existe una especie de impuesto a la empatía. "Cuando eres consciente de que le ocurren cosas malas a gente que conoces, esto no sólo trae estrés a tu vida, sino que también te permite darles apoyo social y empatía". ¿Pero cuánta empatía somos capaces de prodigar? Existe un número limitado de personas que podemos conocer a fondo (el antropólogo Robin Dunbar cree que los seres humanos, en toda su vida, mantienen entre 100 y 200 relaciones amistosas) e incluso darles ese apoyo del que habla Hampton, pero sin duda no a los cientos de contactos casuales y aleatorios que poco a poco vamos almacenando en nuestras redes sociales, lo cual crea un exceso de demanda que no somos capaces de administrar. Por eso, la solución de mucha gente es sencillamente darle la espalda a las redes sociales virtuales.

La depresión y el estrés son factorse evolutivos que pudieron servirnos en algún momento de la evolución para modificar nuestra conducta y tener más posibilidades de sobrevivir como especie. Según Charlotte Blease, la depresión es un complejo de actitudes y comportamientos que permitían a nuestros antepasados alejarse de una posición de antagonismo social. La depresión (entendida conductualmente como retraimiento general de la personalidad, posturas físicas no agresivas, etc.) sirvió para que los sujetos dominantes no vieran a los deprimidos como una amenaza, como cuando un animal se hace el muerto para que el depredador no lo devore. Ahora los depredadores sociales son los contactos de Facebook que parecen llevar vidas más plenas y exitosas, porque nos hacen sentir como si no estuviéramos haciendo lo suficiente, y en última instancia nos crean un tipo muy particular e inconfesable de envidia.

Del mismo modo, Blease entiende la envidia como aquello que nos motiva a aprender lo positivo de otros (como la habilidad para construir trampas para mamuts), pero en nuestros días la envidia y la tristeza no tienen lugar en un medio meritocrático que recompensa narcisísticamente a los vencedores de la evolución social. "A veces", explica Blease, "el sentimiento [de envidia] puede quedar tan reprimido que ya ni siquiera sabemos qué sentimos ni por qué nos sentimos tan enojados o tan tristes, o tan irritados o estresados".

La gente de nuestro News Feed se casa, compra autos, tiene hijos, gana títulos universitarios y premios y promociones, y como dice el adagio "el pasto del vecino siempre es más verde". ¿Y qué hacemos? Tratamos de mantenernos positivos y compartimos publicaciones que nos hagan sentir así, sin darnos cuenta de que estamos girando en la espiral de la depresión socialmente motivada. Incluso la autopromoción virtual puede dar resultados negativos: a nadie le gustan los engreídos, especialmente cuando nosotros tenemos problemas, lo que renueva el círculo de la envidia.

¿Qué hacer frente a esto? Probablemente recordarnos que Facebook y el Internet en general son herramientas indispensables para la vida social, pero no sustituyen en absoluto --al menos no todavía-- la libertad y la agencia de los sujetos sobre sus propios comportamientos en la red.

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Hacks prácticos para aplicar en tu propio cuerpo y mejorar tu funcionamiento (o evitar malos ratos)

Por: pijamasurf - 12/20/2015

Curiosos y prácticos, así definimos a los "biohacks" de esta lista, disponibles para todos y que sin duda pueden ayudarnos en el camino de la salud

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El cuerpo humano es un sofisticado organismo, quizás el más complejo que hemos podido conocer en el universo. Y pese a su complejidad, o quizás a causa de ella, tiene una serie de relaciones que nos podrían parecer pequeños trucos para resolver cuestiones específicas. A fin de cuentas, recordemos que la analogía que alude al cuerpo humano (y a nuestra mente) como una especie de biocomputadora o software es bastante precisa, ya que somos seres esencialmente editables: existen múltiples recursos para suprimir, potenciar o modificar prácticamente cualquier inercia en nosotros.

Algunos de estos hacks parecen absurdos o improbables, pero todos ellos pueden llegar a ahorrarnos un malestar o, en cambio, potenciar nuestro funcionamiento. A continuación una breve lista de estas recomendaciones. Recuerda que hay muchas más y que, en la medida en la que desarrolles el autoconocimiento, podrás configurar tu propia enciclopedia de autohacks que te permitan navegar el oleaje de la vida con mayor fluidez y gusto:

– Aprovecha la acupresión, un método muy sencillo que puedes aplicarte con tus propias manos y así liberarte de innumerables malestares (aquí una lista de 5 tips muy útiles).

-- ¿Tienes problemas oyendo a alguien en una fiesta o en el teléfono? Usa tu oreja derecha, ya que esta es, según una investigación realizada por David Geffen de la Escuela de Medicina en UCLA, más apta para detectar patrones en el habla; la izquierda es mejor para recoger tonos musicales.

-- La próxima vez que un doctor te vaya a poner una inyección –si eres de aquellas personas a las que este protocolo las aterra-- tose mientras inserta la aguja. De acuerdo con el British Medical Journal, el acto de toser genera un incremento súbito en la presión en el pecho, lo que inhibe la conducción del dolor a cargo de la espina dorsal.

-- Si sufres de sinusits leve, un remedio interesante podría ser colocar tu lengua en el centro del paladar y apretar un dedo entre tus  cejas. Según Lisa DeStefano, de la Universidad Estatal de Michigan, esto genera un efecto descongestionante en el hueso vómer, que a su vez afecta a las fosas paranasales.

-- ¿Padeces reflujo? Acostarte del lado izquierdo puede ayudarte. Cuando duermes del lado izquierdo el estómago está más arriba que el esófago, lo que hace que la comida y el ácido estomacal se deslicen a la garganta, lo cual reduce la acidez. Algo similar también sirve si tienes un lado de la nariz más congestionado que otro: acuéstate del lado derecho para destapar tu fosa nasal izquierda.

-- Para combatir el miedo o los nervios, baja tu latido soplando en tu dedo gordo; esto funciona ya que, como el dedo gordo tiene su propio pulso, si logras disminuirlo puedes calmar tu corazón. Enfriarlo suele producir este efecto, además de que soplar suele hacer que respires más profundo y la respiración es el antídoto natural para la adrenalina –a la par de ser la entrada de energía o prana al cuerpo.

-- ¿Te duele la cabeza por tomar helado? Presiona la parte superior de tu paladar con la lengua. El helado hace que tu cerebro piense que todo el cuerpo tiene frío y compensa esa sensación sobrecalentando. Calentar la boca hará que este efecto disminuya, hacheando el protocolo de comando.