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¿Estás en tus 20 y ves mucha televisión? Cuidado: eso podría afectar tu cerebro de adulto

Por: pijamasurf - 12/21/2015

De acuerdo con un estudio realizado durante 25 años, los jóvenes que pasan 3 horas o más frente al televisor tienen en su vida adulta un pobre desempeño de ciertas capacidades cognitivas

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Durante una buena parte de su historia la televisión ha tenido una reputación contradictoria pues, como otros inventos, a la par de un potencial positivo, educativo, de difusión de información importante y funciones afines, se encuentra otro aspecto más bien negativo relacionado con la manipulación masiva, el adormecimiento del juicio colectivo, la distracción voluntaria de sociedades enteras y más. En pocas palabras, podemos ver un documental sobre la vida en la Tierra, pero también perder 4 o 6 horas continuas viendo una serie quizá entretenida pero sin ningún valor ulterior —y lo más usual es hacer esto último.

Pero más allá del impacto social, parece ser que la televisión también tiene un efecto individual, específicamente en el cerebro. De acuerdo con un estudio publicado en la revista especializada JAMA Psychiatry, el hábito de ver televisión tiene relación con un pobre desempeño cognitivo en la edad adulta.

La investigación duró 25 años y analizó data correspondiente a 3 mil 247 personas de entre 18 y 30 años, quienes respondieron a preguntas sobre su estilo de vida, el tiempo cotidiano dedicado a la televisión y algunos otros hábitos relacionados con la actividad física. Este cuestionario fue respondido al inicio del estudio y después en períodos de 5 años, hasta completar los 25. Asimismo, las muestra incluyó tanto distintos grupos de edad como género, origen racial y nivel educativo, con una edad promedio de inicio de 25.1 años.

Entre los resultados preliminares se observó que al menos 353 personas veían más de 3 horas de televisión al día, seguidos de 2/3 de los participantes, que fueron categorizados como consumidores elevados de la programación televisiva; el resto calificó como consumidores moderados o bajos.

El efecto cognitivo de dedicar mucho tiempo a ver televisión está relacionado con un estilo de vida sedentario. Sus consecuencias específicas pueden ser, por ejemplo, no tener la habilidad de saber manejar los tiempos para conseguir un objetivo o poder recordar palabras o conceptos abstractos. Las personas del estudio que pasaban 3 horas o más frente al televisor demostraron un desempeño pobre en los estudios que miden dichas capacidades.

De acuerdo con los investigadores, “la actividad física durante la juventud podría preservar las funciones cognitivas y contribuir a la reserva cognitiva al incrementar la neurogénesis y la plasticidad sináptica”.

¿Tú quieres conservar la salud de tu cerebro para tus mejores años?

 

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¿Necesitas tomar una decisión? Sigue el diagrama de flujo de los estoicos

Por: pijamasurf - 12/21/2015

Si estás por tomar una decisión importante en tu vida, quizá te sirva conocer un poco de lo que los estoicos pensaban al respecto.

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La filosofía estoica es quizá una de las más influyentes en la ideología de Occidente, en buena medida porque varios de sus preceptos y elementos fundamentales encontraron resonancia con el Cristianismo, en específico en la teología que poco a poco y a fuerza de páginas y argumentos elaboraron los Padres de la Iglesia. Por su elevado sentido de la ética y la virtud, por su idea del desapego, por el propósito de forjar una buena vida a partir de lo más esencial, el cristianismo absorbió parte del estoicismo y a lo largo de los siglos lo incorporó a la ideología dominante de Europa. Todavía hoy el adjetivo “estoico” se encuentra de vez en cuando en el habla cotidiana para significar aquello que implica fortaleza, particularmente ante la desgracia.

En dicha escuela de pensamiento, la idea de decisión ocupa un lugar preponderante. Más allá de la filosofía, tomar una decisión es a veces enfrentarse a una encrucijada cuyos caminos o son inciertos o parecen todos tener ventajas que quisiéramos para nuestra vida. Cambiar de trabajo, iniciar o terminar una relación amorosa, independizarnos, dejar una vida en apariencia satisfactoria por una alternativa que implica menos comodidades… todos estos son ejemplos de decisiones que pueden presentarse en nuestra vida y ante las cuales no siempre sabemos bien a bien qué hacer. ¿Y qué si renunciamos y no encontramos trabajo pronto? ¿No es más pesarosa la soledad en vez de una relación, aunque esta no sea satisfactoria? ¿Qué tal si me saldo de casa de mis padres pero mis ingresos no son suficientes para sostener mi vida independiente? ¿Qué hacer con esa angustia?

Según los estoicos, temer lo peor. Temer no encontrar trabajo, no tener ingresos, pasar el resto de la vida sin pareja o sin amigos, perder casa y sustento. ¿Por qué? Porque imaginar el peor escenario posible nos puede revelar dos cosas: que somos más fuertes de lo que creemos y que necesitamos menos lo que creemos para ser felices. Ese es el ideal de vida estoico, una existencia en donde tenemos la fortaleza suficiente para arrostrar sus dificultades y también la sobriedad para encontrar la felicidad en lo más esencial de la vida. Al respecto, este video de The School of Life es bastante didáctico:

 

¿Pero cuál es la brújula de los estoicos para tomar una decisión? ¿Existe alguna recomendación que, basada en esta filosofía, nos facilite resolvernos por una opción u otra?

En el blog How To Be a Stoic encontramos una entrada dedicada al “algoritmo para toma de decisiones de los estoicos”, sin duda una síntesis creativa de dicha filosofía para hacernos reflexionar sobre aquello que está implicado en una resolución de vida. 

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El diagrama comienza por la sencilla pregunta de si el dilema existencial al que nos enfrentamos está o no bajo nuestro control. Si no, no hay nada qué hacer; si en parte, hay que saber distinguir qué concierne a nuestro horizonte de decisión, si el intento o el resultado; si nos involucra por completo, la siguiente pregunta es si la decisión involucra a la virtud; si no, es en cierta forma indiferente para nuestra existencia y, si acaso el único momento de dilema es si dicha decisión entra en conflicto con la sabiduría, la justicia, la templanza o la valentía; si es una decisión que concierne de lleno a la virtud, un estoico te recomendaría tomarla para ejercer estos mismos valores.

Al final, esto último es lo más sustancioso. Ante una decisión pregúntate si tomarla requerirá de tu sabiduría, tu sentido de la justicia, tu templanza o tu valentía, o si una vez tomada serás más sabio, más justo, más ecuánime o más valiente. Si la respuesta es afirmativa, ¡toma la decisión! Probablemente después descubrirás que hacerlo valió la pena, que tus temores no eran tan terribles como lo supusiste y, lo más importante, que seguramente tu carácter es más fuerte de lo que creías.

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