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¿Están enfermas las personas que leen tabloides de celebridades?

Por: pijamasurf - 12/17/2015

Una constante revisión de las publicaciones de celebrity gossip muestra una cierta tendencia a patologizar la realidad

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Pasar mucho rato leyendo revistas de celebridades es tener poca estima por nuestro tiempo: decir que lo mejor que podemos hacer es distraernos leyendo chismes, exageraciones, escándalos y toda una retahila de envidia, deseo aspiracional y proyecciones patológicas.

Obligado por su trabajo, los últimos años el periodista Peter Sheridan ha tenido que leer revistas de celebridades todos los días; en una reseña/crítica de este tipo de información publicada en Boing Boing se pregunta qué les pasa a las personas que leen estas revistas y si acaso están enfermas. Uno podría pensar que así es, juzgando por la cantidad de enfermedades y padecimientos que se se anuncian en People, por ejemplo. Sheridan dice que en esta revista para quienes aman a las celebridades hay 23 páginas de anuncios de medicamentos para tratar el asma, migrañas, gripe, osteoporosis, hepatitis C, meningitis, cáncer, resfriados... "No es de sorprenderse que necesitan que alguien los anime con reportajes como 'Los problemas de salud de Lamar Odom", "las traiciones y las infidelidades de los Kennedy" o "aventuras de sacerdotes predadores". 

La cantidad de información inane de estas revistas llama la atención. Nos enteramos en una de ellas que "La sollozante Siri extraña a su padre", Tom Cruise, o que "La prostituta transexual de Charlie Sheen podría haber estado infectada de SIDA", así como de distracciones tales como que Elizabeth Hurley siempre lleva una bufanda y unas almendras en su bolsa, Eykah Badu es dueña de 7 mil 221 piezas de joyería de tobillos y, por supuesto, de que las estrellas son como como nosotros: compran plantas, comen sushi, llevan a sus perros a caminar e incluso tienen que cargar sus bolsas de compras.

Las descripciones de Sheridan no son ni por mucho las más radicales, y en estas publicaciones se pueden encontrar demostraciones de periodismo chatarra mucho más llamativo; lo increíble es que muestran la norma, el tipo de contenido que aparece siempre en estas revistas y aún así dominan el mercado de las publicaciones de este tipo. ¿Habría que preguntarnos entonces si no estamos todos enfermos por vivir en una sociedad cuya cultura dedica tanto tiempo a admirar a personas cuya máxima virtud es que son famosas y tienen dinero o cuerpos codiciados?

Pionera de la exploración onírica te dice cómo entregarte lúcidamente a las pesadillas

Por: pijamasurf - 12/17/2015

Mary Arnold-Forster explica cómo conocer y entender la formación de sueños y pesadillas nos permite dejar de ser rehenes de ellos, a la vez que hace posible adquirir agencia sobre la manera en que vivimos nuestras imágenes oníricas

toni frissell

Mary Arnold-Forster es una de las predecesoras desconocidas del actual boom del sueño lúcido. Nació en Inglaterra en 1861 y es sobrina del famoso novelista E. M. Forster, pero se sabe que probablemente participó como espía en la Primera Guerra Mundial, donde lucharon sus hijos. 20 años después de Freud, a los 60 años de edad, Arnold-Forster publica su obra magna, Studies in dreams, donde más que proponer un nuevo método para interpretar los sueños enfatiza la importancia de relacionarnos de manera central y abierta con aquello a lo que más tememos: nuestras pesadillas.

Atacada por incesantes imágenes nocturnas de conspiradores y crímenes de guerra (a menudo portando las infames máscaras antigas que dan su color especial a la Europa de principios del siglo XX), Mary decide que ya no quiere despertar sudando y gritando en medio de la noche, y comienza a explorar las posibilidades de un pequeño mantra: "Esto sólo es un sueño; si despiertas se acabará, y todo estará bien otra vez".

Investigaciones más recientes indican que la repetición de mantras es uno de los mejores ejercicios para alcanzar la lucidez tanto en la vigilia como en el sueño, pues el sujeto aprende a relacionarse con las palabras que integran la frase repetida como si fueran un amuleto. Recordemos el ejercicio de verificación de realidad que hacen los personajes de la película Inception para saber si están despiertos o dormidos: dar vueltas a un pequeño trompo, al igual que repetir un mantra o prender y apagar una luz eléctrica, nos hacen fijarnos en la naturaleza de la realidad, en el presente, a la vez que revelan de manera práctica que los sueños y la vigilia pueden ser intervenidos por súbitos actos de conciencia. 

[caption id="attachment_104098" align="alignright" width="300"]Little Nemo Little Nemo[/caption]

En otras palabras, no sólo no estamos a merced de nuestros sueños sino que desconocer la naturaleza de los mismos nos hace propensos a otro tipo de perturbaciones en la realidad de la vigilia, como la ansiedad y el miedo.

En vez de huir de las pesadillas que la aquejaban (el peligro muy real de que sus hijos fueran asesinados en el frente de batalla) Mary decidió entregarse a ellas, pues finalmente las pesadillas participan de la naturaleza del sueño, y esta a su vez de la naturaleza de la conciencia, de la cual no podemos escapar mientras estemos vivos. Este ejercicio le permitió relacionarse de otra manera con sus miedos: "Todo el miedo se había ido; la cómoda sensación de gran heroísmo, disfrutada por entero solamente por aquellos que se sienten seguros, era mía".

Gracias a este movimiento decisivo, Arnold-Forster comenzó a elaborar fascinantes teorías acerca de cómo la memoria a corto y largo plazo termina reflejándose de manera desfasada (cronológica y simbólicamente) en nuestros sueños, y sus descubrimientos son aprovechados por investigadores del sueño, científicos y amateurs:

El elaborado proceso de construcción del sueño se parece mucho al proceso que lleva a cabo la mente durante el día cuando las imágenes pasan rápidamente a través suyo, y una asociación lleva a otra. Sólo durante la noche la imaginación no se encuentra restringida por la disciplina que impide al vagabundeo de nuestras ideas seguir con avidez la pista aleatoria de cada pensamiento aleatorio y sugerencia.

Studies in dreams se presenta, así, como una guía para el viaje en sueños, extrapolando la experiencia de nuestra conciencia a un plano onírico donde todo aparece desfasado o desdibujado mientras no adquirimos lucidez. Una de las habilidades más asociadas al sueño lúcido (y también buscada con más ahínco) es la de volar. Mary también tenía una notoria afición por la ingravidez onírica, y por momentos su libro parece también un ensayo sobre técnicas de vuelo para soñadores:

Luego de pensar mucho tiempo acerca de volar por encima de árboles y edificios, descubrí que estaba adquiriendo el poder de elevarme a esas alturas con cada vez menor dificultad (...) Al hacer un poco de presión o saltar con mis pies me levanté del suelo. Una ligera brazada de mis manos aumenta la velocidad del vuelo, y se utiliza ya sea para ayudarme a alcanzar mayor altura, o bien con el propósito de maniobrar, especialmente a través de lugares estrechos, como a través de puertas o ventanas.

Sin importar si nos interesa dejar atrás las pesadillas o aprender el arte del vuelo onírico, leer a Mary Arnold-Forster es una invitación para explorar con más recursos y herramientas prácticas el universo nocturno que cada uno de nosotros habita durante 1/3 de nuestras vidas: el teatro que comienza a desplegarse en toda su vivacidad cuando cerramos los ojos al irnos a dormir.