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El absurdo y fascinante poema de Lewis Carroll que seguramente no conoces

Por: pijamasurf - 12/24/2015

Escrito en 1874, narra las aventuras de 10 personajes inexistentes en busca de un animal legendario, el Snark

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"The Hunting of the Snark, an Agony in Ten Fits" ("La caza del Snark, agonía en ocho estrofas") es un poema largo escrito por Lewis Carroll en 1874 y publicado en 1876 por Macmillan Publishers. Se trata de la narración humorística de un viaje protagonizado por personajes irreales que viven peripecias ilógicas y disparatadas mientras buscan a un animal fantástico para capturarlo. La primera edición tenía ilustraciones de Henry Holiday, con quien Lewis trabajó durante un tiempo para crear los dibujos que acompañarían al poema y su portada.

Esta pieza, que comparte los nombres de algunos personajes con el poema "Jabberwocky" (contenido en Alicia a través del espejo), tuvo un gran éxito comercial; fue reimpreso 17 veces entre 1876 y 1908. "The Hunting of the Snark" también hace uso de algunas crasis —palabras que nacen de la unión artificial de otras dos— que el escritor ya había utilizado en obras anteriores, como por ejemplo: outgrabe, frumious, uffish, bandersnatch y jubjub, entre otras; los dos últimos términos nombran animales fantásticos que habitan en obras previas de Carroll. 

Dedicada a los niños más queridos por Carroll, esta muestra de lírica sinsentido narra el viaje en busca de la criatura llamada Snark de 10 personajes inexistentes, cuyos nombres empiezan con la letra b: Boots (“botas”), Bellman (“botones”), Bonnet Maker (“sombrerero”), Barrister (“abogado”), Broker (“corredor de bolsa”), Billiard-Maker (“encargado de un salón de billar”), Banker (“banquero”), Butcher (“carnicero”), Baker (“panadero”) y Beaver (“castor”). Guiados por un mapa en blanco, estos seres cruzan el océano para llegar a una isla llena peñascos y abismos, habitada por animales fantásticos.

Durante la cómica travesía, narrada en versos pareados, los viajeros tienen toda clase de incidentes, como desapariciones misteriosas, sueños incoherentes y encuentros fantásticos. Al final es Baker quien encuentra al Snark, pero cuando éste avisa a sus compañeros y todos llegan hasta el lugar donde se encuentra, el personaje desaparece repentinamente, al igual que el misterioso animal —descrito en el poema como un ser ambicioso que, si lo comes, tiene un gusto magro pero crujiente, al que le gusta dormir hasta tarde, desayuna a las 5 de la tarde y es lento para hacer bromas. Según el poeta, algunos Snarks tienen plumas y muerden; otros tienen bigotes y rasguñan.

Carroll solía afirmar que no sabía el significado de su poema, pero en una carta aceptó que se trataba de una alegoría sobre la búsqueda de la felicidad. Algunos críticos han encontrado en este poema un símbolo de la ansiedad existencial, un reflejo de la sexualidad reprimida del escritor, una alegoría de la tuberculosis (pues, mientras escribía el poema, Carroll cuidó durante 6 semanas a su sobrino y ahijado que luchaba contra esta enfermedad) o una burla del caso Tichborne, juicio legal que llamó la atención de la Inglaterra victoriana en las décadas de 1860 y 1870 y que terminó en el encarcelamiento por fraude de un hombre que clamaba ser el heredero del Barón de Tichborne.

"The Hunting of the Snark", que ha inspirado óperas, obras de teatro y piezas musicales, podría recordarnos a la persecución y búsqueda de los marineros en la famosa novela de Herman Melville, Moby Dick y, por supuesto, a la fiesta del té del sombrerero loco y los disparatados discursos del gato de Cheshire en Alicia en el país de las maravillas. A pesar de que algunos críticos afirmaron en su momento que este poema reflejaba la decadencia del autor, esta narración trata de un viaje que puede hablarnos de algunas búsquedas de la vida misma, aquello que persigues durante mucho tiempo y se desvanece en el momento en que lo encuentras.

El futuro de las dietas y la prevención de diabetes en un algoritmo

Por: pijamasurf - 12/24/2015

El algoritmo no sólo prescribe ensaladas o alimentos "sanos" sino también chocolate o alcohol, por ejemplo, tomando en cuenta la respuesta en la elevación de los niveles de azúcar en la sangre de cada organismo

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Cada organismo y cada metabolismo reacciona diferente incluso a los mismos tipos de comida: las dietas basadas en conteos de calorías pueden ayudar a conseguir tu peso ideal, pero factores como la genética o la microbiota (las bacterias intestinales) pueden hacer que una dieta que funciona para alguien no sirva para otra persona.

Es por eso que Eran Elinav y Eran Segal, del Weizmann Institute of Science, crearon un algoritmo que toma en cuenta las variaciones individuales de las personas y su respuesta a las dietas. Utilizando información de 800 voluntarios, el algoritmo fue capaz de predecir con un grado casi perfecto de precisión la respuesta de los niveles de azúcar en la sangre que cada participante tendría según la dieta que el algoritmo prescribiera.

Cada persona comenzaba llenando un formulario con información sobre su historial médico y hábitos alimenticios, además de una muestra fecal a partir de la cual los investigadores analizaron la microbiota intestinal. Después, los voluntarios utilizaron monitores cutáneos que medían el nivel de azúcar en la sangre, además de una app en donde cada uno anotaba sus patrones de ejercicio, sueño, eventos estresantes y cada comida ingerida de manera meticulosa, de ser posible, con cada ingrediente.

De este informe los investigadores extrajeron unos 137 factores capaces de predecir el impacto en los niveles de azúcar según la alimentación, tomando en cuenta las características personales de cada participante. Cuando el algoritmo fue probado en 100 individuos distintos, la predicción del aumento en los niveles de azúcar era coherente con los datos recabados previamente.

A pesar de que el algoritmo sigue desarrollándose, los investigadores creen que en el transcurso de 1 año será capaz de ayudar a mejorar la salud de personas con antecedentes de diabetes tipo 2, para lo cual cuentan ya con una lista de espera de casi 4 mil voluntarios. Cabe mencionar que los participantes no recibieron pago alguno por su colaboración, salvo la esperanza de conseguir una dieta hecha específicamente para cada uno de ellos.