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Conmovedora imagen de una madre y su hijo dentro una máquina de resonancia magnética

Por: pijamasurf - 12/12/2015

La imagen fue producida utilizando herramientas de investigación científica con fines estéticos, lo que crea la sutil tensión de una de las escenas humanas más primordiales

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La iconografía de muchas culturas y religiones del mundo tiene, entre sus representaciones más frecuentes, imágenes de madres e hijos que evocan diferentes tipos de emociones e identificaciones sociales. La Virgen con el Niño en brazos conforma todo un tópico de la pintura renacentista europea, pero también las diosas de la fertilidad en Mesoamérica pueden verse llevando en brazos a uno o varios de sus pequeños retoños. Con el fin de revitalizar y "volver nueva una vieja imagen", la neuróloga Rebecca Saxe produjo un retrato de ella y su hijo utilizando un escáner de resonancia magnética.

Saxe equipara la inmovilidad que se requiere para tomar una placa de este tipo a aquella que se necesitaba hace más de 100 años para hacer el daguerrotipo de una persona, pues el movimiento de los sujetos del retrato apenas unos centímetros sería suficiente para arruinar la nitidez de la imagen, que tarda varios minutos en realizarse.

Fuera de las diferencias específicas entre el cerebro adulto y el infantil (el segundo, más pequeño, en plena fase de desarrollo), es decir, más allá de las consideraciones científicas, resulta bello ver el beso congelado de la madre en la frente del hijo en esta placa monocromática. En realidad el fin de Saxe no era otro que el de producir esta imagen simplemente para poder observarla, a la vez que notar de qué forma "las dos figuras, con su ropa y cabello y rostro invisibles, se vuelven universales, y podrían ser cualquier madre e hijo humanos, en cualquier momento o lugar de la historia".

Puedes leer la descripción de la doctora Saxe en la página de Smithsonian Magazine.

4 estrategias para recordar TODO lo que aprendes

Por: pijamasurf - 12/12/2015

¿Es posible modificar el azar con que parece trabajar la memoria para conducirla más según nuestra voluntad?
[caption id="" align="aligncenter" width="500"] Imagen: TED-Ed[/caption]

 

La memoria es una cualidad misteriosa. Por mucho tiempo se creyó que era una suerte de archivo adonde se almacenaba si no todo lo que vivimos sí una parte de ello, eso que justamente es memorable por significativo, aunque muchas veces azaroso. Y esa, de hecho, es una contrariedad, pues a veces quisiéramos que la memoria no fuera tan caprichosa y obedeciera un poco más a nuestra voluntad, que recordáramos aquello que de verdad queremos recordar y quizá menos aquello que se encuentra en nuestra mente y a lo cual no le encontramos mayor utilidad.

Con todo, sí hay formas de reconducir dicha capacidad y enfocarla hacia aquello que necesitas recordar.

A continuación te compartimos 4 recomendaciones para reforzar dicha voluntad sobre tu memoria y, quizá, poder recordar todo lo que aprendes o buscas volver memorable.

 

Oblígate a recordar

Sí, puede ser que esto suene poco atractivo, pero si quieres recordar algo, eso no va a suceder mágicamente: tienes que hacer un esfuerzo al respecto. Empieza por hacer consciente que hay algo que estás aprendiendo y que quieres recordar.

 

Si parece fácil, ¡cuidado!

Tal vez ye haya pasado que estudias o lees y de pronto todo parece muy fácil. Hacer eso puede ser una forma de subestimar lo que estás aprendiendo y, por eso mismo, perderá importancia para tu memoria.

 

Relaciona

Establecer vínculos entre lo que ya sabes y lo que estás aprendiendo es una de las estrategias más efectivas para fijar algo en la memoria. El funcionamiento de una autoclave (e incluso su nombre) puede ser más asequible si, por ejemplo, la asocias con una olla exprés común y corriente; igualmente un concepto teórico complejo puede ser más sencillo de aprender si encuentras la expresión cotidiana en donde ocurre.

 

Reflexiona siempre

De acuerdo con un estudio realizado por la Harvard Business School, un período de al menos 15 minutos al final del día para reflexionar sobre lo hecho en el trabajo mejora el rendimiento de un empleado hasta en un 23%. Francesca Gino, una de las responsables del estudio, asegura que “cuando la gente tiene la oportunidad de reflexionar experimentan un boost en su propia eficacia: se sienten más confiados de que pueden conseguir cosas y, como resultado de esto, se esfuerzan más en lo que hacen y aprenden”. Como publicamos hace poco, reconocer tus progresos es una de las mejores formas de incorporar a tu vida aquello que aprendes.