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Así son los hábitos y costumbres de los vampiros de la vida real

Por: pijamasurf - 12/11/2015

Los vampiros son muy reales y están entre nosotros, aunque para conocerlos hay que olvidar previamente todo lo que la cultura popular dice sobre ellos y sus hábitos
imagen: popmatters.com

imagen: popmatters.com

 

Fuera de las películas y libros dedicados al tema, los vampiros son una curiosidad histórica que sobrevive en leyendas y mitos alrededor del mundo; tal vez desde la salida de la saga Crepúsculo, el tema llegó al hartazgo al diluirse en cuanto a su encanto por la noche y los arquetipos demónicos que lo pueblan; pero los vampiros reales (o la gente que reivindica y se identifica con un estilo de vida "vampírico") viven en ciudades de todo el mundo y forman un interesante campo de estudio sociológico.

John Edgar Browning, etnógrafo del Instituto de Tecnología de Georgia, ha dedicado los últimos 5 años a estudiar a las comunidades de vampiros que viven en Nueva Orleáns y Buffalo. Contrario a los prejuicios populares y expectativas derivadas de la industria del espectáculo, estos vampiros no duermen en ataúdes ni se aterran con imágenes religiosas cristianas (de hecho, muchos se identifican como ateos o politeístas), aunque sí viven una vida mayormente nocturna e incluso algunos de ellos se realizan cirugías para afilarse los dientes y, más que el atuendo, los identifica una necesidad común de incluir en su dieta la sangre humana (o en algunos casos, "la energía").

Sin participar en rituales de magia negra ni transformarse en murciélagos, los autoidentificados como vampiros aceptan en sí mismos una urgencia casi biológica por alimentarse de sangre para sentirse saludables. Más que luchar contra dicha necesidad, el hambre los ha motivado a organizarse y reclutar "donadores" en un ambiente de higiene y camaradería. A pesar de esto, las comunidades vampíricas pueden coexistir geográficamente muy cerca unas de otras y ni siquiera darse por enteradas.

Pero como descubrió Browning, el hecho de que sean difíciles de encontrar no quiere decir que no estén ahí. El investigador estima que solamente en Nueva Orléans viven alrededor de 60 vampiros de entre 18 y 50 años de edad con igual representación de género, y su principal actividad comunitaria es la ingesta ritual de sangre. Según el estudio de Browning, los participantes indicaron que la sangre tiene un sabor "metálico, o 'cobrizo', lo que puede estar influido por la fisiología del donador", o incluso por su nivel de hidratación.

Por su parte, los vampiros energéticos se alimentan de la energía de otros utilizando lo que Browning identifica como métodos tántricos, por ejemplo encuentros eróticos o sexuales, pero también hay casos de vampiros que afirman alimentarse mediante emociones o viajes astrales. Fuera de eso, los vampiros reales "son ciudadanos bastante competentes y generalmente 'normales'. Realizan rituales de compartir sangre de manera segura y únicamente con donadores voluntarios y se hacen regularmente exámenes médicos que rara vez (si acaso) indican complicaciones a causa de sus hábitos alimenticios".

La conclusión de Browning es que los vampiros son una comunidad más que una subcultura pero que, como una subcultura, sus miembros reivindican valores subversivos ligados al instinto y la celebración de lo que la sociedad mainstream ve como negativo. De esta forma, "la figura desafiante del vampiro adquiere un sentido de poder emanado de sí mismo. Identifican a otros con una necesidad similar y han producido una comunidad a partir de dicha necesidad".

4 estrategias para recordar TODO lo que aprendes

Por: pijamasurf - 12/11/2015

¿Es posible modificar el azar con que parece trabajar la memoria para conducirla más según nuestra voluntad?
[caption id="" align="aligncenter" width="500"] Imagen: TED-Ed[/caption]

 

La memoria es una cualidad misteriosa. Por mucho tiempo se creyó que era una suerte de archivo adonde se almacenaba si no todo lo que vivimos sí una parte de ello, eso que justamente es memorable por significativo, aunque muchas veces azaroso. Y esa, de hecho, es una contrariedad, pues a veces quisiéramos que la memoria no fuera tan caprichosa y obedeciera un poco más a nuestra voluntad, que recordáramos aquello que de verdad queremos recordar y quizá menos aquello que se encuentra en nuestra mente y a lo cual no le encontramos mayor utilidad.

Con todo, sí hay formas de reconducir dicha capacidad y enfocarla hacia aquello que necesitas recordar.

A continuación te compartimos 4 recomendaciones para reforzar dicha voluntad sobre tu memoria y, quizá, poder recordar todo lo que aprendes o buscas volver memorable.

 

Oblígate a recordar

Sí, puede ser que esto suene poco atractivo, pero si quieres recordar algo, eso no va a suceder mágicamente: tienes que hacer un esfuerzo al respecto. Empieza por hacer consciente que hay algo que estás aprendiendo y que quieres recordar.

 

Si parece fácil, ¡cuidado!

Tal vez ye haya pasado que estudias o lees y de pronto todo parece muy fácil. Hacer eso puede ser una forma de subestimar lo que estás aprendiendo y, por eso mismo, perderá importancia para tu memoria.

 

Relaciona

Establecer vínculos entre lo que ya sabes y lo que estás aprendiendo es una de las estrategias más efectivas para fijar algo en la memoria. El funcionamiento de una autoclave (e incluso su nombre) puede ser más asequible si, por ejemplo, la asocias con una olla exprés común y corriente; igualmente un concepto teórico complejo puede ser más sencillo de aprender si encuentras la expresión cotidiana en donde ocurre.

 

Reflexiona siempre

De acuerdo con un estudio realizado por la Harvard Business School, un período de al menos 15 minutos al final del día para reflexionar sobre lo hecho en el trabajo mejora el rendimiento de un empleado hasta en un 23%. Francesca Gino, una de las responsables del estudio, asegura que “cuando la gente tiene la oportunidad de reflexionar experimentan un boost en su propia eficacia: se sienten más confiados de que pueden conseguir cosas y, como resultado de esto, se esfuerzan más en lo que hacen y aprenden”. Como publicamos hace poco, reconocer tus progresos es una de las mejores formas de incorporar a tu vida aquello que aprendes.