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¿Es la mente la que hace del mundo un cielo o un infierno? Desde "El paraíso perdido" de Milton hasta el carnaval de reflejos de Arcade Fire con un tamiz budista
terrance lindall

Terrance Lindall, "Paradise Lost"

Examinemos los avatares de una frase que parece decirnos que es la mente la que tiñe las cosas, siendo capaz de transformar los fenómenos y dotarlos de un aspecto cualitativo con una potencia ilimitada, de tal forma que la naturaleza de las cosas parece ser idéntica a la naturaleza de la mente.

Una famosa expresión de esta idea proviene del primer libro de El paraíso perdido, donde Milton expresa a través del ángel caído:

The mind is its own place, and in itself 

Can make a Heaven of Hell, a Hell of Heaven.

[La mente es su propio lugar, y puede en sí misma

hacer un cielo del infierno,  y un infierno del cielo].

Podemos leer esto como una perspicaz apreciación de la naturaleza de la mente, o como una muestra de la arrogancia (o ignorancia) de Satán que en el infierno elige reinar, lo que considera superior que servir en el cielo. Su propia potencia mental, que toma de la divinidad, le permitirá emular a Dios en su reino caído (pero esto tal vez es sólo una impronta de la mente inferior: el ego). Abrimos aquí una caja de Pandora filosófica con miles de vertientes que son inabarcables para este breve comentario. (Como, por ejemplo, ¿puede el espacio que conjura la mente para sí existir como un espacio exterior disponible para otros, o en otras palabras, podemos habitar no sólo en la mente de Dios, sino en la mente de Satán o de alguna otra entidad?). Lo que es indudable es que en su experiencia interna, en su propio reino, la mente puede hacer infiernos y cielos según el tono y el carácter de su pensamiento.

Cotejemos lo anterior con la letra de "Here Comes the Night Time" de Arcade Fire, de su extraordinario álbum órfico Reflektor, una pieza carnavalesca de la cual tal vez se pueda decir lo que dijo Blake de Milton, que era "secretamente del partido del Diablo". En esta canción tenemos este mismo insight de una psicodependencia  en la originación del cielo o el infierno:

Now the preachers they talk

Up on the satellite

If you're looking for Hell, just try looking inside

[Ahora los predicadores hablan

En en el satélite

Si estás buscando el infierno, sólo trata de ver en tu interior]

...

When you look in the sky, just try looking inside

God knows what you might find

When you look in the sky, just try looking inside

[Cuando ves el cielo, sólo trata de ver en tu interior

Dios sabe lo que encontrarás

Cuando ves el cielo, sólo trata de ver en tu interior]

Existe cierta ambigüedad en la letra, pero no es muy rebuscado pensar que se comunica la misma idea: el cielo o el infierno son experiencias interiores. En este caso no se menciona el proceso psicológico de la mente como algo que puntualmente determina cuál de estos polos aparece. Sin embargo, al menos se afirma que el cielo y el infierno existen en el interior, en el acto reflexivo, porque ver hacia el cielo es lo mismo que ver adentro y lo que se busca afuera o arriba también está adentro. Se sugiere que es el interior, lo que es la fuente, y el espacio mismo del cielo o el infierno que pueden ser el uno o el otro. Rilke escribió: "¿qué es la interioridad sino cielo intensificado?". Esta interioridad también podría ser infierno intensificado, parafraseando a Ramón de Campoamor, según el cristal desde donde se mire. 

Antes que Milton, Shakespeare puso en boca de Hamlet la siguiente frase: "no hay nada bueno o malo, sino que es el pensamiento quien lo hace así". Esto nos puede llevar a un agnosticismo radical en el que la realidad se vuelve una espuma mental coloreada por el cariz particular que el pensador dirige al fenómeno. Pero esto no necesariamente anula la existencia de la realidad. En el budismo se encuentra el concepto de pratītyasamutpāda, el cual indica que en el universo cada cosa depende de otra y así hasta el infinito, como un collar de perlas en el que cada perla refleja los reflejos de todas las otras perlas, de tal forma que ninguna tiene una realidad independiente. Uno puede leer esto como un nihilismo radical, pero también, como sugiere una de las interpretaciones clásicas, desde la perspectiva de que todos los fenómenos y todas las cosas están vacíos. Esta es la realidad: el vacío (sunyata), un vacío que es equivalente también a la mente misma (y al nirvana), y que es descrito como radiante: la aparición pura de las cosas, el devenir, paradójicamente plenipotente, que puede ser todas las cosas y de hecho es todas las cosas, puesto que no hay otra sustancia que la mente misma. Lo propio del  vacío y de la mente es la posibilidad de ser, que todo puede aparecer de sí. La mente es como el cielo puro y despejado, que sin embargo se puede llenar de todo tipo de de demonios y tormentas.

La frase de Milton dice que la mente es "su propio lugar" pero quizás podríamos decir que la mente es en sí todo lugar, el espacio mismo donde se manifiestan todos los fenómenos, cielo o infierno, en el perpetuo oscilar conceptual. Ambas frases, la de Milton y la de Arcade Fire nos sugieren que no hay verdadera división entre lo interior y lo exterior, es decir entre la mente y el espacio. ¿Y es que acaso no hay unidad entre la mente y el espacio, que son ambos los grandes contenedores de todas las cosas, la arena donde todo espectáculo sucede? ¿Por qué no pensar que son uno y lo mismo? Y, entonces quizás, si nos seguimos, también que el contenido y el contenedor son lo mismo. Esta idea la expresa mejor de lo que puedo ensayar el poema "Sobre creer en la mente", de Seng Ts'an, incluido en la antología Escrituras budistas de Edward Conze. Traduzco sólo algunos fragmentos:

El objeto es un objeto para el sujeto,

el sujeto es un sujeto para el objeto;

date cuenta que la relatividad de los dos

descansa al final en un único vacío.

 

En un único vacío los dos no se pueden distinguir,

y cada uno contiene en sí mismo las 10 mil cosas;

cuando no se discrimina entre esto y lo otro,

¿cómo puede surgir una perspectiva prejuiciosa?

...

Mientras en el Dharma no existe la individuación.

Algunos ignorantemente se adhieren a los objetos particulares.

es su propia mente la que crea ilusiones,

¿no es esta la más grande de las autocontradicciones?

...

Lo que es es lo mismo que lo que no es,

lo que no es es lo mismo que lo que es;

donde este estado de las cosas no logra obtenerse,

ahí no hay que demorarse.

 

Uno en Todo,

Todo en Todo--

si tan sólo esto se entiende

ya no te preocupas por no ser perfecto.

 

Cuando la Mente y cada mente que cree no están divididas,

e indivisas están cada mente que cree y la Mente;

aquí es donde las palabras ya no pueden ir;

porque no es el pasado, presente o futuro.

 

Twitter del autor: @alepholo

Rutinas diarias de genios creativos (INFOGRÁFICO)

Arte

Por: pijamasurf - 12/05/2015

¿Cómo administraba su tiempo y energía gente como Milton, Balzac, Voltaire, Le Corbusier, Nabokov, Kafka o Kant?

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La posibilidad de que existan fórmulas para abrazar la genialidad o la brillantez creativa es una presunción contradictoria. De alguna forma estas cualidades están asociadas con la libertad y la autenticidad del ser (y quizá también con la disciplina, pero esa es otra historia). Sin embargo, no deja de ser interesante, incluso didáctico, conocer cómo administraban su vida cotidiana figuras de la talla de Milton, Balzac, Voltaire, Le Corbusier, Nabokov, Kafka o Kant.

El flujo individual, es decir nuestro camino de vida, está obviamente asociado con las decisiones que vamos tomando a lo largo de nuestra existencia. Y entre éstas la forma en la que decidimos usar nuestro tiempo, es decir cómo repartimos de manera habitual nuestro tiempo y energía entre los distintos rubros de nuestra vida, representa una decisión determinante para los resultados que obtenemos. Basta recordar el popular adagio que reza "el hábito hace al monje" para dimensionar o reflexionar sobre la importancia de nuestras rutinas cotidianas, las cuáles a fin de cuentas van dando forma a nuestra existencia. 

Ahora, si bien, como mencionamos ya, el genio es íntimo amigo de la libertad del ser, utilizar esa libertad para configurar un ritual creativo propio y consistente parece, aunque paradójicamente, una de las mejores maneras de ejercerla. En este sentido, Flaubert advertía: "sé regular y ordenado en tu vida, para que así puedas ser violento y original en tu obra".

Por su parte, Murakami es bien conocido por mantener una estricta rutina, que incluye despertarse a las 4 de la mañana y escribir diariamente durante 9 horas ininterrumpidas:

La repetición en sí se torna un aspecto decisivo; es una forma de hipnotizarte. Yo me hipnotizo a mí mismo para alcanzar un estado mental más profundo. Pero mantener tal repetición durante un período largo –entre 6 y 12 meses– requiere de una gran fortaleza física y mental. Por eso escribir una novela larga es como un entrenamiento de supervivencia. La fortaleza física es tan necesaria como la sensibilidad artística.

A continuación te compartimos un infográfico que ilustra la rutina diaria de 26 genios creativos, entre ellos varios escritores, algunos filósofos, pintores, arquitectos, músicos e incluso un hombre de ciencia (Charles Darwin). Esta memorable pieza creada por el sitio podio.com, además de permitirnos sumergirnos en estimulante data (que al presentarse de forma comparativa se vuelve aún más útil e interesante), también nos sugiere un par de lecciones o recordatorios, mismos que mencionamos:

1) No existen fórmulas para la genialidad, algo que comprobamos al observar que cada una de estas 26 figuras tenía su propia rutina.

2) La constancia o la consistencia como un vehículo fundamental para la labor creativa que aspira a coquetear con la brillantez.  


* Haz clic en la imagen para navegar una versión interactiva del infográfico