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The Machine: diseñando una nueva revolución industrial

Por: pijamasurf - 11/09/2015

“El diseño puede cambiar el mundo” es la premisa clave en esta exhibición que reúne ingenio, belleza y conocimiento

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Si la revolución industrial fue hecha por ingenieros, ahora son los diseñadores los que parecen encabezar las transformaciones de nuestro tiempo. Esta es la reflexión a la que invita The Machine, exposición que pone de manifiesto el espíritu de código abierto en todo que estos profesionales tienen pensado como motivo de la próxima gran revolución —que probablemente ya está en curso.

Los diseñadores han generando sus herramientas, máquinas y conocimiento, y se han apropiado de muchos medios existentes, dando como resultado significativos avances que ponen en perspectiva una opción alterna a la producción en masa y la cultura predominante de consumo.

The Machine tiene lugar en una vieja mina de carbón en Genk, Bélgica, una importante sección industrial de Flandes. Entre viejas maquinarias de trabajo donde alguna vez hubo intensa actividad, el proyecto dialoga con las piezas de ese vivo pasado productivo. Piezas como All I want to do is make some money (Lo único que quiero hacer es algo de dinero), de Juan Montero Valdés, son una muestra del potencial que tenemos en casa, donde es posible producir dinero sólo utilizando aparatos domésticos y materiales accesibles. Esta pieza es parte de una serie del mismo creador que lleva por nombre Hackeando la esperanza, donde los aparatos de uso cotidiano adoptan una segunda función o una nueva vida. El espíritu de reciclaje y del “hágalo usted mismo” es la médula de la serie. 

El estudio Mischer'Traxler expone una pieza inspiradora en la que una máquina modela una vasija cuando es observada así sea sólo por un espectador; si son más los que miran, entonces el material se vuelve más oscuro. El diseño final del jarrón se convierte en una invitación a reflexionar sobre la atención que debe tener el consumidor en cuanto a la producción de los bienes y servicios. 

Un extenso trabajo de divulgación acompaña a The Machine. Varios talleres de capacitación se imparten con la intención de generar conciencia y de cimentar las bases de esta revolución tecnológica. Ahí los diseñadores demuestran que la producción no está desconectada del consumo y que haciendo transparente la primera no se afecta nada, que ambos deberían ser ejercicios conscientes, reflexivos y naturales, en los cuales el ambiente no reciba el impacto de los caprichos modernos.

Introducción al yoga de los sueños

Por: pijamasurf - 11/09/2015

¿Puedes navegar por el puente invisible entre los sueños y el despertar, entre los secretos de Oriente y Occidente?

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En los últimos años, de la mano de películas como Waking Life o Inception, los sueños lúcidos se han popularizado, sobre todo bajo la premisa de ser un vehículo para “hackear la realidad”. Sin embargo, controlar y explorar conscientemente los sueños es una disciplina milenaria. En el Tíbet, por ejemplo, el yoga de los sueños se ha practicado durante siglos y se concibe como una herramienta que favorece el despertar de la ilusión mundana.

Entre los pioneros de esta disciplina que han construido puentes entre tradiciones orientales o tradiciones esotéricas (como ocurre con Carlos Castaneda) podemos citar a Charlie Morley, quien fue formado en la tradición del budismo tibetano y recibió la autorización de su maestro Lama Yeshe Losal Rinpoche para enseñar este yoga onírco en Occidente.

En años recientes se han desarrollado numerosas técnicas para cobrar conciencia durante el sueño (de que se está soñado) y así poder maniobrar el flujo onírico, desde la famosa máxima de Castaneda de observarse las manos dentro de un sueño como detonador, hasta aparatos que emiten una señal al cerebro en los momentos de  movimientos oculares rápidos (REM en inglés). El acercamiento de Morley es más integral: busca desarrollar un estado meditativo de alerta en el presente (mindfulness) para salvar la brecha entre distintos estados de conciencia (se dice que los monjes tibetanos más avezados no pierden la conciencia al momento de dormirse). 

Morley señala que los sueños lúcidos no se tratan solamente de vivir supremas fantasías –como la multicitada de tener sexo con supermodelos volando en el cosmos— sino de una consolidación de un estado sutil de conciencia. “Dentro del budismo tibetano el sueño es visto como un ‘sueño dentro de un sueño’ porque el mundo de la vigilia es la ilusión compartida principal". La razón por la que entrenamos los sueños lúcidos es para algún día poder hacer lúcido este sueño compartido del mundo de la vigilia.

A fin de cuentas la meta es fusionar el mundo de la vigilia con el mundo de los sueños en un continuum indiviso, unidad perceptual desde un centro, como un ojo que lo ve todo y que nunca parpadea.