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¿Tatuajes o dibujos a lápiz?

Por: pijamasurf - 11/05/2015

La tatuadora canadiense Nomi Chi diseña sorprendentes tatuajes que emulan dibujos a lápiz sobre la piel de sus clientes

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Los tatuajes de Nomi Chi parecen dibujos a lápiz sobre hojas que son piel. La artista tatuadora de Vancouver logra esto a través de un estilo que ha vuelto propio, un estilo tipo bocetos: líneas guía y formas utilizadas para componer dibujos “técnicos” son parte de los diseños de sus tatuajes.  

En lugar de cuadernos de bocetos, espaldas, brazos o cualquier otra parte del cuerpo para albergar estos sorprendentes diseños.

"Mi interés por el arte visual fue estimulado por la animación, por lo que capturar el movimiento es importante para mí", dijo Chi para  Brown Paper Bag. "También me esfuerzo por implicar una especie de inmediatez en mi mis tatuajes, así que hay mucha improvisación. Se mantiene el proceso fresco y divertido para mí".

Aquí puedes ver el Instagram de la artista y tatuadora canadiense. 

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The Machine: diseñando una nueva revolución industrial

Por: pijamasurf - 11/05/2015

“El diseño puede cambiar el mundo” es la premisa clave en esta exhibición que reúne ingenio, belleza y conocimiento

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Si la revolución industrial fue hecha por ingenieros, ahora son los diseñadores los que parecen encabezar las transformaciones de nuestro tiempo. Esta es la reflexión a la que invita The Machine, exposición que pone de manifiesto el espíritu de código abierto en todo que estos profesionales tienen pensado como motivo de la próxima gran revolución —que probablemente ya está en curso.

Los diseñadores han generando sus herramientas, máquinas y conocimiento, y se han apropiado de muchos medios existentes, dando como resultado significativos avances que ponen en perspectiva una opción alterna a la producción en masa y la cultura predominante de consumo.

The Machine tiene lugar en una vieja mina de carbón en Genk, Bélgica, una importante sección industrial de Flandes. Entre viejas maquinarias de trabajo donde alguna vez hubo intensa actividad, el proyecto dialoga con las piezas de ese vivo pasado productivo. Piezas como All I want to do is make some money (Lo único que quiero hacer es algo de dinero), de Juan Montero Valdés, son una muestra del potencial que tenemos en casa, donde es posible producir dinero sólo utilizando aparatos domésticos y materiales accesibles. Esta pieza es parte de una serie del mismo creador que lleva por nombre Hackeando la esperanza, donde los aparatos de uso cotidiano adoptan una segunda función o una nueva vida. El espíritu de reciclaje y del “hágalo usted mismo” es la médula de la serie. 

El estudio Mischer'Traxler expone una pieza inspiradora en la que una máquina modela una vasija cuando es observada así sea sólo por un espectador; si son más los que miran, entonces el material se vuelve más oscuro. El diseño final del jarrón se convierte en una invitación a reflexionar sobre la atención que debe tener el consumidor en cuanto a la producción de los bienes y servicios. 

Un extenso trabajo de divulgación acompaña a The Machine. Varios talleres de capacitación se imparten con la intención de generar conciencia y de cimentar las bases de esta revolución tecnológica. Ahí los diseñadores demuestran que la producción no está desconectada del consumo y que haciendo transparente la primera no se afecta nada, que ambos deberían ser ejercicios conscientes, reflexivos y naturales, en los cuales el ambiente no reciba el impacto de los caprichos modernos.