*

X

Sobre ampliar nuestro vocabulario de olores y las ventajas evolutivas que conlleva

Por: pijamasurf - 11/20/2015

Las percepciones sensoriales nos ayudan a entender el mundo pero, si predominan las ideas visuales sobre las auditivas y las olfativas, ¿no estaremos perdiendo una gran cantidad de información relevante, que simplemente no sabemos interpretar?
Gato osuno negro, cuyo aroma es similar al de las palomitas.

Gato osuno negro, cuyo aroma es similar al de las palomitas de maíz

Cuando tratamos de describir un olor echamos mano del vocabulario del gusto (algo huele "dulce", por ejemplo) o de una metáfora táctil, como cuando decimos que hay ciertos aromas que "irritan" la garganta. Fuera de las jergas especializadas, como las de los chefs o catadores de vino (que suelen usar también metáforas y figuras de dicción para construir una imagen verbal de una sensación olfativa), no cabe duda de que utilizamos mucho menos el olfato en comparación con otros sentidos para describir nuestro mundo, a pesar de que las sensaciones olfativas (por ejemplo, el olor del ser amado o un camión lleno de basura apestosa) nos golpeen con tanta contundencia y despierten en nosotros miles de emociones. 

Aunque la filosofía y fisiología, de los griegos a la Ilustración, ha hecho énfasis en la función relativamente secundaria del olfato con respecto a la vista o el oído, es posible que este lugar común (el que dice que nombrar olores es difícil) sea propio de culturas occidentales y del desarrollo de las lenguas en este hemisferio. Desde el punto de vista lingüístico existen relativamente pocas palabras dedicadas exclusivamente a la descripción de aromas y, en español, generalmente tienen relación con la fuente del olor (como humopastolluvia). Pero no en todas las culturas prevalecen las metáforas visuales sobre las olfativas.

Existen dos pueblos en el sudeste asiático que han desarrollado más que ningún otro un vocabulario autóctono para la nariz; se trata de pueblos de cazadores-recolectores, los jahai de Malasia y los maniq de Tailandia, cuyos vocabularios integran entre 12 y 15 palabras reservadas para estímulos olfativos. El descubrimiento de esta aparente peculiaridad lingüística llevó a los investigadores Asifa Majid, de la Radboud University de Holanda, y a sus colegas Niclas Burenhult y Ewelina Wnuk, a estudiar las implicaciones evolutivas del olfato.

Un ejemplo es la palabra ltpit, que corresponde al olor de un mamífero, el gato osuno negro, similar a una nutria aunque mucho más grande, y cuyo aroma recuerda al de las palomitas de maíz recién hechas. Sin embargo, el mismo adjetivo que da nombre al animal también describe el olor a jabón, flores y cierto tipo de fruta. Probablemente hace referencia más a una cualidad (que los investigadores se encuentran buscando actualmente en los químicos presentes en dichos aromas) que a algo relacionado con la vista o el tacto, pues la misma palabra es utilizada para nombrar el olor de ciertas plantas medicinales que se usan también en joyería y perfumería dentro de la tribu.

Lo interesante de esto es que existen evidencias para afirmar que estas culturas asocian atributos curativos o medicinales a ciertos olores. Digamos que parece obvio por qué los aromas desagradables nos repelen, pero, ¿por qué ciertos olores nos atraen? La basura o las cosas podridas nos advierten de fuentes de envenenamiento; tal vez por eso en Occidente gastamos una fortuna en desodorantes y perfumes que nos hagan oler de manera similar a cualidades consideradas atractivas o curativas, como los aromas a madera o flores.

En la cultura jahai existen incluso situaciones sociales que sólo pueden ser explicadas mediante el aroma. Majid recuerda que cuando ella y su colega Niclas visitaron a los jahai, éstos pensaron que eran hermanos. Dicho esto, les advirtieron de no sentarse muy cerca uno del otro, pues sus aromas podrían combinarse, lo que en su cultura constituye una forma de incesto. Como explica la investigadora, "existen tabús sociales que se explican en términos de olores. Algunos tipos de comida no pueden cocinarse en el mismo fuego porque sus aromas podrían mezclarse".

Para Charles Spence, de la Universidad de Oxford, esta investigación es vital para explicarnos el mundo más allá de los parámetros de los sujetos WEIRD (acrónimo de western, educated, industrial, rich, democratic countries, es decir, alguien proveniente de países occidentales, educados, industrializados, ricos y democráticos), de los cuales proviene la mayor parte de la investigación psicológica y sus marcos. "Tener estos hermosos ejemplos de que el olor realmente se eleva desde el fondo de la jerarquía es genial".

Te podría interesar:

Erowid: la wikienciclopedia sobre el uso de todo tipo de drogas

Por: pijamasurf - 11/20/2015

Para contrarrestar la mojigatería y promover la educación de los usuarios, Erowid cumple 20 años en línea

lsd_collage2

Erowid es uno de los portales dedicados sobre uso y abuso de sustancias psicoactivas con más visitantes de Internet (17 millones de visitas únicamente el año pasado). Comenzó como un proyecto personal de dos estudiantes de humanidades a principios de los 90, y desde 1995 se ha mantenido como uno de los referentes informativos más solicitados por los curiosos, personal de sala de emergencias e investigadores a favor y en contra de la lucha contra las drogas.

Actualmente, Erowid (cuyo nombre supuestamente fue compuesto a partir de raíces indoeuropeas que significan "sabiduría de la tierra") cuenta con fichas detalladas de dosificación y características de más de 350 sustancias psicoactivas, que abarcan toda la gama que va de la cafeína a los opiáceos. Su reputación la coloca como un sitio intermedio entre los foros de droga más o menos moderados y las revistas científicas especializadas, pues cuentan con un pequeño pero diligente equipo que recaba experiencias de primera mano enviadas por los usuarios de todo tipo de sustancias. La idea es que si alguien está buscando drogas ilegales (las cuales, por cierto, no se comercializan en el sitio) pueda contar con información acerca de cómo se llaman en la jerga del mercado negro, cuáles son sus efectos positivos y negativos, así como comentarios subjetivos de quienes escriben las crónicas.

Desde su fundación, la idea ha sido que el sitio sirva como una referencia informativa/educativa respecto al uso de sustancias psicoactivas, más que un órgano de discriminación moral: en el sitio se pueden leer descripciones angelicales y paradisíacas del LSD o el MDMA y descripciones terroríficas y angustiantes de las mismas sustancias. Más que por la colorida experiencia personal, lo que diferencia a Erowid de otros foros es que se concentra en los hechos y en la naturaleza de las sustancias desde un punto de vista químico, con énfasis en la experiencia del usuario.

¿Qué ha cambiado desde los días en que Erowid se lanzó a las aguas del Internet en la cultura de las drogas? En el ámbito legal, aparentemente muy poco, aunque ha sido el trabajo de gente como los editores de Erowid el que ha permitido que al menos algunos países hayan comenzado a aplicar políticas de regularización del estatuto de ciertas drogas, así como de la apertura a la discusión de los efectos concretos (es decir, fisiológicos) de tales sustancias, en lugar del tradicional acercamiento a ellas con precaución y recriminaciones morales. Un buen instrumento también para compensar la propaganda fanática en contra de toda sustancia de carácter ilegal, o como dicen sus editores, "un acto de resistencia civil".

fentanyl_ampule__i2006e2282_disp

En los 90 tales foros existían en forma de listas de correo o grupos de Usenet dedicados a psicodélicos, mientras que la información que proviene de gobiernos o fuentes oficiales se dedicaba a satanizar el uso de drogas sin detenerse a considerar la psicología del usuario y los efectos --benéficos o dañinos, pero de manera objetiva-- de tales sustancias.

Según la Encuesta Nacional de Uso de Drogas y Salud de Estados Unidos 2014, casi la mitad de los estadounidenses mayores de 12 años ha probado algún tipo de droga ilícita, desde marihuana y calmantes de prescripción hasta cocaína o peyote. A medida que la política de prohibición se mantiene absorbiendo presupuesto federal a favor de la militarización y los laboratorios ilegales manufacturan drogas sin procedimientos sanitarios adecuados para inundar el mercado negro de sustancias potencialmente peligrosas o mortales (mas no ilegales), los usuarios y los curiosos tienen la responsabilidad de cuidarse e informarse a sí mismos respecto de estos temas, al igual que la de contribuir a la educación y cuidado de los demás. En ámbitos como el uso de drogas, el Internet --y especialmente Erowid-- van mucho más lejos que las tibias y mojigatas campañas de prevención: devuelven el sentido de agencia y responsabilidad al público.