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Shakespeare como un espejo abierto (37 representaciones del gran escritor para ver en línea)

Por: pijamasurf - 11/30/2015

The Space, el proyecto de la BBC y otras instituciones culturales inglesas, ofrece en línea la representación de 37 obras de Shakespeare en igual número de idiomas

shakespeare_2699766kEn la historia de la literatura tal vez no haya escritor que se compare con William Shakespeare. Por supuesto que hay nombres más suficientes para desafiar esta importancia —Dante, Cervantes, Dostoievski, Proust, y quizá algunos otros— pero difícilmente uno que, como el inglés, haya generado tal impacto en la cultura occidental, tan decisivo que un crítico como Harold Bloom no duda en proponer que Shakespeare nos inventó como humanos, que el significado de ser humano que ejercemos cotidianamente en la modernidad mana directamente del corpus shakespereano. 

Pero más allá de las interpretaciones y las exégesis, la importancia de este dramaturgo y poeta isabelino radica en que, por su innegable genio y la manera en que supo condensar en un puñado de personajes el complejo crisol de la naturaleza humana, nunca, desde que dio a conocer sus obras, ha dejado de representarse y leerse. Esa es en buena medida la clave de su fortuna, una relación recíproca entre talento y fascinación que lo ha mantenido siempre cercano y, al mismo tiempo, resistente a la lectura última. Paradójica y estimulantemente, Shakespeare es al mismo tiempo un autor sumamente familiar, asequible, y un enigma que alimenta la apariencia de solución sin que nunca sepamos de verdad si ésta existe.

Por si fuera poco, esa ambivalencia, para mayor fortuna suya, se nutre también del enorme placer que supone encontrarse entre sus palabras. En esto Shakespeare es comparable con casi cualquier escritor del canon occidental: leerlo, escuchar sus diálogos y sus diatribas, trae consigo un goce indescriptible en el lector y el espectador, una experiencia estética que, a riesgo de exagerar e incurrir en la llamada “bardolatría” (“la adoración de Shakespeare” que, según Bloom, “debería ser una religión secular más aún de lo que ya es”), justifica por un momento la estancia en este mundo. Si para conocer a Hamlet y a Yago, a Romeo y Julieta, a Lady Macbeth y Shylock, a Falstaff, antes hay que nacer y vivir, entonces, sin duda, no serían pocos quienes tomarían el desafío.

En este sentido, The Space ofrece una buena oportunidad para acercarse o redescubrir las comedias, tragedias y dramas históricos shakespereanos, representados por 37 de las mejores compañías del mundo, también en una treintena de idiomas distintos (aunque todos con subtítulos en inglés) y todos disponibles para verse en línea.

Se trata de un mosaico verdaderamente multicultural que en cierta forma confirma una de las impresiones más recurrentes sobre la obra del bardo y, en general, del arte auténtico: la posibilidad de que, sin importar nuestra lengua y nuestra cultura de origen, nos encontremos en ella, que nos explique y nos exprese, que nos revele algo de nosotros mismos que de otra forma permanecería ignorado.

En este enlace, las 37 obras de Shakespeare: Globe to Globe, en el sitio The Space.

También recomendamos The Preface to Shakespeare, el primer trabajo crítico sobre el bardo, escrito cuando Samuel Johnson editó por vez primera las obras shakespereanas, en su original en inglés y en español.

Sangaku: el arte de visualizar los avances matemáticos en el Japón del siglo XVIII

Por: pijamasurf - 11/30/2015

Las pinturas sangaku revelan el lado sagrado de las matemáticas y su estrecha relación con las profundidades de la estética

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Durante el transcurso de los siglos XVIII y XIX los japoneses hacían públicos sus avances matemáticos a través de las pinturas sangaku. Las imágenes se realizaban en los santuarios budistas con la finalidad de agradecer los descubrimientos y, al mismo tiempo, conjurar su continuación.

La extraña mezcla entre anuncio público, ofrenda y el hacer visible los descubrimientos científicos contrasta con la lógica occidental actual que regula la producción científica. Por eso resulta recomendable ahondar en el tema a través de la lectura del libro de Tony Rothman y Fukagawa Hidetoshi: Sacred Mathematics, que describe brevemente la historia de los teoremas pintados en los santuarios y explica el saber matemático que contienen.

Revisar las pinturas sangaku con la ayuda de literatura especializada es fundamental para su comprensión. Aun cuando sea relativamente fácil asociar algunas de las imágenes con figuras geométricas conocidas como el círculo o el triángulo, la mayoría de los problemas matemáticos representados siguen sin ser resueltos. El misterio y la imposibilidad de descifrar la mayoría de los teoremas posibilita la apreciación de las pinturas como obras artísticas que juegan con los límites entre el arte y la ciencia. 

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