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Se pone a la venta el castillo del conde Drácula

Por: pijamasurf - 11/20/2015

El castillo de Bran es una estructura medieval y uno de los mayores atractivos turísticos de Rumanía pues es el hogar del emblemático Drácula, de Bram Stoker, en su famosa novela epistolar
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Imagen: Wikipedia Images.

 

Repentinamente tuve conciencia de que el conductor estaba deteniendo a los caballos en el patio interior de un inmenso castillo ruinoso en parte, de cuyas altas ventanas negras no salía un solo rayo de luz, y cuyas quebradas murallas mostraban una línea dentada que destacaba contra el cielo iluminado por la luz de la luna.

Bram Stoker, Drácula (fragmento)

 

El castillo de Bran es una estructura medieval y uno de los mayores atractivos turísticos de Rumanía, pues es el lugar al que hace referencia Bram Stoker en su novela epistolar: Drácula.

Esta famosa fortaleza del siglo XII está situada en lo alto de una colina en el centro de Rumanía, cerca de Braşov, en Transilvania; es un monumento nacional y ahora está en venta.

El castillo está lleno de relatos históricos, no sólo de ficción. De hecho, como Rachel Nuwer ha escrito en The Smithsonian: “Bram Stoker, quien estableció su novela Drácula allí, ni siquiera se molestó en visitar el lugar”. Stoker moldeó partes del carácter del conde Drácula basándose en aspectos del personaje real Vlad Draculea, y utilizó el castillo de Bran como escenario del vampiro.

En la primera página del libro, o mejor dicho del diario de Jonathan Harker, se puede leer una breve descripción sobre la localización del castillo, hasta ese momento desconocida:

Como dispuse de algún tiempo libre cuando estuve en Londres, visité el British Museum y estudié los libros y mapas de la biblioteca que se referían a Transilvania; se me había ocurrido que un previo conocimiento del país siempre sería de utilidad e importancia para tratar con un noble de la región. Descubrí que el distrito que él me había mencionado se encontraba en el extremo oriental del país, justamente en la frontera de tres estados: Transilvania, Moldavia y Bucovina, en el centro de los montes Cárpatos; una de las partes más salvajes y menos conocidas de Europa. No pude descubrir ningún mapa ni obra que arrojara luz sobre la exacta localización del castillo de Drácula, pues no hay mapas en este país que se puedan comparar en exactitud con los nuestros; pero descubrí que Bistritz, el pueblo de posta mencionado por el conde Drácula, era un lugar bastante conocido. Voy a incluir aquí algunas de mis notas, pues pueden refrescarme la memoria cuando le relate mis viajes a Mina.

Gracias a la ficción creada por Stoker este es un sitio altamente turístico, pues mucha gente quiere visitar el castillo de Drácula. Sin embargo, como informa The Telegraph, los propietarios actuales son cada vez más viejos y tienen la esperanza de entregar las riendas del lugar a un amante visionario que pueda darle una nueva vida.

De acuerdo con The Telegraph el castillo fue el hogar de sajones, húngaros y caballeros teutónicos a lo largo de la historia y tal vez del infame Vlad el Empalador (personaje que constituyó la inspiración para el conde Drácula), quien supuestamente pudo haber permanecido preso durante un breve lapso en el siglo XV. Con el tiempo, el castillo de Bran cayó en manos de la familia real de Rumanía, y fue requisado por el gobierno en 1958. Cuando cayó el régimen de Ceausescu, el lugar se volvió nuevamente posesión de los herederos reales restantes, quienes se han hecho cargo de esta enorme estructura desde entonces.

Entrados ya en los 70 años, los propietarios están buscando un comprador que continúe su visión de mantener y hacer crecer "el atractivo más grande e importante de Rumanía", según dijeron a The Telegraph.

Herzfeld & Rubin, una firma de abogados con sede en la ciudad de Nueva York, es quien se encarga de la venta. Y aunque no se ha revelado públicamente el precio del castillo un rumor asegura que el gobierno rumano tiene derecho de preferencia, a un monto de 80 millones de dólares.

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Mapa de calor del cuerpo humano muestra dónde aceptamos que nos toquen (y dónde no)

Por: pijamasurf - 11/20/2015

Las áreas del cuerpo se dividen según el nivel de familiaridad que nos permitimos con los demás, al igual que conforme al contexto en el que dejamos que otros nos toquen
Clic para tamaño completo (vía www.independent.co.uk)

El contacto físico con otras personas está codificado en distintos niveles de intimidad, dependiendo de la relación entre los que se tocan y del contexto en el que se realice. Pero nunca hasta ahora se había intentado producir un mapa corporal que tomara en cuenta los lugares donde los hombres y las mujeres permiten que otros los toquen, y dónde no. No se trata necesariamente de zonas erógenas --aunque sin duda es uno de los tipos de contacto implicados, pues es aquel en donde el consenso es más necesario-- sino de observar dónde permitimos que nos toquen los demás según el tipo de relación o parentesco que tengamos con ellos, lo cual se divide en varias categorías: colegas, amigos (h/m), padres y madres, hermanos y hermanas, familiares se segundo grado, conocidos y completos extraños. Las zonas claras indican los lugares donde el contacto está autorizado y las oscuras muestran donde está prohibido.

Más de mil 300 personas respondieron a un estudio de la Universidad de Oxford y la Universidad de Aalto en Finlandia; como mencionamos, los participantes debían indicar, según el tipo de relación, dónde aceptaban ser tocados y dónde no. Por ejemplo, los voluntarios permitirían que su madre los tocara en cualquier lugar del cuerpo, pero los hombres se sentirían incómodos si otro hombre los toca en las piernas, y una mujer sólo permitiría que un desconocido le tocara las manos (al menos en un primer momento).

Curiosamente los hombres fueron los que más reparos pusieron al contacto casual, por ejemplo entre amigos del mismo sexo, mientras que las mujeres afirmaron que se sienten cómodas con el contacto casual (no necesariamente sexual) con amigos, sin importar su sexo. Los genitales, la espalda baja, los glúteos y la parte posterior de los muslos son las zonas de tabú (de prohibición al tacto) más comunes.

Los participantes provienen de Finlandia, Francia, Italia y Rusia y todos tuvieron que colorear un esquema del cuerpo humano mediante un código de colores, según se sintieran cómodos o incómodos con el tipo de contacto. Se trata de uno de los mayores estudios en este ámbito, y su finalidad, de acuerdo con la investigadora Julia Suvilehto, era mostrar que el tacto "es un medio importante para mantener relaciones sociales", agregando que "mientras mayor placer es causado al tocar un área específica del cuerpo, más selectiva será nuestra autorización sobre quién puede tocarla".