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¿Quién es el Artista Imaginario? ¿Existe?

Por: pijamasurf - 11/22/2015

Se trata de un proyecto artístico que cuestiona, de manera tanto intrépida como lúdica, la naturaleza del arte contemporáneo

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Los artistas contemporáneos se han permitido demasiado para el gusto de algunos, para otros es en estas permisiones osadas que el arte encuentra su verdadero significado y justificación; lo cierto es que si algo demuestran estas incursiones del arte en múltiples campos de estudio, acciones y excentricidades, es que nunca será demasiado.

Examinemos el caso del Artista Imaginario, que como ustedes habrán adivinado realiza obras imaginarias. Este artista se describe en su página de la siguiente manera: “Mi nombre es Narzad Gebus (También conocido como Nothing Thing) y yo soy un artista imaginario. ¿Qué significa eso? significa que incluso si realmente no fuera un artista, alguien podría seguir imaginando que yo soy uno”.* De algún modo la treta del artista imaginario es un juego de suposiciones, ya que asumiendo que es un verdadero artista que se plantea como imaginario, entonces lo es, pero si no es artista, el espectador puede suponer que es uno mientras observa una de sus obras, y entonces se convierte en un artista imaginario, o en alguien que se imaginó a un artista.

Sobre el arte, Gebus dice: "Como un artista imaginario yo creo arte imaginario. El propósito de mi arte imaginario es tener un propósito imaginario". Pero el artista imaginario vende impresiones de calidad, que promete bastante duraderas y bien realizadas, entonces, si nos imaginamos que esas impresiones son arte, ¿lo son? "Mi intención es la de explorar la integridad de una obra de arte. Hago esto a través del siguiente procedimiento que involucra estos tres pasos", y entonces cuenta cómo es que realiza imágenes  a partir de reproducciones de obras de arte fraccionadas, integrando las fracciones en un nuevo formato para conformar una nueva imagen.

El artista imaginario termina lanzando una pregunta que cuestiona el porqué de sus impresiones, pero afirma que la respuesta a esta pregunta queda abierta a interpretación, lo mismo que la noción de arte. Así que a fin de cuentas nos quedamos imaginando qué es lo que propone y qué sentido tienen su propuesta e impresiones.

Tal vez esto sólo sea una broma de algún artista de la comedia, o tal vez sea otra manera de cuestionar qué es el arte y quiénes son los artistas –una interrogante, por cierto, que en la actualidad parece más pertinente que nunca.

Se pone a la venta el castillo del conde Drácula

Por: pijamasurf - 11/22/2015

El castillo de Bran es una estructura medieval y uno de los mayores atractivos turísticos de Rumanía pues es el hogar del emblemático Drácula, de Bram Stoker, en su famosa novela epistolar
[caption id="attachment_103149" align="aligncenter" width="640"]640px-Bran_Castle_TB1 Imagen: Wikipedia Images.[/caption]

 

Repentinamente tuve conciencia de que el conductor estaba deteniendo a los caballos en el patio interior de un inmenso castillo ruinoso en parte, de cuyas altas ventanas negras no salía un solo rayo de luz, y cuyas quebradas murallas mostraban una línea dentada que destacaba contra el cielo iluminado por la luz de la luna.

Bram Stoker, Drácula (fragmento)

 

El castillo de Bran es una estructura medieval y uno de los mayores atractivos turísticos de Rumanía, pues es el lugar al que hace referencia Bram Stoker en su novela epistolar: Drácula.

Esta famosa fortaleza del siglo XII está situada en lo alto de una colina en el centro de Rumanía, cerca de Braşov, en Transilvania; es un monumento nacional y ahora está en venta.

El castillo está lleno de relatos históricos, no sólo de ficción. De hecho, como Rachel Nuwer ha escrito en The Smithsonian: “Bram Stoker, quien estableció su novela Drácula allí, ni siquiera se molestó en visitar el lugar”. Stoker moldeó partes del carácter del conde Drácula basándose en aspectos del personaje real Vlad Draculea, y utilizó el castillo de Bran como escenario del vampiro.

En la primera página del libro, o mejor dicho del diario de Jonathan Harker, se puede leer una breve descripción sobre la localización del castillo, hasta ese momento desconocida:

Como dispuse de algún tiempo libre cuando estuve en Londres, visité el British Museum y estudié los libros y mapas de la biblioteca que se referían a Transilvania; se me había ocurrido que un previo conocimiento del país siempre sería de utilidad e importancia para tratar con un noble de la región. Descubrí que el distrito que él me había mencionado se encontraba en el extremo oriental del país, justamente en la frontera de tres estados: Transilvania, Moldavia y Bucovina, en el centro de los montes Cárpatos; una de las partes más salvajes y menos conocidas de Europa. No pude descubrir ningún mapa ni obra que arrojara luz sobre la exacta localización del castillo de Drácula, pues no hay mapas en este país que se puedan comparar en exactitud con los nuestros; pero descubrí que Bistritz, el pueblo de posta mencionado por el conde Drácula, era un lugar bastante conocido. Voy a incluir aquí algunas de mis notas, pues pueden refrescarme la memoria cuando le relate mis viajes a Mina.

Gracias a la ficción creada por Stoker este es un sitio altamente turístico, pues mucha gente quiere visitar el castillo de Drácula. Sin embargo, como informa The Telegraph, los propietarios actuales son cada vez más viejos y tienen la esperanza de entregar las riendas del lugar a un amante visionario que pueda darle una nueva vida.

De acuerdo con The Telegraph el castillo fue el hogar de sajones, húngaros y caballeros teutónicos a lo largo de la historia y tal vez del infame Vlad el Empalador (personaje que constituyó la inspiración para el conde Drácula), quien supuestamente pudo haber permanecido preso durante un breve lapso en el siglo XV. Con el tiempo, el castillo de Bran cayó en manos de la familia real de Rumanía, y fue requisado por el gobierno en 1958. Cuando cayó el régimen de Ceausescu, el lugar se volvió nuevamente posesión de los herederos reales restantes, quienes se han hecho cargo de esta enorme estructura desde entonces.

Entrados ya en los 70 años, los propietarios están buscando un comprador que continúe su visión de mantener y hacer crecer "el atractivo más grande e importante de Rumanía", según dijeron a The Telegraph.

Herzfeld & Rubin, una firma de abogados con sede en la ciudad de Nueva York, es quien se encarga de la venta. Y aunque no se ha revelado públicamente el precio del castillo un rumor asegura que el gobierno rumano tiene derecho de preferencia, a un monto de 80 millones de dólares.