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La publicidad más sexista, racista, ruda, cruda y deshonesta del siglo XX (FOTOS)

Por: pijamasurf - 11/24/2015

El conocido galerista y coleccionista de arte Charles Saatchi publica su nuevo libro, "Beyond Belief", donde recopila la publicidad más polémica y oscura del siglo XX

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Si trabajas en publicidad, suicídate.

Bill Hicks

Beyond Belief: Racist, Sexist, Rude, Crude and Dishonest es el nuevo libro de Charles Saatchi que recopila lo peor de la publicidad del siglo XX.

Charles es el cofundador (junto con su hermano, Maurice Saatchi) de la agencia de publicidad Saatchi&Saatchi, que fue la más grande del mundo en la década de 1980. Después de la expulsión de Charles de la agencia él y su hermano formaron un nuevo organismo, llamado M&C Saatchi. Charles también es conocido internacionalmente por ser un gran coleccionista de arte, así como propietario de la famosa Saatchi Gallery y, en específico, por ser el mecenas (patrocinador) de los Young British Artists, entre los que destacan Tracey Emin y Damien Hirst.

Beyond Belief es una selección, realizada por Charles de la publicidad creada antes de que la industria tuviera conciencia y demostrara un cambio radical en las actitudes hacia las mujeres, la raza, el tabaco y las drogas, entre otros muchos temas. Con su inimitable estilo, Charles guía al lector a través de las siete controversiales secciones del texto.

Como el título señala estas piezas de publicidad tienen un tono racista, sexista, grosero, crudo y deshonesto. Aquí los dejamos con algunas de las imágenes, que hablan por sí mismas:

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Shakespeare como un espejo abierto (37 representaciones del gran escritor para ver en línea)

Por: pijamasurf - 11/24/2015

The Space, el proyecto de la BBC y otras instituciones culturales inglesas, ofrece en línea la representación de 37 obras de Shakespeare en igual número de idiomas

shakespeare_2699766kEn la historia de la literatura tal vez no haya escritor que se compare con William Shakespeare. Por supuesto que hay nombres más suficientes para desafiar esta importancia —Dante, Cervantes, Dostoievski, Proust, y quizá algunos otros— pero difícilmente uno que, como el inglés, haya generado tal impacto en la cultura occidental, tan decisivo que un crítico como Harold Bloom no duda en proponer que Shakespeare nos inventó como humanos, que el significado de ser humano que ejercemos cotidianamente en la modernidad mana directamente del corpus shakespereano. 

Pero más allá de las interpretaciones y las exégesis, la importancia de este dramaturgo y poeta isabelino radica en que, por su innegable genio y la manera en que supo condensar en un puñado de personajes el complejo crisol de la naturaleza humana, nunca, desde que dio a conocer sus obras, ha dejado de representarse y leerse. Esa es en buena medida la clave de su fortuna, una relación recíproca entre talento y fascinación que lo ha mantenido siempre cercano y, al mismo tiempo, resistente a la lectura última. Paradójica y estimulantemente, Shakespeare es al mismo tiempo un autor sumamente familiar, asequible, y un enigma que alimenta la apariencia de solución sin que nunca sepamos de verdad si ésta existe.

Por si fuera poco, esa ambivalencia, para mayor fortuna suya, se nutre también del enorme placer que supone encontrarse entre sus palabras. En esto Shakespeare es comparable con casi cualquier escritor del canon occidental: leerlo, escuchar sus diálogos y sus diatribas, trae consigo un goce indescriptible en el lector y el espectador, una experiencia estética que, a riesgo de exagerar e incurrir en la llamada “bardolatría” (“la adoración de Shakespeare” que, según Bloom, “debería ser una religión secular más aún de lo que ya es”), justifica por un momento la estancia en este mundo. Si para conocer a Hamlet y a Yago, a Romeo y Julieta, a Lady Macbeth y Shylock, a Falstaff, antes hay que nacer y vivir, entonces, sin duda, no serían pocos quienes tomarían el desafío.

En este sentido, The Space ofrece una buena oportunidad para acercarse o redescubrir las comedias, tragedias y dramas históricos shakespereanos, representados por 37 de las mejores compañías del mundo, también en una treintena de idiomas distintos (aunque todos con subtítulos en inglés) y todos disponibles para verse en línea.

Se trata de un mosaico verdaderamente multicultural que en cierta forma confirma una de las impresiones más recurrentes sobre la obra del bardo y, en general, del arte auténtico: la posibilidad de que, sin importar nuestra lengua y nuestra cultura de origen, nos encontremos en ella, que nos explique y nos exprese, que nos revele algo de nosotros mismos que de otra forma permanecería ignorado.

En este enlace, las 37 obras de Shakespeare: Globe to Globe, en el sitio The Space.

También recomendamos The Preface to Shakespeare, el primer trabajo crítico sobre el bardo, escrito cuando Samuel Johnson editó por vez primera las obras shakespereanas, en su original en inglés y en español.