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Fantasmas soviéticos: fotografías de ruinas abandonadas de la URSS

Por: pijamasurf - 11/04/2015

La fotógrafa Rebecca Bathory viajó con su cámara al este de Alemania, Ucrania, Bulgaria, Hungría, la República Checa y Eslovaquia para retratar los vestigios de la URSS

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Después de la muerte de Lenin en 1924 y el poder en manos de Stalin la URSS comenzó una macroindustrialización, una gran represión política y una economía centralizada que causó estragos al pueblo.  

En 1941, junto a sus aliados, Alemania invadió la Unión Soviética, con la que había firmado un “pacto de no agresión”, y en el 45, después de 4 años de brutal y sanguinaria guerra, la URSS resurgió victoriosa como un fénix.

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Los aliados de Europa Oriental, junto con la URSS, involucrados en la Guerra Fría, prolongaron la lucha política e ideológica contra Estados Unidos y sus aliados de occidente, hasta que la Unión Soviética cedió debido a los disturbios políticos internos y externos y los problemas económicos que aquejaban al país.    

Desde 1945 hasta antes de su desintegración total en 1991 este Estado federal marxista-leninista dominó junto con Estados Unidos la agenda de la política global, los intercambios culturales, las operaciones militares, los avances científicos y los asuntos exteriores.  

De esta potencia mundial quedan recuerdos, algunos datos almacenados en libros y la memoria del cuerpo de las ciudades donde dicho Estado imperó.

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Esta memoria de algún modo corporal (arquitectónica) es capturada por la fotógrafa Rebecca Bathory, radicada en Londres y también conocida como Rebecca Litchfield, quien viajó a través de la antigua Unión Soviética para capturar imágenes de inquietantes ruinas abandonadas para su libro Soviet Ghosts (Fantasmas soviéticos).

En las imágenes aparecen hospitales en descomposición, prisiones, estaciones de espionaje y asilos, y parecen evocar una sensación extraña, fúnebre, de una especie de abandono macabro.

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Igual que los tatuajes sobre la piel, estas imágenes muestran la piel de las paredes abandonadas y descascaradas en arquitecturas que han quedado dispuestas como cuerpos petrificados y muertos, los vestigios de una época de poder y efervescencia política.

Durante su viaje por carretera, Bathory visitó lugares como el este de Alemania, Ucrania, Bulgaria, Hungría, la República Checa y Eslovaquia.

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Los últimos samuráis: hermosas fotografías de los guerreros y sus cortesanas

Por: pijamasurf - 11/04/2015

En 1863 el fotógrafo angloitaliano Felice Beato logró retratar el ocaso de los samuráis de Japón, dejando un increíble registro de estos guerreros y sus cortesanas

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El fotógrafo angloitaliano Felice Beato llegó a Japón en 1863, cuando el país se encontraba en medio de una guerra civil. Después de pasar más de 200 años de reclusión, Japón estaba siendo forzado por los estadounidenses (bajo una misión encabezada por el comodoro Matthew C. Perry) a expandir su comercio con el oeste.

Beato fue un fotógrafo nacido en Venecia en 1832, que se crió en el protectorado británico de Corfú. Aprendió su oficio bajo el reconocido pionero fotográfico James Robertson, con quien viajó a Constantinopla para documentar la guerra civil. La habilidad de Beato derivó en que fuera (junto con su hermano Antonio) aclamado como uno de los principales reporteros gráficos del siglo.

En 1862 el artista vendió la mayor parte de su obra fotográfica e invirtió el dinero en la bolsa de Londres, donde se perdió rápidamente. Al año siguiente decidió dejar Inglaterra y comenzar una nueva aventura, esta vez en Japón.

Japón se dividió entre el shogunato Tokugawa en Edo y la Corte Imperial con sede en Kioto. Durante la próxima década, un período conocido como Bakumatsu, Japón fue desgarrado y el orden imperial tomó gradualmente el control. El momento clave fue cuando el samurái de las provincias Chōshū y Satsuma derrotó al shogunato en 1867; esto condujo a la restauración del gobierno imperial bajo el emperador Meiji.

El viaje que Beato realizó era peligroso, pues muchos de los guerreros samurái de aquel shogunato estaban matando a los occidentales en Edo; la legación estadounidense fue quemada y los occidentales amenazaron de muerte.

En una ocasión, Beato escapó de la muerte; después logró viajar a muchas de las zonas apartadas del país, donde documentó los últimos años del Japón feudal.

Entre sus primeras fotografías se encuentran los retratos de la rebelión en Satsuma llevada a cabo por samuráis, quienes felizmente posaron para él. En un retrato de grupo, cuatro samuráis muestran simbólicamente su fuerza y ​​ambición presentándose con un solo guerrero de pie sosteniendo un libro rojo de literatura inglesa y otro sentado con un cuchillo desenvainado, destacando su dominio en el conocimiento occidental y su fuerza en la tradición japonesa. Como los viajes se restringieron debido a la guerra civil, Beato abrió un estudio nuevo en Yokohama, donde fotografió a muchos guerreros samuráis y a sus cortesanas.

Después de haber viajado para sacar registros fotográficos de Constantinopla, la India y China previamente a su trabajo en Japón, Beato se trasladó a otras partes de Asia, incluyendo Corea y Birmania, antes de regresar a su Italia natal al final de su vida.

Aquí los dejamos con esta increíble selección de fotografías, coloreadas a mano, del ocaso de estos guerreros y sus costumbres:

 

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[Vía Open Culture]