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El efecto de viajar al espacio (experiencias místicas a gravedad cero)

Por: pijamasurf - 11/17/2015

En repetidas ocasiones, varios astronautas han reportado que contemplar la Tierra desde el espacio produce una sensación mística; un investigador busca determinar qué es lo que le sucede al organismo humano cuando viaja al espacio

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¿Es el espacio un droga cósmica? ¿El viaje del espacio, un viaje del espíritu? ¿Un desdoblamiento literalmente astral, de la matriz de la Tierra a las estrellas? Más allá de la belleza de contemplar las luces del universo o admirar nuestro planeta desde fuera de su atmósfera, existen reportes que señalan que viajar al espacio coloca a la conciencia humana en un estado alterado, descrito por algunos astronautas como un sentimiento oceánico de conexión cósmica. 

Algunos neurotransmisores del cerebro humano, como la melatonina, están estrechamente ligados a los campos magnéticos; esto permite especular que estar expuesto a un campo magnético distinto podría afectar la forma en la que se procesa la realidad. Algo que el mismo Stanley Kubrick parece sugerir en su película 2001: Odisea en el espacio, donde diferentes atmósferas –o la falta de ellas— alteran la conciencia de un astronauta.

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Diversos astronautas han descrito experiencias de  euforia e interconexión con el universo en el espacio. Rusty Schweikart tuvo una experiencia de conciencia cósmica al dar una caminata espacial en la misión del Apolo 9, como parte de una prueba de lo que sería el primer alunizaje. “Cuando das una vuelta por toda la Tierra en 1 hora y media, empiezas a reconocer que tu identidad es con el todo. Esto hace un cambio –llega a ti de forma tan poderosa que sientes que eres el elemento sensible del Hombre”, dijo Schweikart.

El astronauta Edgar Mitchell, el hombre que más tiempo ha estado en la Luna, reportó experimentar lo que llamó el “overview effect”, el efecto que ocurre al observar la Tierra desde arriba. Al igual que Schweikart, Mitchell sintió una profunda conexión entre todas las cosas y una sensación de euforia intemporal. Otros astronautas han narrado experiencias similares –las cuales han tenido secuelas ya de regreso en la Tierra.

El neurocientífico Andy Newberg se encuentra justamente investigado si este efecto de viajar al espacio en la conciencia es solamente el resultado de la magnitud de la impresión que causa en los astronautas dejar la atmósfera de la Tierra, o si en realidad es un fenómeno fisiológico. Newberg planea medir los cambios en el cerebro de los primeros turistas espaciales con algún lector encefalográfico, para poder determinar si el espacio altera la función cerebral del ser humano o si las experiencias reportadas son subjetivas.

¿La gravedad cero crea nuevas conexiones neurales? ¿O la simple vastedad y belleza del espacio generan naturalmente una respuesta psicológica que llega a traducirse en una experiencia mística? Estas son algunas de las preguntas que Newberg planea responder.

Madame Blavatsky, madre de la espiritualidad moderna

Por: pijamasurf - 11/17/2015

Para entender el pensamiento metafísico moderno es necesario remitirse a Helena Petrovna Blavatsky

 

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Cada vez es más común encontrarnos con conceptos de metafísica y filosofía esotérica que provienen originalmente de Oriente; se han incorporado al cuerpo de conocimientos occidentales y por lo tanto al imaginario globalizado. Sin embargo, hace poco más de 1 siglo penetrar en los arcanos de la India o de Egipto era algo bastante remoto.

Esta asimilación, profunda o superficial según sea el caso, del misticismo oriental por parte de Occidente difícilmente se podría entender sin la obra de Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891). El escritor Gary Lachman, también exbajista del grupo Blondie, argumenta en Madame Blavatsky: Mother of Modern Spirituality que Blavatsky es en realidad la figura clave para entender la espiritualidad moderna.

Perteneciente a la nobleza rusa, Blavatsky generalmente es percibida como la fundadora de un movimiento esotérico cuya filosofía hermética poco tiene que ver con la evolución del pensamiento moderno. Pero como Lachman demuestra, su trabajo también representa una crítica del materialismo y el reduccionismo científico, alumbrando en el hombre una dimensión más amplia de pertenencia en la evolución cósmica.

Aunque su obra más conocida es La doctrina secreta, es en Isis sin velo donde se exponen de manera más clara las ideas fundacionales de la espiritualidad moderna. Uno de los argumentos centrales de esta obra es que todas las religiones derivan de una fuente común, que Blavatsky identifica con la filosofía hermética –la filosofía perenne o prisca theologia

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Lachman apunta que Blavastky ofrece una de las primeras críticas intelectuales a la teoría de la evolución de Darwin. Esto es algo que retomaría Samuel Butler cuando dijo que Darwin había “desaparecido a la mente del universo”. Blavaksty consideraba que el universo era una emanación del espíritu y que la evolución también tenía un cauce espiritual.

En palabras del académico estadounidense Theodore Roszak, Blavatsky presenta “la imagen evolutiva como el viaje de redención del espíritu a través de los reinos de la materia”, ofreciendo “la primera filosofía de la evolución psíquica y espiritual que ha aparecido en el pensamiento occidental” (aunque La fenomenología del espíritu, de Hegel, puede citarse como un antecedente).

El sacerdote jesuita Pierre Teilhard de Chardin, autor de la teoría de la noósfera, escribió famosamente: “No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual. Somos seres espirituales teniendo una experiencia humana”. Esta frase, que revierte el dualismo materialista de Descartes y que hoy es reiterada profusamente, fue articulada antes por Blavatsky: “No es el espíritu el que habita en la materia, es la materia la que se adhiere temporalmente al espíritu”.

En otro plano, el de la arqueología esotérica, Blavatsky también es responsable de popularizar la fascinación por buscar o detectar rasgos de civilizaciones perdidas –como la Atlántida o Lemuria, y lo mismo en relación con mundos dentro de este mundo, como marca la leyenda de Shambhala o de Agartha, sitios en los que supuestamente habitan maestros ascendidos.

Finalmente tendríamos que apuntar que Madame Blavaksty y su legado teosófico constituyen un pilar del movimiento new age, sugiriendo que la humanidad se encontraría atravesando un trance evolutivo en aras de ascender hacia un plano espiritual superior o una "edad de oro".

Rodeada de un aura misteriosa y acusada de charlatanería, para muchos las ideas de Madame Blavatsky no serán muy creíbles o fáciles de insertar dentro de la lógica del pensamiento racional. Sin embargo, no hay duda de que su influencia en el mundo en el que vivimos –en cómo nos acercamos a la experiencia religiosa, particularmente desde fuera de la religión establecida— es insoslayable.