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La política de inteligencia militar de Estados Unidos no parece aprender de sus errores pasados; lo mismo que sucedió con Al Qaeda está ocurriendo con ISIS

usausa

Hace 25 años George H. W. lanzó la primera de sus ofensivas en Medio Oriente --la famosa "tormenta del desierto", la primera guerra transmitida "en vivo" por CNN. La guerra en contra del régimen antidemocrático de Sadam Hussein fue replicada luego por su hijo, George W., quien también atacó Afganistán en un despliegue más amplio en contra del enemigo fundamental de la civilización: el terrorismo (mayormente identificado con la fe islámica). A 25 años de esta política intervencionista, queda claro que los resultados no han sido muy efectivos; los errores se repiten y no parece que se aprendan las lecciones. Como dice Max Boot, en la revista TIME, Estados Unidos ha permanecido en estos lugares desesestabilizando la vida de sus habitantes, por una cuestión de "credibilidad". Recobrar credibilidad --intentando ahora sí resolver el problema que han alimentado-- quedándose en un lugar al cual nunca debieron haber ido en un principio. Un círculo vicioso: rectificar el error inicial (¿recuerdan las armas de destrucción masiva?) con nuevas intervenciones militares y aumentar con cada una el riesgo de seguir alimentando de armas, resentimiento y animadversión a los grupos extremistas. Un sacudir el avispero ad infinitum.

La lógica en este caso, de una manera un poco simplista, puede expresarse así: si golpeas a alguien es más probable que puedas ser golpeado de regreso, a menos que erradiques completa y ferozmente a tu enemigo (algo que actualmente, en un mundo descentralizado, resulta prácticamente imposible). Sería de una lógica perversa pensar que lo que se desea es justamente eso: que siga habiendo golpes, que haya más combate y se justifique la razón de ser de toda la industria militar. Esto roza ya la teoría de la conspiración y en este caso prefiero evitar esta zona también de conflicto. Lo que se presenta aquí son sólo datos que indican que Estados Unidos ha ayudado a crear o crecer a las organizaciones terroristas que ahora combate. Asumiremos que esto ha ocurrido por negligencia y por las complejas necesidades de los momentos específicos, es decir, como efectos colaterales de sus políticas internacionales. 

ISIS, el ahora llamado Estado Islámico, es el más reciente avatar y al parecer el más radical de una serie de organizaciones terroristas que tienen en común haber sido entrenadas, fondeadas o de alguna manera fomentadas por la CIA o alguna otra dependencia estadounidense. Antes que ISIS existieron los muyahidines de Afganistán, el arquetipo de alguna forma de los yihadistas actuales. A finales de los 70, Estados Unidos "aprovechó" la oportunidad para canalizar un grupo de resistencia anticomunista fondeando rebeldes que se oponían al gobierno pro soviético en Afganistán. La CIA suministró armas, dinero y demás recursos para fortalecer a los muyahidines. El más famosos de estos rebeldes mercenarios --que fueron glorificados en algunas películas de Hollywood como Rambo-- fue Osama Bin Laden. Esta decisión estratégica fue implementada por el Consejero de Seguridad Nacional Zbigniew Brzezinski, con el conocimiento del presidente Carter. En una entrevista años después Brzezinski dijo no arrepentirse de la operación secreta ya que detuvo la expansión del comunismo y eso "es más importante que el Talibán". En la siguiente entrevista Hillary Clinton explica cómo sucedió esto:

Al Qaeda, la organización que luego encabezaría el ataque de las Torres Gemelas, nació justamente como una organización de coordinación de los muyahidines. La versión oficial sugiere que una vez que la operación en Afganistán y Pakistán culminó con éxito, grupos rebeldes entrenados y fondeados sin la supervisión estrecha de Estados Unidos empezaron a ver por sus propias cuentas, sin mostrar mucha lealtad con sus proveedores. Los estadounidenses no habían reclutado precisamente tipos íntegros y confiables, sino radicales, fundamentalistas y mercenarios. La historia del fondeo se repite: en 2010, también la CIA inadvertidamente dotó de varios millones de dólares a Al Qaeda, según reveló el New York Times.

El caso de ISIS en Siria no es del todo distinto a lo ocurrido en Afganistán. Un documento de inteligencia escrito en agosto de 2012 recientemente desclasificado muestra que Estados Unidos tomó la decisión de apoyar a la insurgencia en Siria de la cual se desprendería ISIS. El documento detecta la posibilidad de la emergencia de una "prinicipalía salafista" en el este de Siria, e identifica a Al Qaeda y a fuerzas salafistas aliadas como los "principales instigadores de la insurgencia en Siria". Afirma que "la posibilidad de establecer una principalía declarada o no declarada" es algo "deseable para los poderes que apoyan a la oposición, para aislar al régimen sirio, el cual es considerado el centro estratégico de la expansión chía".

"1 año entrada la rebelión en Siria, Estados Unidos y sus aliados no sólo estaban apoyando y armando a una oposición que sabían que estaba dominada por grupos extremistas sectarios; estaban preparados para contrarrestar la creación de algún tipo de 'Estado Islámico' --pese al 'grave daño' que representaba para la unidad de Irak-- como un eje suní de contención para debilitar a Siria", explica el analista Seumas Milne en The Guardian. Es decir, Estados Unidos creía que podía manejar sin problemas a los grupos extremistas que estaba armando, sin haber aprendido la lección de Afganistán.

En una entrevista con Al Jazeera, el exdirector de la Defense Intelligence Agency (DIA), Michael Flynn, dijo tener conocimiento en su momento de estos reportes y afirmó que fue una decisión estratégica alimentar a estos grupos para mermar el régimen de Assad en Siria. Ahora sabemos que muchas de las armas que fueron brindadas a estos grupos rebeldes acabaron en manos de ISIS. Además de estos recursos, no podemos dejar de mencionar entre las causas de la formación y la radicalización de ISIS los 25 años de presencia destructiva de las fuerzas militares estadounidenses y sus aliados en la zona. 

En junio autoridades británicas pasaron un episodio vergonzoso cuando se determinó que su caso en contra de un supuesto terrorista no podía proseguir debido a que las agencias de inteligencia británicas estaban apoyando (con armas) a los mismos grupos a los que se acusaba a este hombre de nacionalidad sueca de apoyar. 

Esta misma táctica de desestabilizar gobiernos inconvenientes apoyando la insurgencia, conocida entre los especialistas como una táctica "estilo El Salvador" (donde se implementó famosamente), también fue utilizada en Libia con el régimen de Gaddafi, lugar donde ISIS ha también recientemente tomado control de algunas zonas.

Cuándo estos poderes se dan cuenta de que no está funcionando, la solución es siempre la misma: lanzar ataques frontales y apoyar a otros grupos insurgentes. Actualmente, según Seamus Milne, los apoyos están dirigidos al frente Al-Nusra, mismo que ayer protagonizó un ataque suicida, el cual habría dejado muerto a uno de los líderes de ISIS.

La estrategia en Medio Oriente está basada en un principio de "divide y regirás", de infiltración y corrupción de las instituciones regionales. Fomentar la corrupción, la desestabilidad y hacer de la guerra un asunto cotidiano puede parecer bastante práctico a corto plazo pero tiene el efecto colateral evidente de crear una tierra fértil para nuevas revueltas y nuevas organizaciones difíciles de ser controladas, especialmente porque al ser colocadas en una situación tan radicalmente desesperanzadora, sus actos reflejan estas condiciones extremas y no pueden ser manejados por medios ordinarios, creando así un terrible círculo vicioso. "Interminables intervenciones militares occidentales en el Medio Oriente han traído destrucción y división. Solamente las personas de la región son capaces de curar esta enfermedad", concluye Milne.   

Michael Kinsley escribe: "Nunca he entendido como honrar a los muertos y a los heridos perpetuar guerras erróneas, en las que los números sólo pueden aumentar". Evidentemente no se trata de no hacer nada y dejar que las cosas se resuelvan pacífica y misteriosamente --algo que parece utópico después de los ataques de París. Y, aunque Estados Unidos y sus aliados hayan sido hasta cierto punto responsables de abrir la "caja de Pandora", no se puede ignorar del todo la asunción de ISIS de ser "agentes del Apocalipsis". La pregunta esencial es si optar por los mismos medios, por la misma estrategia intervencionista, por la misma violencia, o imaginar alguna alternativa, ligada tal vez, como señala Said Arikat, del diario Al-Quds, "a facilitar las condiciones a través de las cuales se puede llegar a una resolución política".

La decisión no es nada fácil. Incluso si es que se logra acabar con ISIS, cómo saber que ese mismo golpe no está engendrando un enemigo más feroz, de la misma forma que bacterias superresistente se forman cuando son bombardeadas reiteradamente con los mismos antibióticos. 

 

Twitter del autor: @alepholo

Por qué el origen del llamado "terrorismo islámico" es político y no religioso

Política

Por: pijamasurf - 11/16/2015

El terrorismo islámico no existía hasta que Estados Unidos infiltró Pakistán y Afganistán y cultivó un ejército de yihadistas
[caption id="attachment_103859" align="aligncenter" width="720"]Muhammad_Zia-ul-Haq,_Ronald_Reagan_and_William_Clark_1982 El presidente de Pakistán, Muhammad Zia-ul-Haq, y Ronald Reagan en 1982[/caption]

 

La sociedad occidental ha asociado el terrorismo con la religión islámica. Por más que esto es reconocido como una manifestación de ignorancia y prejuicio, muchos gobiernos contribuyen a que se difunda esta idea. No sólo no todos los musulmanes son terroristas sino que, de hecho, no todos los terroristas son musulmanes, en tanto que sus actos van claramente en contra de los principios básicos de esta religión.

Un artículo escrito por escrito por Sheheryar Ahmad para el sitio Patheos sugiere con bastante lucidez que el terrorismo no es religioso sino geopolítico. Ahmad no tiene que mencionar el término "terrorismo islámico", puesto que la asociación ocurre directamente en nuestra mente: el terrorismo que se vive en la modernidad es producido por musulmanes.

Una interesante reflexión tiene que ver con que el término "terrorista musulmán" o "yihadista" no existía antes de 1980. Los primeros ataques terroristas islámicos fueron los bombardeos de Tiro en 1982. "¿Era el Islam diferente antes de 1980?", se pregunta Ahmad.

El Islam permite la guerra para defenderse de una agresión, nos dice Ahmad, pero existen estrictas reglas, como ni siquiera cortar árboles en territorio enemigo, mucho menos destruir templos o iglesias. La regla más importante es no "forzar el Islam a no musulmanes". ISIS ha elegido un dogma muy distinto para la guerra, quizás porque no tiene que ver con la religión y sí con la política. Dice Ahmad que las reglas de guerra de ISIS o del Talibán no tienen nada que ver con el profeta Mahoma, por lo que debemos preguntarnos dónde desarrollaron su ethos bélico.

La respuesta está en la intervención de fuerzas armadas y agencias de inteligencia de Estados Unidos en Afganistán para organizar a los Contras y oponerse a la influencia soviética en la región. Ahmad relata cómo, durante la Guerra Fría, Estados Unidos vio con recelo el poder que tenía el general Zia-ul-Haq en Pakistán. Favorecido por la invasión soviética en dicho país, el islamismo sharia de este general y la cercanía de Pakistán con los países de Medio Oriente que controlan el petróleo fue diagnosticada como una situación alarmante. Para evitar un conflicto de gran escala con la Unión Soviética, la estrategia fue aliarse con Zia-ul-Haq y adoctrinar a los jóvenes con un concepto tergiversado de la Yihad, "la guerra santa". En ese entonces se tenía un sistema escolar conocido como "madrasas" en el que los alumnos aprendían los conceptos básicos del Islam, pero la CIA y sus aliados en Pakistán gastaron millones de dólares para sustituir esta tradición educativa con libros de texto que ellos mismos proveyeron, inflamados con una retórica yihadista. Este plan ha sido documentado por el Washington Post: Estados Unidos gastó más de 50 millones de dólares en esta iniciativa, fabricando ellos mismos los libros de texto de propaganda bélico-religiosa en el Centro de Estudios Afganos de la Universidad de Nebraska en Omaha. ¿Qué ocurre cuando a los niños se les enseña el abecedario no con frutas y animales sino con bombas y tanques? Al parecer se gestan ejércitos radicales que se salen de control.

De manera estrepitosa, numerosos oficiales celebraron este programa. Por ejemplo, Chris Brown, de la Central Asia Task Force, declaró al Washington Post que "estuvimos felices de que esos libros destrozaron a la Unión Soviética", haciendo referencia a los rebeldes que se formaron con este programa de propaganda en Afganistán. Sólo que ahí también se gestó el liderazgo de Al Qaeda. Al crear al Talibán para luchar contra la Unión Soviética, también desataron una milicia organizada yihadista con acceso a armas modernas. Esta fue la mecha original de lo que hoy es ISIS. 

A finales de los 70, Estados Unidos “aprovechó” la oportunidad para canalizar a un grupo de resistencia anticomunista fondeando rebeldes que se oponían al gobierno prosoviético en Afganistán. La CIA suministró armas, dinero y demás recursos para fortalecer a los muyahidines. El más famosos de estos rebeldes mercenarios –que fueron glorificados en algunas películas de Hollywood como Rambo– fue Osama Bin Laden. Esta decisión estratégica fue implementada por el Consejero de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, con el conocimiento del presidente Carter. En una entrevista años después Brzezinski dijo no arrepentirse de la operación secreta, ya que detuvo la expansión del comunismo y eso “es más importante que el Talibán”.

Por todo lo anterior Sheheryar Ahmad concluye que el  enemigo que efectúa este terrorismo global fue creado por los mismos que ahora lo padecen (y siguen alimentando como a la monstruosa Hidra de Lerna) y que por lo tanto es evidente que el problema no es religioso sino geopolítico.

 

Fuentes

http://www.patheos.com/blogs/islamahmadiyya/2015/12/the-origins-of-terrorism-are-geopolitical-not-religious/

http://blogs.tribune.com.pk/story/4877/learn-to-be-taliban-k-is-for-kalashinkov/

https://www.washingtonpost.com/archive/politics/2002/03/23/from-us-the-abcs-of-jihad/d079075a-3ed3-4030-9a96-0d48f6355e54/