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¿Puede existir una relación entre el ocultismo y la pornografía "dura"? (NSFW)

Por: pijamasurf - 10/06/2015

La magia y el porno "duro" tienen una relación más cercana de lo que podría pensarse desde el prejuicio de la sociedad con respecto a ambos temas
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La estrella trans Bailey Jay con fondo de Baphomet en la representación de Eliphas Lévi

El sexo, entre muchas posibles definiciones, puede tomarse como un estado de conciencia alterada --una experiencia física del espíritu o un momento espiritual del cuerpo; en público o en privado, los seres humanos vamos por la vida a través de un cuerpo y una mente cuyas relaciones producen un efecto que llamamos realidad. Sin embargo, a menudo pasamos por alto la asociación entre la sexualidad sagrada y el ocultismo --esa zona de la exploración humana devota al aspecto ritual, simbólico y dinámico de eso que llamamos realidad. Alan Moore define la magia como un cambio en la conciencia propia o de los demás a través de un lenguaje: la palabra utilizada en la publicidad no es más que la inserción de imágenes de consumo en nuestra mente. La magia --especialmente en su vertiente KAOS-- suele utilizar el instante orgásmico para "cargar" de sentido un símbolo (sigil) producido con el fin expreso de ser la representación física de un deseo, para de ese modo hacerlo aparecer en la realidad. La pornografía dura parece estar en una liga por completo diferente de la magia, sin embargo en ella se dan cita aspectos que concilian la aparente inconsecuencia de la sexualidad sagrada y la transformación de la conciencia a través del lenguaje mágico, ambos aspectos problemáticos y parcialmente reprimidos en nuestra sociedad.

Jason Louv los llamó "pornomancers" en un artículo publicado en Vice. Son actores y actrices de la industria del entretenimiento para adultos quienes concilian la brecha entre sexo duro y espiritualidad marginal. Para la leyenda del porno de los 70, Annie Sprinkle, el trabajo sexual "está tan estigmatizado y marginalizado y perseguido que cualquier cosa que te ayude a lidiar con el estigma y las leyes estúpidas es necesario. Necesitamos aferrarnos a esas imágenes y arquetipos para lidiar con los prejuicios y el odio y el miedo de la sociedad".

Sin embargo, esa sociedad es la misma que aporta a la industria pornográfica 13 mil millones de dólares anualmente. Connor Habib es un experimentado actor de películas gay que describe lo que sucede frente a las cámaras como un pequeño ritual mágico, tanto dentro como fuera de la pantalla, para quienes participan en él como performers o como consumidores: "¿Qué ocurre cuando alguien mira una porno? Vemos una representación simbólica de sexo que nos excita, y tratamos a un símbolo como a un compañero sexual. Esto es muy del ocultismo".

Annie Sprinkle, la neo prostituta iluminada

Annie Sprinkle, la neoprostituta iluminada

No sólo eso, sino que lo oculto aporta una dimensión espiritual a una industria que Habib describe como rebelde a todo tipo de religión y saber espiritual, de donde la mayoría ha sido excluida toda su vida. Tal vez nadie entienda esto mejor que la estrella porno transexual Bailey Jay. Según sus propias palabras, en algún momento de su niñez decidió que no iba a pasar por la adolescencia y pubertad: nacido como hombre, comenzó a tomar estrógeno desde joven y se hizo un implante de senos. Hoy en día es una de las grandes estrellas trans, grabando desde su casa con su esposo y haciendo apariciones en diversos sitios web como columnista o comentadora. Esto le da la libertad de mantenerse al margen de las luchas intestinas de la industria porno, además de darle tiempo para dedicarse a la investigación de lo oculto (se define como bruja practicante):

Es genial no tener un trabajo de 9 a 5, pero la realidad es que el resto del mundo lo tiene. Así que te quedas en casa y eso es un lujo, pero después de un tiempo necesitas hablar con alguien. Se vuelve difícil. Se siente bien tener una relación con tu Dios... Tu conciencia, tu ángel guardián, tu espíritu guía, tu ser interior, como quieras llamarlo... Pienso que la gente que está presente y cómoda en sus cuerpos, que cuida de su cuerpo, que se masturba regularmente, sin vergüenza, sin nada enfermizo alrededor, cuando se miran en el espejo no creo que vean otra cosa que 'wow, este es mi cuerpo físico'... no pueden evitar sentirse bien. No puedes evitar agradecerle a Dios y querer hablar con Dios y darte cuenta de que hay algo más grande que tú.

Sprinkle, después de su paso por el porno en la época antes del SIDA, se volvió conferencista y terapeuta sexual. Probablemente existan pocas personas con una experiencia tan vasta de la sexualidad como ella, así como tan precisas para describir el controvertido "orgasmo kundalini", una manifestación tan poderosa y tan cercana a la vez que parece algo así como la panacea de muchos problemas sociales (que se podrían arreglar desnudos y en la cama). Sprinkle afirma:

El kundalini es un orgasmo de cuerpo completo. Incorpora todo el cuerpo: cada célula y poro y miembro de tu cuerpo está vibrando de electricidad. Yo lo tengo en la garganta y sólo grito, o lo siento en las manos como si estuvieran conectadas a la corriente eléctrica. Es una especie de transmisión de energía vital a través de todo el cuerpo. Los corredores pueden tenerlo, o la gente que hace danza en trance o algún deporte, incluso trotar. La gente que se encuentra en el momento. Los yoguis pueden tenerlo. Cuando estás en tu cuerpo, y realmente en el momento, y tu respiración y tu cuerpo, y te rindes a la fuerza vital, y viene a través de ti... Puede ser bajo, medio o alto --o salir por el techo.

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Por: pijamasurf - 10/06/2015

Discutir la manera en que utilizamos las herramientas debería empoderar a los usuarios antes de que los gobiernos manufacturen leyes sobre cuestiones más complicadas que prohibir o autorizar el uso de un programa

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No importa si se trata de una rueda o una computadora: la tecnología no puede hacerse responsable del uso que las personas le den. El Internet, como una de las herramientas más prometedoras jamás creadas, nos presenta nuevos problemas a la hora de discutir sobre las necesidades de privacidad de sus usuarios y los usos de la tecnología que pueden ser sujetos a penas legales.

Por un lado tenemos los acalorados debates sobre propiedad intelectual: ¿el robo de una serie de TV puede equipararse al robo de una TV? ¿Descargar cosas de Internet te vuelve criminal?, etc. Por otro, tenemos esa zona inexplorada y amenazante de la red, conocida como deep web o darknet, en cuyas aguas profundas tienen lugar todo tipo de mercados ilegales como tráfico de armas, venta de drogas y consumo de pornografía infantil y cuyo acceso está restringido para usuarios del programa Tor (The Onion Router), un sistema desarrollado por el laboratorio de investigación naval de Estados Unidos. ¿Por qué no prohibir simplemente el uso y descarga de Tor para impedir el acceso a la deep web? Porque Tor también permite que usuarios alrededor del mundo atraviesen las brechas impuestas por gobiernos locales que inciden directamente en la libertad de expresión.

Una arista más del problema proviene del estado de vigilancia electrónica por parte de los gobiernos a los que todos los usuarios de Internet están/estamos sometidos de una u otra manera; el pretexto de esta vigilancia es tener acceso a las acciones que convertirían a un usuario común y corriente en un criminal a través de su utilización de la tecnología con fines maliciosos. Esta lógica ha permitido el arresto y desmantelamiento de redes de intercambio de pornografía infantil, como la infame "Lolita City", una comunidad nativa de la deep web con unos 15 mil usuarios activos que intercambiaron un estimado de 1.3 millones de imágenes de niños.

Algunos sitios de pornografía infantil de hecho llevan la discusión a terrenos que serían monstruosos para un usuario común y corriente. Existen foros con temas como "¿Cuál debería ser la edad legal para el consenso? ¿Qué tal 7?", "Fabricación de víctimas: lo que la industria de la psicología le hace a la gente" o "Pánico moral: cambiando concepciones sobre los abusadores de niños en Estados Unidos". A pesar de que facilitadores de pornografía infantil como Thomas Reedy han enfrentado sentencias de miles de años tras las rejas (Reedy fue sentenciado a mil 335 años), el hecho de que exista un mercado de millones de dólares detrás del intercambio de este tipo de material hace virtualmente imposible que etiquetarlos como "ilegales" evite que nuevos sitios aparezcan y sigan perpetuando sitios pedófilos a costa de niños.

¿Pero es un crimen comparable descargar pornografía infantil a descargar la nueva temporada de tu serie favorita? ¿Es comparable la responsabilidad de los programadores de The Pirate Bay a la de los webmasters de sitios pedófilos? 

¿Necesitamos aún más leyes, en este mundo sobrecodificado, para actuar éticamente en un dominio electrónico, como si se tratara de un mundo paralelo al mundo "real"? Las mismas herramientas que permiten que activistas y artistas alrededor del mundo denuncien situaciones de opresión en sus países de origen son las que permiten la formación de comunidades de pedófilos en los intersticios de la red. Tor no es nada más que una herramienta que vuelve imposible saber con certeza de dónde viene un paquete de información, así como a dónde va; pero la buena fe en las herramientas puede hacer que el uso se transforme en abuso; ¿cómo, pues, formular una "moral electrónica" que permita evitar crímenes, proteger la privacidad y la propiedad intelectual?

Si no comenzamos a discutir como usuarios estas preguntas, las leyes draconianas que limitan el acceso a la información en países como China o Egipto pasarán subrepticiamente en la letra pequeña de algo como el Acuerdo de Asociación Transpacífico, una iniciativa que busca crear un superbloque económico entre 12 países que acatarán las iniciativas en materia de derecho transnacional que más convengan a los empresarios, sobre todo en el manejo de propiedad intelectual. Pero la opción de no discutir estos temas es hacer oídos sordos a los trenes que se avecinan por ambos lados del túnel: el tren de la vigilancia informática y la criminalización de los usuarios de Internet, y el tren de los usuarios que cometen claros abusos contra la integridad física y moral de personas (muchas veces niños) a través de su explotación con fines sexuales, así como tráfico de drogas y armas.