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Oscuras ilustraciones de obras de Poe y Wilde cuestionan las costumbres de la época victoriana

Por: pijamasurf - 10/01/2015

Aubrey Beardsley realizó entre 1893 y 1894 una serie de ilustraciones poco convencionales y sumamente decadentes de la obra de teatro Salomé, de Oscar Wilde, y de cuatro cuentos de Edgar Allan Poe
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Ilustración: Aubrey Beardsley, "El gato negro"

Uno de los personajes más eruditos de la novela ¡Absalón, Absalón! de William Faulkner pinta un cuadro de una escena gótica comparándolo con un dibujo de Aubrey Beardsley. Al igual que Faulkner, Beardsley fue irresistiblemente atraído por "lo grotesco y lo erótico", como escribe The Paris Review, y su trabajo fue muy favorecido entre los poetas franceses y británicos de su tiempo. La apreciación del estilo modernista de Beardsley era algo más que la propia novela juvenil de Faulkner, sin embargo, Beardsley creó una estética gótica moderna que llegó a representar tanto el estilo art nouveau como el decadente, la literatura transgresora durante décadas por venir, presentando un desafío visual y seductor a la represión de la “respetabilidad” victoriana.

Beardsley era un esteta joven con una gran imaginación literaria. En su corta carrera (murió a la edad de 25 años) ilustró muchas de las obras de Edgar Allan Poe (antepasado de American Gothic), así como la famosa y escandalosa obra de teatro Salomé de Oscar Wilde, en 1893, ante la sorpresa de su autor, quien más tarde inscribe una copia ilustrada con las palabras: "Porque el único artista que, además de mí, sabe cuál es la Danza de los siete velos". 

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La creación conjunta de Beardsley y Wilde abrazó lo macabro y cuestionó las normas sexuales victorianas. Después de una cancelación abrupta para la inauguración de Salomé, en Inglaterra, la edición ilustrada introdujo lectores británicos a los temas inquietantes de la obra. La Biblioteca Británica cita al crítico Peter Raby, quien argumenta, "Beardsley dio al texto de su primera verdadera representación pública y moderna, colocando con firmeza dentro de la década de 1890 una imagen preocupante para los elementos oscuros de la crueldad y el erotismo, así como de la ambigüedad deliberada y confusión de género, que se liberan de la obra de Wilde como si estuviera abriendo la caja de Pandora”.

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La obra de Wilde fue ostensiblemente suspendida por su retrato de los personajes bíblicos, prohibidos en los escenarios de la época. Además, "tocó una fibra sensible", escribe Yelena Primorac en Victorian Web, con su "representación de la mujer en oposición extrema a la noción tradicional de virtuosa, pura, limpia y asexual feminidad con las que los victorianos se sentían cómodos viviendo".

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Es difícil pensar en el texto de Wilde y las imágenes de Beardsley independientes uno del otro, esta colaboración se volvió tan estrechamente ligada que han sido identificados como uno solo por más de 100 años. Y sin embargo, los dibujos no siempre se corresponden con la narración. En su lugar, presentan un tipo de texto paralelo, densamente tejido, sí, con alusiones visuales y literarias, muchas de ellas extraídas de preocupaciones, como el simbolismo del cabello de las mujeres, por ejemplo, como un emblema de seducción amenazante de la sexualidad femenina sin restricciones. 

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Por otro lado, "cuatro ilustraciones de obras de Edgar Allan Poe fueron encargadas a Aubrey Beardsley por Herbert S. Stone and Company, en Chicago, en 1894 como elemento decorativo para una colección de varios volúmenes de las obras del autor", escribe el artista y diseñador John Coulthart. "El gato negro (la imagen del inicio de este artículo) es el más reproducido de ellas". El Literary Archive blog argumenta que "lo que las ilustraciones de Beardsley nos dicen es que las historias de Poe no son estáticas", al contrario:

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Las investigaciones paranormales de Sir Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes

Por: Edmée García - 10/01/2015

Sir Arthur Conan Doyle no se veía a sí mismo como novelista, sino como investigador de los fenómenos paranormales --una afición que podemos rastrear hasta su cercana relación con la muerte
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Para efectos extraños y combinaciones extraordinarias debemos ir a la vida misma, pues es más atrevida que cualquier esfuerzo de la imaginación.

Sir Arthur Conan Doyle

Al escuchar el nombre de Sherlock Holmes nos viene a la mente un detective con grandes poderes de observación, quien a través de un razonamiento impecable resuelve misterios aparentemente inexplicables. Sin embargo, la imagen de este personaje puede ser difícil de conciliar con la de su creador. Los lectores de Sir Arthur Conan Doyle podrían imaginarse que el autor, quien también llevaba una práctica médica —al igual que Watson, el  perenne cómplice de Sherlock Holmes— fue un hombre de agudo ingenio e impecable raciocinio, pero se sorprenderían al saber que el autor y médico militar no enfrentó sus más grandes retos en el campo de la medicina, ni en el de la literatura, sino en el reino de lo sobrenatural.

Su interés en los fenómenos extraordinarios lo llevó a décadas de investigación. A veces su reputación se vio cuestionada por la sociedad victoriana e invirtió significativas sumas de dinero en los viajes que realizó para investigar y promover el espiritismo. Incluso llegó a proporcionar ayuda financiera para la construcción del Templo Espiritista de Rochester Square.

Sin embargo, Sir Arthur Conan Doyle no pasó a la historia por libros como El límite de lo desconocido, publicado en 1930 y en el que abunda en sus experiencias investigando “lo inexplicable”. Tampoco lo recordamos por sus dos volúmenes de Historia del espiritismo (aquí un pdf), escritos en 1924. No, a Sir Arthur lo conocemos por haber creado a Sherlock Holmes, pero de acuerdo con el obituario publicado por el New York Times el día de su muerte: “En sus últimos años con frecuencia expresó el deseo de ser recordado por su trabajo espiritualista, no por sus novelas”. Por cierto, los libros con temas sobrenaturales abarcan un tercio de su obra, ya que a partir de 1918 escribió muy poca ficción.

El autor estaba convencido de que la conciencia podía existir fuera del cuerpo y que era posible establecer comunicación con los muertos. A pesar de que su inquietud por lo extraordinario se desarrolló tempranamente fue después de la muerte de Louisa (su primera esposa) que se unió a la Sociedad de Investigación Psíquica y a la Unión Nacional Espiritualista. Conan Doyle también participó en muchas sesiones mediúmnicas junto a su segunda esposa, Jean, quien clamaba poder comunicarse con el más allá a través de la escritura automática.

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Además, al igual que Charles Dickens, formó parte del Club Fantasma, una organización fundada en Londres en 1862 con el propósito de investigar fenómenos relacionados con fantasmas y apariciones.

Con respecto a las críticas el autor escribió en su Historia del espiritismo lo siguiente:

El mirar a un mundo desconsolado por el dolor y que de manera entusiasta clamaba por ayuda y conocimiento ciertamente afectó mi mente y me llevó a entender que estos estudios psíquicos a los que tanto tiempo había dedicado, eran de inmensa importancia práctica y ya no podían simplemente ser considerados como un mero pasatiempo intelectual o la fascinante búsqueda de investigaciones innovadoras. Fue este entendimiento el que desde 1916 nos llevó a mi esposa y a mí a dedicarnos en gran parte a este tema y a dar conferencias en muchos países y a viajar a Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Canadá en misiones de conocimiento.

Hay quienes creen que las muertes subsecuentes de su hijo, dos de sus cuñados, dos sobrinos y su primera esposa fueron  el gatillo que disparó el interés de Conan Doyle por hablar con los muertos. Sin embargo sus intereses databan de mucho tiempo antes ya que en 1885, cuando fungía como médico en Southsea, participó en su primera sesión mediúmnica y durante los siguientes 3 años participó en numerosas sesiones en casa de uno de sus pacientes. En 1902 conoció a Sir Oliver Lodge, cuyas experiencias e investigación lo impactaron al grado de que se convenció de que la telepatía era posible. Al año siguiente, el libro Personalidad humana y la sobrevivencia del cuerpo después de la muerte de F. W. H. Myers lo impresionó profundamente.

Es posible que las inquietudes del galeno y escritor no fueran tan disparatadas después de todo, sino que respondían a las inquietudes humanas frente a la muerte. Tarde o temprano todos debemos encarar nuestra mortalidad y la de nuestros seres queridos, y gracias a su labor médica la muerte no le era ninguna extraña. En el siguiente audio grabado durante una conferencia previa a su muerte --acontecida el 7 de julio de 1930-- se le puede escuchar decir:

La gente pregunta, ¿qué es lo que obtienes del espiritismo? Lo primero que obtienes es que borra absolutamente todo miedo a la muerte. Lo segundo es que concilia la muerte para esos seres queridos que podemos perder. Necesitamos no tener miedo de llamarlos de vuelta, ya que todo lo que hacemos es crear condiciones que, como la experiencia nos ha enseñado, los capacitarán para venir si ellos quieren. Y la iniciativa será siempre de ellos.

6 días después de su muerte, en una reunión realizada en el Albert Hall de Londres, una silla fue dejada vacía en honor a Sir Arthur Conan Doyle. Una de las asistentes era una reconocida médium de nombre Estelle Roberts, quien manifestó que durante el evento vio al autor en la silla designada para él y le ofreció un mensaje privado a los miembros su familia, quienes claramente lo tomaron como una señal.

 

Twitter de la autora: @diosaloca