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¿No sabes de qué disfrazarte? Ve de Michel Foucault (bueno para hipsters y para intelectuales)

Por: pijamasurf - 10/31/2015

Un disfraz que podría ser genial o simplemente pedante

 

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Un sencillo disfraz para personas que no tienen muchos props o elementos con los que jugar pero que se juntan con gente intelectual o pseudointelectual, o que quieren dar esta impresión entre su grupo de amigos. Por otra parte, un disfraz elegante para la temporada de frío que se acerca, y un buen regalo para Navidad. El clásico cuello de tortuga, sólo que con el sello del filósofo Michel Foucault. Destruye a tus amigos con tu look de filósofo y tu lógica invencible; muestra el cuerpo del poder con lana suave y pensativa.

Un suéter de cuello de tortuga, además de darte distinción, inmediatamente es una decisión inteligente, puesto que cubre tu garganta del frío y puedes beber sin preocuparte tanto. De hecho, quizá es momento de adoptarlo permanentemente, puesto que las personas que se precian de tener cosas importantes que hacer evitan la fatiga de decidir todos los días qué ropa ponerse (como Mark Zuckerberg, que usa la misma playera negra siempre).

Así que si se te han acabado las ideas o tienes que cumplir con el rigor del disfraz para ir a una fiesta, esta es una buena opción. Para quienes no conocen a Foucault, puedes jugar el papel de ir de posmo (aunque vintage) o echar todo tipo de términos rebuscados con el prefijo "post: postestructuralista, postanarquista, postapocalíptico, etcétera.

Si te parece basura esta idea es que tal vez eres demasiado crítico y lo tuyo es quedarte leyendo estos libros de Foucault para descargar libremente.

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¿Quieres ver el futuro? Haz tu propia bola de cristal con este manual de 1920

Por: pijamasurf - 10/31/2015

La práctica del DIY no es nueva y tampoco excluye lo paranormal, como demuestra este ejemplo de principios del siglo XX en que una revista nos dice cómo construir nuestro propio canal de comunicación con el futuro

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En años recientes la práctica del “Hágalo usted mismo” revivió bajo la forma del DIY (Do It Yourself), ese acrónimo en inglés que tanto se ve en contenidos de Internet y que lo mismo se aplica a la fabricación de un mueble casero que a una conserva de alimentos o un tutorial de maquillaje.

Con todo, esta especie de autodidactismo práctico es bastante viejo y podría decirse que ha sido uno de los compañeros constantes de los medios de comunicación masiva, especialmente impresos, por los cuales se han difundido los más diversos manuales para hacer con recursos propios aquello que de otro modo tendríamos que comprar o pagar a manera de un servicio.

Y aunque pudiera pensarse que el DIY toca sólo a objetos cotidianos o usuales, en realidad también aquí hay lugar para la extravagancia. Prueba de ello son estas indicaciones para construir nuestra propia “bola de cristal” y tener así el artilugio que, según reconocemos por cierta iconografía de lo mágico y lo paranormal, sirve para prever el futuro.

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El esquema proviene de una revista llamada The Experimenter, en específico del número de noviembre de 1925, pero más allá de ser un instructivo detallado para montar un negocio propio de profecías y clarividencia, en realidad el propósito era mostrar que al final dicha parafernalia “mágica” se reduce a una serie de partes y mecanismos que, bien combinados, son capaces de generar la ilusión de la fantasía.

Entre otros componentes, para elaborar este canal de comunicación con el más allá son necesarios algunos frascos, bombillas como las de las series de Navidad, un par de válvulas, papeles dorados y plateados y un poco de cloruro de amonio para producir el humo.