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"Mark Rice-Ko": obras de Rothko transformadas en platillos de arroz

Por: pijamasurf - 10/10/2015

Una chef y un fotógrafo llevan la obra de Rothko (a su pesar) a la alta cocina

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En 1959 Mark Rothko aceptó realizar una serie de murales para el exclusivo restaurante Four Seasons de Nueva York sólo con la esperanza de que su pintura arruinara el apetito de los comensales, según cuenta Harper Magazine en el artículo “Mark Rothko: Portrait Of The Artist As An Angry Man”. Rothko confiaba en que los colores de su pintura perturbaran la mente de los “desgraciados” millonarios.

Al final la obra de Rothko no llegó a los muros del Four Seasons y al aborrecido mundo de los restaurantes de la elite neoyorkina –acabó cediéndola el Tate Museum. Esto hasta ahora, pues la chef y estilista Caitlin Levin y el fotógrafo Henry Heargreaves han reinterpretado la colección de Rothko con arroz y otros alimentos, para servir alta cocina abstracta que emula algunas de las pinturas del artista que iban a ser parte de la serie del Four Seasons.

Habíamos estado haciendo un proyecto de gradientes de comida teñida usando plátanos, pan y arroz y pensamos, ¿por qué no recrear las pinturas de Rothko? 

Y aunque trabajar con arroz para llegar a los tonos de Rothko es un trabajo tardado, los resultados lo valen –después de todo, no tarda tanto como hacer un cuadro, y después te lo puedes comer. El resultado es Mark Rice-Ko, un divertido proyecto de arte y cocina (y probablemente, una pesadilla persistente para el pintor rusoestadounidense). 

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Sobre cómo el lenguaje y la música imitaron a la naturaleza y provocaron nuestra evolución

Por: pijamasurf - 10/10/2015

Mark Changizi postula una teoría en la que el lenguaje y la música son los responsables de nuestra evolución

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El lenguaje y la música son hasta ahora nuestras dos formas de comunicación fundamentales, y aunque somos extraordinariamente buenos para utilizarlas, sus fronteras siguen siendo un eterno misterio intelectual. El lenguaje es un ente en sí mismo que, según el neurocientífico evolutivo Mark Changizi, ha evolucionado para encajar perfectamente con el diseño de nuestros cerebros (y no al revés, como es comúnmente pensado). Changizi nos muestra evidencia contundente de cómo estos dos dominios (lenguaje y música) llegaron para separarnos de nuestros ancestros primates. 

El hecho de que nuestro cerebro está perfectamente ajustado a la escritura y al habla no es debido a que evolucionamos por medio de selección natural para leer y para comprender el habla, sino porque la estructura del habla y la escritura evolucionó culturalmente para ajustarse a nuestro cerebro, al verse y escucharse como la naturaleza. Justo a lo que nuestros cerebros pueden procesar tan brillantemente. A esto lo llamo “el aprovechamiento de la naturaleza” [nature-harnessing]: esa es la salsa secreta.

Así lo explica el investigador en su libro Harnessed: How Language and Music Mimicked Nature and Transformed Ape to Man (algo que podría traducirse como Encauzados: Cómo el lenguaje y la música imitaron a la naturaleza y transformaron al mono en hombre).

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Changizi examina cómo es posible que en apariencia estemos diseñados para leer y, sin embargo, no tengamos ningún “instinto” de lectura.

La respuesta está en que, en lugar de que nuestro cerebro esté diseñado para la lectura, la lectura está diseñada para nuestro cerebro. La escritura es una tecnología que ha sido optimizada por las fuerzas de selección cultural para ser 'buena' para nuestro sistema visual.

En casi todas nuestras interacciones con el mundo, parece que imitamos el sonido de eventos con objetos sólidos. Los eventos con objetos sólidos están constituidos de golpes, deslices y timbres, produciendo vibraciones periódicas. Cada vez que hablamos, hallamos las tres mismas consonantes auditivas: fricativas, oclusivas y sonorantes. Con la música sucede algo similar: las composiciones están basadas en sonidos naturales y patrones de sonido que datan de principios de los tiempos.

Harnessed muestra que ambos, el habla y la música, evolucionaron en la cultura para ser un simulacro de la naturaleza, haciendo creer a nuestro cerebro que en realidad son dominios intuitivos.

Lo interesante es pensar que, si el lenguaje nos hace evolucionar tomando sus datos de la naturaleza, ¿qué pasa con el lenguaje en la era del Internet y la información digital? ¿Está evolucionando como simulacro de la naturaleza, o por el contrario (ya que la esfera digital no es naturaleza) nos está reduciendo a un contraintuitivo y antinatural mecanismo cerebral?