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La Segunda Guerra Mundial y sus muertes retratadas en un increíble video de 15 minutos

Por: pijamasurf - 10/08/2015

El filme de Neil Halloran "The Fallen of World War II" utiliza innovadoras técnicas de visualización de datos para poner en perspectiva el costo humano de la Segunda Guerra Mundial

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En junio de este año Open Culture publicó el filme de 15 minutos The Fallen of World War II de Neil Halloran, que utiliza innovadoras técnicas de visualización de datos para poner en perspectiva el costo humano de la Segunda Guerra Mundial mostrando cómo, entre 1939 y 1945, se perdieron unos 70 millones de vidas dentro de las poblaciones de civiles y militares en toda Europa y Asia. 

Por medio de una suerte de infográficos dinámicos, este video expone de manera muy atractiva el escalonamiento de la guerra más mortífera (sin tomar en cuenta la guerra civil desatada por el narcotráfico en México, que supera por mucho la cantidad de muertes).

A medida que este filme se volvió viral, Halloran recaudó dinero que le permitió desarrollar nuevas películas y explorar "otras tendencias de la guerra y la paz. De drones y el terrorismo a la democracia y la paz".

Gracias a la viralidad del video se ha podido traducir a seis idiomas diferentes además del inglés (idioma primigenio de este corto animado). Todas las versiones se pusieron en línea en las últimas semanas. Aquí dejamos las siete: en inglés, japonés, ruso, francés, polaco, alemán y serbio.

Aquí puedes visitar la página interactiva de este filme. 

 

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Documental de 1999 revela la vida y obra del artista M. C. Escher

Por: pijamasurf - 10/08/2015

Un increíble documental sobre la vida y obra de M. C. Escher realizado por el director holandés Jan Bosdriesz

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En 1999 el director holandés Jan Bosdriesz realizó el documental Metamorphose: M.C. Escher, 1898-1972. Bosdriesz tomó este título de una de las impresiones más conocidas de Escher, en la que la palabra "metamorfosis" se transforma en patrones de formas y animales abstractos. Es una de esas impresiones que a uno se le vienen a la cabeza cuando piensa en el artista neerlandés.

El documental revela otros lados de la vida de Escher, como sus días en la escuela de arte y su estancia en Italia, en la que produjo un tipo de trabajo muy diferente.

Escher comenzó como estudiante de arquitectura, matriculado en la Escuela de Arquitectura y Artes Decorativas de Haarlem por sus padres, quienes “lucharon” para ayudar a su hijo a a encontrar su camino.

Una vez en Haarlem, el solitario y algo taciturno Escher se sintió atraído por el arte gráfico. Uno de sus profesores, el artista holandés Samuel Jessurun de Mesquita, ejerció una fuerte influencia en el trabajo y la vida del artista. Al ver algunos de los linóleos creados por su alumno, Jessurun se sintió entusiasmado por lo que veía. En las imágenes de archivo de una entrevista con Escher, éste dice que Jessurun le preguntó: "¿No sería mejor ser un artista gráfico en lugar de un arquitecto?". Escher admite en la entrevista: "Yo no estaba tan interesado en la arquitectura", respuesta que sorprende un poco dada la imaginación arquitectónica salvaje del artista, pero tal vez lo que quería decir era que no estaba interesado en lo convencional sino más bien en la arquitectura de lo fantástico, los espacios imposibles que imaginó y creó en gran parte de su obra.

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Uno de sus grabados en madera de este período se titula Never Think before You Begin y muestra una figura solitaria en un camino oscuro y traicionero, con sólo una pequeña luz, una representación de la decisión de Escher de perseguir el arte gráfico. El narrador nos informa que "tomó más de 30 años para que él (Escher) ganara lo suficiente por su trabajo como para vivir de ello". Por suerte, igual que ocurre con numerosos artistas que luchan durante muchos años, Escher tenía padres ricos. Podemos darles las gracias por su patrocinio.

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Metamorphose es un documental impresionante, bellamente filmado y editado. La película abarca toda la vida artística de Escher, y termina con imágenes del artista en el trabajo. Estas últimas imágenes de Escher, dice el narrador, "no son sombrías. Vemos un artista en su estudio, haciendo las cosas que le gustan, un hombre orgulloso de su éxito". Al final de su vida, Escher todavía honraba a su maestro, Jessurun de Mesquita, y la costa del sur de Italia que lo albergó durante sus años formativos.