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La muñeca Barbie se reinventa bajo premisas feministas (para no caer en bancarrota)

Por: pijamasurf - 10/25/2015

Tomando en cuenta el cambio de imagen de Barbie podemos suponer que al mercado le toma más o menos 60 años para ponerse al día con las ideas liberales, siendo su naturaleza más bien conservadora

Es curioso cómo el mercado adopta las nuevas ideas en boga y, a través de un uso emocional, logra convertirlas en fuente de ingresos económicos. Curioso, pero no inédito. 

Luego de reportar ventas decrecientes desde 2011, la compañía Mattel decidió lanzar un nuevo comercial de la muñeca Barbie mucho más acorde con el Zeitgeist de nuestros días: el feminismo, esa piedra en el zapato y tema de inacabables conversaciones.

En 2014 las ventas de Barbie se redujeron 14%, pero las de la muñeca Elsa (personaje de la película de Disney Frozen) se elevaron. La narrativa de Frozen empodera a sus protagonistas para buscar su destino fuera del yugo paterno/patriarcal y, como otras películas de animación recientes (como Valiente), permite que los personajes femeninos adopten roles no subordinados a la búsqueda de una relación de pareja.

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Tal vez bajo esta premisa los nuevos ejecutivos de Mattel decidieron dejar de lado los estereotipos físicos irreales, las frases de niña boba o damisela en peligro, y rebrandear a Barbie como una extensión de la imaginación de las niñas que juegan con ella. Después de todo, Barbie siempre ha sido camaleónica, un icono de las posibilidades proyectivas de la imaginación, así como una respuesta ideológicamente motivada a la pregunta "¿qué quieres ser?", que no es sino otra forma de preguntar "¿qué papel puede tener una mujer en el mercado laboral?". Lo supuestamente revolucionario de la campaña ("Sé lo que quieras ser") en realidad ha sido una falsa elección, porque lo que representa Barbie son expectativas colectivas del papel de la mujer en la sociedad --expectativas que, en principio, la presentan bajo los estándares de belleza en uso.

Así, la Barbie bombero, médico, maestra o policía deja de lado los estereotipos --o lo intenta-- para mostrar en este comercial a las "verdaderas" protagonistas de los juegos: las niñas. Barbie en realidad no tiene una narrativa, no tiene momentos de decisión ni cambios de perspectiva, pero las niñas sí. Aprovechando el momentum que viven las redes y el mundo en torno a los diversos feminismos que cada vez tienen más preeminencia en discusiones políticas y filosóficas a través de la equidad de género, el papel estereotipado de Barbie pretende hacerse a un lado para dejar que la "verdadera" naturaleza creativa de las niñas se explaye a través de los juguetes. 

Es difícil suponer los efectos que este cambio de perspectiva tendrá en las nuevas generaciones, pero no es la primera vez que el mercado adopta ideas o paradigmas liberales con el fin de mantenerse entre las preferencias de consumo: recordemos solamente el famoso comercial de Coca-Cola a finales de los 60: un perfecto resumen (caricaturizado) de las búsquedas por los derechos civiles y el reconocimiento de las diferencias raciales y genéricas, embotellado en menos de 1 minuto. Barbie tardó 60 años en ponerse al día, lo que nos da una idea del desfase entre el pensamiento y el mercado. ¿Más vale tarde que nunca?

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Diminutas personas ayudando en labores cotidianas (FOTOS)

Por: pijamasurf - 10/25/2015

El diseñador tailandés Poy crea maravillosas escenas donde gente diminuta hace labores cotidianas ayudando a los enormes humanos

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Imaginemos que en realidad minúsculas personas trabajan todo el día ayudándonos en las labores cotidianas, sin nosotros darnos cuenta: llenando las uvas (cual pelotas) con jugo, por ejemplo.

Algo parecido sucede con el libro infantil Los incursores, de la escritora inglesa Mary Norton; este texto narra la historia de la diminuta Arrietty, quien vive bajo el suelo de un viejo caserón con su familia, a la que tendrá que salvar con una aguja como espada. Esos pequeños seres no poseen nada, por eso deben vivir múltiples y peligrosas aventuras cada vez que quieren “tomar prestada” alguna de las pertenencias de los enormes humanos que habitan la vieja casa.

Esta historia se basa la ópera prima del director japonés Hiromasa Yonebayashi, Arrietty y el mundo de los diminutos, un filme producido por la productora Studio Ghibli, fundada por Hayao Miyazaki, y es justamente en dicha animación en la que el diseñador tailandés Poy se inspira para crear estas ingeniosas imágenes, mucho más realistas.

Los montajes de Poy son escenas muy bien pensadas, que hablan por sí mismas. Aunque se ha puesto de moda montar escenas con muñecos miniatura, Poy intenta diferenciarse de los distintos diseñadores, artistas y fotógrafos que emplean esta nueva forma de crear microrrealidades.  

Como el propio Poy confiesa:

Este tipo de estilo no es algo nuevo. Hay un montón de fotógrafos famosos que han estado tomando fotos de seres pequeños, así que trato de diferenciar mi trabajo al jugar con los objetos, herramientas, frutas, etc. Destacar una idea surrealista que se construye alrededor de la imaginación.

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Otras piezas que vale mucho la pena ver son las creadas por el fotógrafo Derrick Lin, quien retrata en miniatura la frustración de la vida de oficinista.